Esto de relatar cosas que nos van sucediendo, tocando los sentidos y/o sentimientos ,que es de lo que se nutre este blog, parece que es contagioso, pues mi hermana Sole --que poco amiga es de los temas relacionados con las bitácoras-- me ha mandado un mini relato precioso que me enorgullezco de postear en mi sitio con su venia....¡y aunque no me la hubiera dado lo pongo igual! es muy lindo lo que dice:
UN NUEVO AMANECER Y SIN NADA QUE COMER
Muy temprano por la mañana estaba contemplando los cerros verdes del este de San José y atrajo mi mirada un hombre que, botella en mano, se acerca a recoger agua del tubo en el jardín de los vecinos y luego se va al lado de su pareja y un grupo de perros callejeros.
Ella y los perros están ajenos a los quehaceres del hombre y comparten el sueño justo que da el calor de mantenerse apiñados encima de un montículo de tierra, en medio de la vereda y en una fresca mañana.
El llega solícito, la despierta con afecto, los perros levantan su nariz, orejas y por último su cuerpo, lo mismo que ella. Ella se sienta a la orilla del caño, se toma la cabeza y mira el mundo; hunde la cabeza entre los brazos y la vuelve a levantar no viendo nada frente a ella sino una resaca de los mil diablos y muchas necesidades de ¿droga?, ¿alcohol?
Quedo impresionada por su desolación y desesperanza, por pensar que está en un mundo que ella se buscó, pero me mueve a mirar en forma diferente a los viciosos porque desconozco las razones que lo llevaron a esto.
