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martes, 25 de noviembre de 2008

Tres veces: ¿no será mucho?

Nuestro auto era igual a éste

Hará unos veinte años teníamos aún un auto Datsun modelo Bluebird como el de la foto, del mismo color, inclusive, pero ya estaba discontinuándose luego de haber sido uno de los vehículos más exitosos en ventas. Tanto fue así, que luego de haber sido retirados del mercado y no haber repuestos suficientes y a buen precio, comenzó una ola de robos de este modelo que era un espanto. A nosotros nos lo robaron ¡tres veces!

La primera se lo sustrajeron de la puerta de su casa a mi hermano menor, la vez --primera y última-- que nos pidió prestado el nuestro, porque su auto estaba en el mecánico. El pobre todavía padece al recordarlo, pues apareció al otro día con las chapas reventadas, todo lo desprendible había sido sacado y llevado, y como si fuera poco, lo habían chocado por detrás y estaba sin batería, parlantes y faltaba la rueda de repuesto.

Entre mi esposo y hermano recurrieron a las desarmadurías que se supone que venden legalmente, pero con la sensación de estar comprando los propios repuestos sustraídos de nuestro carro. Ya se completó y nos olvidamos hasta que a mi hija lo llevó a una conferencia y al salir no estaba en su sitio, y ¡todo de nuevo! se recuperó todo desmantelado. Otra inversión y esta vez quedó con la tapa de la guantera de otro color, ya que se la robaron también.

La tercera vez, me lo sacaron de la puerta de mi casa, ante la mirada de alguna vecina que describió el auto rojo de los cacos y que luego abandonaron a la vuelta de la esquina. También describió a los sujetos que se lo llevaron. Cuando dimos cuenta a la policía, el carabinero que nos atendió nos dijo:

_Deben vender ese auto_
_¿¿¿¿¿Y POR QUÉ??????_
_Porque es el que más se roban en Chile_

Para nosotros el problema era que por tercera vez apareció en las condiciones descritas y sólo teníamos un seguro para pérdida total, por lo que mi hija sugería poner un aviso que dijera:

SEÑOR LADRÓN:
LE ROGAMOS QUE SI SE LLEVA EL VEHÍCULO LO HAGA DESAPARECER.
NOS HARÁ UN GRAN SERVICIO.
ATTE, LOS DUEÑOS


13 comentarios:

maria jesus dijo...

Aunque en su momento maldita la gracia quie os haría, es muy divertida la anecdota. En España tambien roban coches, unos para llevarselos fuera del pais y venderlos y otros por simple divertimento

ojo humano dijo...

Sé de esas historias. También me robaron mi "joyita" una noche. Siempre tenía pesadillas de no recordar donde lo había dejado estacionado. Después aprendí a dejarlo en lugares levemente más seguros, después inventaron los malls (no sé si se perderán mucho en esos lugares).Podrías hacer una saga con las ene historias que todos podrían contar de cómo se han perdido sus autos.

Volví bien cambiada. Algo que todavía estoy procesando. Contenta, definitivamente contenta.

Un beso.

CRIS dijo...

Buen sentido del humor...

A mi marido, cuando aún no era mi marido, le ocurrió algo alucinante...

Su padre, le dejó su coche para ir al fútbol, lo aparcó y se fue al estadio.

Cuando volvió a buscarlo, no estaba...se volvió loco pensando donde lo habría aparcado hasta que llegó a la conclusión de que se lo habían robado.

Llamó a la policía...y lo buscó por todas partes, creo que fueron las tres o cuatro horas más angustiosas de su vida...jajaja, no por el coche, sino por tener que decírselo a su padre.

Finalmente, decidió coger un taxi para volver a casa pues ya era tarde y no estaba por la zona. De camino a su casa, al pasar por delante de una gasolinera, por donde jamás pasaba...¡vio un coche con todas las puertas abiertas y los intermitentes encendidos! ¡El coche de su padre!

Mandó parar al taxista que alucinó y fue corriendo...habían hecho un puente...pero se habían quedado sin gasolina, a allí lo habían dejado, porque no podían repostar con el motor encendido.

¿No es suerte? A veces, que el coche te deje tirado, no tiene por qué ser malo, jajaja.

Besos

Jorge S. King dijo...

Impresionante historia. ¿han pensado hacerle caso a la sugerencia del carabinero?.
Saludos Santiagueños.

AleMamá dijo...

Sí, Jorge, se vendió unos meses más tarde pues ya era hora de cambiarlo. De hecho, como la familia más los amigos ya se hacía grande (7 nosotros, más los amigos de los hijos y familiares), compramos un auto normal y una van para 12 pasajeros que amerita un post.
Saludos santiaguinos

Fernando dijo...

Qué caso más curioso, Alemamá. Debió ser un coche muy popular, para que todo el mundo robara piezas a los demás, para ponerlas en el suyo. Te habría hecho falta un garaje blindado, y ahora lo sacariais sólo en los grandes días, en las grandes bodas, llegariais como unos grandes señores en vuestro Bluebird, y tendriais que contratar a un guarda para que lo vigilase durante el banquete.

En Madrid, que todo es más cutre, se roban las varillas de medir el aceite: hay gente que hasta pone un cartel, donde el volante, que dice "Me he subido la varilla a casa, no abran el motor".

Ana dijo...

Jajaja, la sugerencia de tu hija me mató! Muy ocurrente y muy acertada!

Ljudmila dijo...

Muy ingeniosa tu hija. Indignante la experiencia...y pensar que por aqui se esta robando de todo autos, terrenos y casas (que ocupan) billeteres, dinero, joyas, de dia y de noche. Que lindo seria decir en mi pais no se roba!

María Paz Ureta dijo...

Mucha mala suerte... pero igual me reí harto con la historia!

Saludos

Desire dijo...

Me encanto la historia y lo mejor lo de tu hija, lo hubieran puesto, realmente

Myriam dijo...

Ja ja ¡Que bueno!

Bohemia dijo...

Madre mía...era como un imán para los cacos...Que mal se debe sentir uno al pedir prestado el coche y que se lo roben...uffffff no me lo quiero ni imaginar...

BSS

Sergio dijo...

Parece que el robo de vehículos es un cáncer social, por acá es el pan de cada día, se roban un vehículo cada 4 minutos en mi ciudad de 4 millones de habitantes

Saludos

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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