Ha nacido en Alemania una hija de Rolf, un amigo de mi yerno. Su mujer -checa- tuvo un embarazo de lo más normal y llegó la hora de su parto. Como primeriza se demoraba, por lo que el personal decidió que no valía la pena que el marido se quedara y se fue. Por su inquietud y deseos de acompañar a su esposa, Rolf regresó a la maternidad, y no tuvo ni un duda de donde encontrar a su mujer, por los alaridos que ella daba. Sí, estaba en la sala de partos en plena recepción de la niña y, para variar, no le administraron anestesia pese a las horas y horas de trabajo de parto que llevaba, debiéndole hacer la correspondiente
episiotomía cuando emergió la criatura "a sangre de pato", como decimos -no sé por qué- los chilenos cuando las cosas se hacen sin sedante alguno.
En las maternidades normales de Alemania los partos son atendidos por el personal de turno. Podría o no tocarte con la persona que te controló el embarazo, pero nadie lo garantiza, por lo tanto la confianza o empatía con el que te toca no existe, y si se produce, es en el peor momento.
¿Por qué tanta "barbarie"? Tienen una medicina que es referente para todo el mundo en muchas áreas; me parece estupendo que no abusen de las cesáreas (y pudiera ser justo por lo de que atiendan por turnos); las enfermeras son espectaculares en eficiencia, etc, pero....¿para qué hacer sufrir tanto teniendo los medios para ayudar a evitar un dolor que no aporta nada -o poco- al que va a nacer?
Tienen campañas para aumentar la población, y la aplaudo, pero sé de varias mujeres en edad fértil que no quieren repetir la experiencia. Por suerte, mi hija fue atendida dentro de un razonalble término medio de dejar actuar a la naturaleza y llegado el momento se le administró la anestesia para ayudarla, pero me contaba de los gritos y lamentos de algunas madres que estaban dando a luz sin anestesia en los pabellones del lado del suyo. Particularmente recuerda a una turca que gritaba desesperada.
En todo caso no es algo exclusivo del país germano, pues conozco el caso de una chilena muy próxima que las vió negras en Luxemburgo al nacer su primera hija, y también del parto de la hija de otra amiga en Inglaterra. Un festín para Drácula, así la cosa.