Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



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viernes, 17 de diciembre de 2010

Historia de Navidad


Sus seis hijos esperaban con ilusión un regalo esa navidad. Él la esperaba con angustia por la falta de trabajo. Su negocio no marchaba, pero las deudas llegaban puntualmente en forma de cartas de todos colores. Parecía otoño con sus hojas caídas.

Unos días antes de Nochebuena consiguió una carga de pinos reales para ser vendidos como arbolitos de navidad en la capital, a unos 300 kilómetros de su hogar. Se suponía que pagarían mejor por algo natural. 

Partió en un viejo camión remendado, lleno de proyectos para los niños y siguió todo el camino preocupado de que el cacharro no fallara; revisar los neumáticos, controlar la temperatura del agua, cuidar de que no le pasaran un parte por algún detalle legal, y mil cosas más. No fue suficiente. El camión decidió echarse y no andar más y por estar tan cerca las fiestas en el poblacho  donde se detuvo no era posible conseguir ayuda. 

Hasta ahí llegó el viaje. Los pinos sufrían por el calor de diciembre y era un pequeño pero importante capital invertido. Había que cuidarlos y tratar de salvar la plata e intentar llegar a casa con buenas noticias antes del 24. Hizo de todo para lograr los objetivos, pero sólo pudo vender unos pocos al costo o menos. Ya desesperaba de impaciencia, pero no era lo peor.

Todo esfuerzo resultó en vano. Debió dormir debajo del vehículo, sólo y triste, pensando en su familia que ya no tendría la fiesta ni los regalos. 

El Niño Jesús, que no ignora las verdaderas necesidades, tenía una sorpresa: una prima de su mujer, advertida de  lo que pasaba, llegó esa noche en que sólo se pensaba en dormir para no pensar ni sufrir, con un cargamento de juguetes que ni soñadndo la familia podría haber adquirido tal como estaban las cosas: ¡triciclos para el más chico!, ¡auto a pedales para el mayorcito!, pelota de fútbol -de verdad- para otro, y para las niñitas mayores un anhelado diario de vida, muy importante a los 14 años, y otras cosas por el estilo, pequeñas pero bien elegidas.

Junto con los regalos llegó una cena completa para todos, y la única gran pena fue que el papá no lo supo a tiempo y pasó la Navidad más triste de su vida.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El Hamster o el Ratón. ¿Qué hacer?


¿El hámster o el ratón? That is the question..... el tremendo dilema de mi esposo hace unos años.

Mi hija Teresa, salió triunfante con su jaula y su hamster de la tienda de mascotas, parece que la veo, pero el animalito de mimoso no tenía NADA, era huraño y desagradable y parece que el sentimiento  suyo hacia nosotros era mutuo. Nunca nos aceptó y terminó por esconderse en el jardín interior de la casa, y ya nadie más se interesó por buscarlo entre las plantas. Comida le dejábamos, pero era rarísimo verlo.

Un día apareció dentro de la casa un ratón guarén*, horrible, de ojos rojos y cola pelada, veterano de varias campañas, y cuando lo echábamos ¡se metió al mismo patio que el hámster! ¿Qué hacer para no matar a la mascota díscola con un veneno no destinado a él y deshacernos del ratico sin falta?

El ingenio de mi esposo se lució ese día: tomó la jaula desocupada del hamster fugitivo y le invirtió la puerta, o sea, ahora se abría hacia afuera. Le puso cebos como para  ambos roedores y la dejó en un lugar apto.

La lógica era que, si caía el ratón, dejábamos al hamster tranquilo en su escondrijo remoto. Si caía el hamster se quedaba encerrado ahí mientras se ponía el veneno para la rata. 

Cayó el ratón y era impresionante como se defendía. ¡Qué fuerza, coraje e ingenio usó!, pero al pobre bicho no le valió de nada. Entre mi hermano y mi marido lo llevaron fuera y yo no pregunté más. 

El pericote hizo lo que debía y también nosotros. No compartimos -a sabiendas- el hogar con un vector de mil enfermedades.

*Rattus norvegicus = Guarén o pericote (Rata noruega)




domingo, 19 de julio de 2009

Un nuevo amanecer y sin nada que comer

Esto de relatar cosas que nos van sucediendo, tocando los sentidos y/o sentimientos ,que es de lo que se nutre este blog, parece que es contagioso, pues mi hermana Sole --que poco amiga es de los temas relacionados con las bitácoras-- me ha mandado un mini relato precioso que me enorgullezco de postear en mi sitio con su venia....¡y aunque no me la hubiera dado lo pongo igual! es muy lindo lo que dice:

UN NUEVO AMANECER Y SIN NADA QUE COMER

Muy temprano por la mañana estaba contemplando los cerros verdes del este de San José y atrajo mi mirada un hombre que, botella en mano, se acerca a recoger agua del tubo en el jardín de los vecinos y luego se va al lado de su pareja y un grupo de perros callejeros.

Ella y los perros están ajenos a los quehaceres del hombre y comparten el sueño justo que da el calor de mantenerse apiñados encima de un montículo de tierra, en medio de la vereda y en una fresca mañana.

El llega solícito, la despierta con afecto, los perros levantan su nariz, orejas y por último su cuerpo, lo mismo que ella. Ella se sienta a la orilla del caño, se toma la cabeza y mira el mundo; hunde la cabeza entre los brazos y la vuelve a levantar no viendo nada frente a ella sino una resaca de los mil diablos y muchas necesidades de ¿droga?, ¿alcohol?

Quedo impresionada por su desolación y desesperanza, por pensar que está en un mundo que ella se buscó, pero me mueve a mirar en forma diferente a los viciosos porque desconozco las razones que lo llevaron a esto.











sábado, 4 de julio de 2009

Historia de medio minuto

Flaco, largo, cara congestionada, facha ridícula. Gorro con campanillas de Joker escapado de mi baraja. Malabarismos con clavas rojas lanzadas con la imprecisión del pulso etílico ante dos coches con aburridos pasajeros. Luz que cambia a verde, la rutina no termina. Clavas repartidas por el suelo. Joker triste y conductora también.



viernes, 3 de abril de 2009

Una historia "picante"




Hubo un blog que organizó un concurso de cuentos en el año 2007 y fui invitada a participar. Se trataba de inventar una historia y mandarla en forma anónima y los participantes votábamos por la mejor hasta elegir un vencedor. Los temas eran sorpresivos y los plazos cortos, por eso me complicó cuando propusieron escribir un tema erótico, pues considero que el erotismo sacado de su ámbito privado se llama de otro modo y no lo leo en su estado químicamente puro y menos lo escribiría porque es algo demasiado íntimo para ventearlo por ahí, y pierde gran parte de su encanto.

Así estaba todo, cuando les escribí a las chicas organizadoras que renunciaba, si no podía pasar, pero me aceptaron el punto de vista y de todos modos subí este cuento. A ver si se comprende la ironía y el paralelo:

Una historia "picante"

En mi patria --para la gente fina-- el ajo, el ají y los aliños fuertes se encuentran proscritos socialmente y jamás se nos ocurre salirnos de esas reglas no escritas de la buena educación. Si alguien los usa --y no dudo de que así sea-- quedan amparados en la discreción que todos guardamos de algo legítimo, normal, pero no por ello es fino ni agradable ventilarlo en historias más o menos públicas. Se da por sabido, y fuera de la incumbencia de los que no son sus directísimos actores.

Comer especias picantes es optativo, y cada uno verá si le afecta la salud o la convivencia, pero si se sorprende a alguien siendo voyerista en estos temas es muy mal visto y deberá atenerse a las consecuencias que su vicio le traerá, porque andar mirando por las rendijas de los comedores para pillar a algunos in fraganti es francamente detestable, y leer historias de este tono es síntoma de debilidad sicológica o franca inmadurez y obviamente nadie lo desea, ¡ni que lo piensen!

Al escribir esta explicación, pues conste que NO estoy haciendo literatura de algo tan vulgar para tratar con extraños, siento que estoy tocando algo pegote, desagradable, y que conviene dar rápidamente vuelta la hoja, cosa que paso a hacer con mucho gusto: necesito ir al baño. Por algún motivo, ¡que no voy a declarar! --faltaba más-- tengo ardores en el intestino.





domingo, 4 de enero de 2009

Arriba del Peñón conmigo mismo


La entrada anterior de este sitio daba cuenta de una construcción absolutamente sola sobre este peñón, a 500 kilómetros de tierra firme llamado Isla de Malpelo, Colombia. Su increíble aislamiento daba para una de mis "Historias Posibles" y Almena me lo confirmó al decir que se podría escribir algo novelado sobre la casa que existe solitaria arriba. Les dejo el producto de mi fantasía. Como cada vez que he subido una historia imaginaria sobre algo real que me ha golpeado, espero que Uds contribuyan con el juego. Comienzo por dejar caer el guante ante Almena que lo ha insinuado.


Sólo veo el mar. Para donde me de vueltas solo veo agua azul, espuma y nubes que de repente tapan el sol agobiante del ecuador tan cercano. Claro, el estar en el medio de las corrientes algo modera el clima, pero cuando estás sobre esta roca en que no puede crecer ni una brizna de hierba se echa de menos una mínima sombra de algo vivo, vegetal.... En estricto rigor, vegetales hay en en el mar, pero ¡queda tan abajo de mis pies! me llega a dar vértigo asomarme al acantilado, por eso, sólo oteo, cual moderno Róbinson Crusoe, el horizonte esperando a que llegue el barco de mi liberación. Falta poco para cumplir el período de guardia cuidando el tesoro natural cercano y que es tan depredado en cuanto nos descuidamos.

Otra vez está lloviendo y la roca queda lavada de nuevo de todo recuerdo de los pájaros que han venido....ahhh, que rico, qué alivio, rellenaremos las reservas de agua dulce y me daré una ducha "orgánica", como en los tiempos del Paraíso.... no todo habría de ser tan malo.

Tres meses han pasado y en mi vida había tenido este silencio para reflexionar, para pensar en grande, para meditar y para orar, que es la gran novedad que he conseguido en el peñón solitario. El verme enfrentado a mi propia compañía casi todo el día, sin más distracciones que contemplar la inmensidad de la Creación que me rodea ha hecho que sienta de modo inefable mi pequeñez y al mismo tiempo comprender que nunca he estado solo; esta isla no existiría de no haber sido creada hace millones de años, y yo tampoco aunque sólo viva un siglo. Estoy aislado, pero no abandonado, y cuando termine espero no olvidar la oportunidad de encontrarme con lo importante que he tenido. Soy otro, más maduro, más reflexivo, más tolerante; en la soledad que agobia he podido crecer.



jueves, 6 de noviembre de 2008

El amiguito de mis gatos

He aquí los personajes de esta historia: Cariñosito, el colorín, y Lakritz, la negrita

Tenía tres gatos, como don Melitón, ese que los hacía bailar en un plato, como dice la canción infantil de mis rondas en el colegio...*suspiro*... pero hace una semana la negrita Lakritz se ha perdido y ya creo que es para siempre. Con que --por ser negrita-- no la hayan usado para un rito satánico, todo se acepta.

Cuando aún eran tres, hasta hace siete días atrás, comenzamos a encontrar reiteradamente un gaturro feo, romano, atigrado de gris con negro, chascón y --presumo-- hediondo, pero son prejuicios raciales gatunos míos, así es que no me hagan caso en ese detalle de pituitarias.

Lo más curioso es que el gato ese se paseaba por su territorio, o sea el patio de servicio, comía de sus Wiskas, bebía de su agua pura de la Madre Tierra como si fuera el dueño, e inclusive lo encontré acostado en la cama que compartían la negrita y el colorín llamado Cariñosito, nombre que mis hijas se disputan por NO haber tenido la desdicha de ponerle al minino, porque les da vergüenza un nombre tan tonto, según su pensar adulto, jeje

Cuando les conté del encuentro del amiguito en el lecho que han compartido nuestros felinos, sin pelear por sus derechos conyugales, alguno se ha reído al pensar en que el Cariñosito es tan "asopado" por ser castrado, que se le está dando vueltas el paraguas.




lunes, 27 de octubre de 2008

Un Hombre, un Sueño

¿Qué te sugiere esta imagen?
Antes de leer mi historia posible, , cuéntame la tuya en un comentario. Luego, pasa a conocer lo que a mí me dice esta tremenda foto y pincha acá*





domingo, 20 de julio de 2008

A destiempo, pero oportuno


Los veranos en Chile central son secos. ¡Secos secos, del verbo disecar! Nuestras navidades son calurosas, con el sol parado hasta muy tarde en la noche. No esperamos lluvia, pues hasta fines de abril -con suerte- no harán su aparición, por lo que regalar un paraguas en Santiago es algo absolutamente inusual, salvo para Alemamá hace años:

Tenía una empleada que no traía nunca su paraguas al trabajo, por lo que vivía pasándole uno de los nuestros para que no se mojara en invierno. También en esa estación le compré un muy bueno, pero por alguna razón no se lo dí cuando le hubiera servido, por lo que se lo regalé para navidad, con las bromas de mis hijos y de los pocos que se enteraron. ¡Mamá, cómo se te ocurre, pobre Dina! ¡desubicada, estamos en verano! y así. Habían logrado hacer que me sintiera mal con mi presente, pero no contaban con la corriente del Niño, supongo, pues el 25 de diciembre, contra todo pronóstico se abrieron las cataratas del cielo y llovió de tal manera, que se anegaron las calles, hubo cortes de luz, accidentes de tránsito, y toda la parafernalia a que estamos acostumbrados en la estación de las lluvias, pero ¿a fin de año? ¡¡jamás!!

El tapabocas a los bromistas fue de antología, y hasta hoy lo recuerdan algunos. Hasta me han pedido que no se me ocurra regalar chubasqueros para la fiesta del nacimiento de Jesús.




martes, 1 de julio de 2008

De nieblas y animales asustados



Anamorgana ha subido un post muy impresionante que me ha hecho recordar una historia numinosa sucedida hace años en mi casa de Copiapó, en el norte de Chile.

Mi madre solía visitarnos por temporadas de al menos dos semanas cada vez que iba a verme. Yo la extrañaba y ella descansaba de sus quehaceres en mi compañía. Ella conocía muy bien el lugar, las costumbres y mi casa.

Un de esas noches, se quedó abajo, en la sala, viendo un programa de T.V mientras tejía, como de costumbre. Nada inusual. Era invierno, había niebla y estaba sola ahí. De repente, comenzaron a aullar los perros, los pájaros se inquietaron anormalmente y ella pensó que era ¡otro! temblor de tierra, como los acostumbrados en esa ciudad en que no hay semana en que no se mueva el piso, pero no, todo estaba quieto. Su paz se acabó cuando el gato -que normalmente no entraba dentro de la casa y menos de noche- llegó desesperado, rasguñando los vidrios y maullando en forma alarmante. Mi madre lo dejó entrar, él se escondió, y doña Irma partió rauda a acostarse para recién al día siguiente, con el sol alto, contarnos su experiencia. Se acabó el ver T.V. por esa noche y varias más.

Aquí se acaba el cuento, no tengo explicación. No sé qué pasó, pero, que fue raro, lo fué.

La foto con niebla es para dar el marco sobrenatural adecuado, jeje
Para entender mejor que estas cosas raras pasan, lean el post de Anamorgana que les he recomendado arriba.






jueves, 31 de agosto de 2006

Historia de gitanos.



Imagen de Vincent van Gogh


Mi familia es de agricultores, como he contado en alguna parte, y a fines de los años veinte, los gitanos aún se movilizaban en los clásicos carromatos, como la ilustración del genial Vincent que adjunto acá.

Debe haber sido verano o sus finales, cuando por aquellos caminos rurales apareció la caravana de gitanos en su eterno peregrinar causando la curiosidad que su paso produce.

Mi abuela no era aficionada a estar "parada en la puerta, hijita", pero ese día estaba despidiendo a una persona y vió detenerse los carros con sus caballos a dos metros de la entrada de su hogar, bajando una mujer de edad mediana con una joven evidentemente embarazada. Los vehículos avanzaron un poco más y la vieja puso unos plumones en el suelo, y la joven se recostó dando rápidamente a luz a una niña que fue bañada en el canal que corre hasta hoy al lado del camino, con sus frías aguas en cualquier época del año, cual espartanos del fin del mundo.

La chica se repuso pronto del esfuerzo y el dolor, envolvieron la criatura en unos paños, caminaron lentamente hacia la locomoción que las aguardaba, y siguieron su camino con el nuevo miembro de la tribu.

********
Esta historia pequeña pertenece a nuestras tradiciones familiares y lo cuento acá para preservarla del olvido pues es muy bonita. Estos hechos sólo los han visto pocas personas para contarlos. Me fué narrada por mi madre Irma.

miércoles, 2 de agosto de 2006

En cien palabras para Felipe

Durante el verano hice una apuesta de que les escribía una historia en cien palabras inspirada en lo que ellos me dijeran. Claro, en mi retiro veraniego ecológico no hay TV, ni PC ni nada más lujoso en estos temas que luz eléctrica de panel solar, así es que hay que usar la creatividad con tinta y papel. Este es el resultado de lo que "propuso" mi hijo adolescente:



"Cuando se me ocurra algo, te digo"

Inútil preguntar por una idea que inspire la distracción de estío mientras se acaba de recibir la prensa.

¡El DEPORTE! ¡Los partidos! ¿Cómo interrumpir la concentración empeñada en sacar cuentas de puntos, contratos millonarios, ligas y resultados? ¡Seis goles en contra recibió su equipo!

Se empieza con la prensa; sigue con el "deporte rey", el fútbol y su corte de triunfos, fracasos y esperanza que nunca han de faltar. ....En esta historia el ganador es uno que por cinco minutos acarició la fama.

¿Alguna idea, hijo?
No puede sorprenderme la lacónica respuesta juvenil: "Cuando se me ocurra algo, te digo"

martes, 1 de agosto de 2006

De Niños y de OSOS


Mi jardinero iba con sus hijos cuando le dió un inesperado beso a una de las chicas. Su hermanito se lo quedó mirando y José, el padre, le pregunta, con nuestro seseado castellano heredado de los españoles extremeños, supongo:

_¿Eres celOSO?_ a lo que el chico responde:
_¡¡¡¡No, yo soy el tiiiiiiggrrrrrreeeeee!!!!!_ .

* * * * * * *

Mi hija mayor estaba en primero básico y su profesor jefe era el señor DonOSO.

Llega un día diciéndome:
_Mamá, "Donoso" me mandó a hacer esta tarea_ .

Yo le llamé la atención diciéndole que no se trataba así a su maestro, por lo que debía referirse a él como "don fulano" o el "señor sutano", entonces ella con una lógica consecuente se corrigió y dijo:
_Mamá, el señor OSO me mandó a hacer esta tarea_ .

Definitivamente, la chica era bien educada y respetuosa.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Cervantes en la plaza: 19 septiembre 2005



Anoche en la plaza, afuera de mi parroquia, estaba un hombre de mediana edad, y más que mediana quizás, escribiendo concentradamente sobre sus rodillas en un banco de dicho lugar. ¡Qué intrigante me pareció, qué atemporal! Era como un Cervantes inspirado bajo la luz del farol en la noche, que al caer, traía consigo el frío de la entrada de la primavera.

Era un hombre con facha de intelectual, con lentes y pelo blanco completo, sin calva, en el día bullanguero de las Fiestas Patrias en Chile.

A unos pocos metros de su asiento, en una fiesta, se bailaba nuestro baile nacional -la ruidosa y alegre cueca- y no le molestaba lo más mínimo en su concentración, aparentemente. En su rico mundo interior habitaba todo del silencio y recogimiento necesario para su creatividad.

No llevaba conmigo mi inseparable cámara, pues le hubiera tomado una foto con su lápiz entre los labios mientras buscaba la frase precisa o el pensamiento huidizo del que tiene mucho observado, mucho vivido y quiere compartirlo o sellarlo en su recuerdo para que no escape con el olvido.

¿Qué hacía ahí, a esa hora, en esa fecha y lugar? ¿Qué tendría que comunicar? ¿Una carta para un antiguo amor? ¿Para alguien lejano con quién se compartió las fiestas en tiempos pretéritos? ¿Un testamento urgente por razones personales? ¿Nada más que escribir un poema cuajado que no podía esperar?

Igual que siempre, mis historias son bastante abiertas pues observo desde fuera. Las cosas cotidianas que pasan inadvertidas a mí me hacen cavilar e imaginar finales, razones, dramas, finales felices y todo tipo de posiblidades como la vida de cualquiera puede tener.

¿Qué se te ocurre a tí?

jueves, 12 de enero de 2006

Misterio por amor: historia real.



Blanca estaba abatida por el increíble accidente de su esposo en su casa de campo: se disparó el rifle que manipulaba, pues en esas soledades hay que saber defenderse para no ser presa de los delincuentes que se aprovechan de la lejanía para robar animales y no raramente las propias casas.

La bala salió directo a la nuca y ahí se alojó sin que jamás pudiera ser retirada. Nadie se explica cómo Patricio pudo sobrevivir y luego quedar tan solo con la visión periférica y el equilibrio alterados, pero vivo, con sus facultades cognitivas en perfecto orden luego de meses en rehabilitación con su mujer de puntal, siempre a su lado aunque las visitas estaban permitidas sólo en horarios restringidísimos.

¿Cómo entraba y salía del hospital sin que nadie se enterara? El amor tiene audacias que no se comprenden en otro contexto, y ella tan tímida, mujer de su casa y de hablar suave descubrió que si entraba por la morgue que tenía salida independiente al exterior, podía empujar una vieja puerta de metal chirriante y pesada, que, desde que el Registro Civil ya no funcionaba ahí, había quedado sin candado y olvidada, pues, ¿a quién se le podría ocurrir vigilar ese repugnate y temible lugar poblado de fantasmas e historias de terror?

Así pasaron las semanas mientras el enfermo se recuparaba: se sancionó al portero, se interrogó al personal y se vigilaban las salidas normales, pero nadie lo supo sino por una argucia de otra mujer, una médico que la acompañó mientras rezaba por su esposo con angustia, agarrada del rosario como la cadena que ataba a esa vida preciosa y en esos momentos de confidencias le preguntó por el truco y ella débil y necesitando confiar, se lo contó. Le ofrecieron una pastilla para que estuviera tranquila y dormir en su casa esa noche; la aceptó confiada, y, al día siguiente despertó más tarde que de costumbre, sólo un poco, pues en el campo la gente madruga mucho, pero lo suficiente para que al llegar se encontara que su paso secreto hasta la noche precedente estaba cerrado para no abrirse nunca más.

No hubo llanto que lograra abrir esos corazones. Esa llave se perdió entre papeles y burocracia.

domingo, 19 de septiembre de 2004

Un hombre, un paradero de buses y una botella

Acá está el fruto de mi fantasía. Si me cuentas qué te pareció te lo agradeceré.


Tengo frío. Ni el viaje en bicicleta ha logrado calentarme el alma. Quizás la compañía de mi mujer lo hubiera logrado, como al principio, pero dejé enfriarse el amor por una botella. Sí, estoy con ella, y es muy dócil: si la dejo, se queda quieta a mi lado, y si la empino, se vacia dentro de mi garganta y me da el calor que contiene, completo, de un viaje. Su licor barato me quema las entrañas, y está bien, me reconforta, me siento valioso, fuerte y conquistador del mundo hasta que el ardor se esfuma y la boca se me seca. El pestañeo me trae de nuevo al paradero de unos buses que no me llevarán a ninguna parte confortable, pues adonde vaya iré conmigo, y conmigo va el dolor, el fracaso, la mala sombra y la culpa del que no ha sabido amar ni ha dejado que lo amen.

Tengo frío, un tipo de frío que no se acaba, que sólo se disfraza en alcohol para volver a engancharse en mi cuerpo, en mis pensamientos y recuerdos; un frío que se hace peor mientras más se huye de él y que se cristaliza endureciéndome la voluntad y los huesos que me harían mover para buscar el amparo y el calor que me darían el pronunciar una sola palabra..... esa que tengo en los labios pero que nunca ha salido de mi boca.


Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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