Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



jueves, 12 de enero de 2006

Misterio por amor: historia real.



Blanca estaba abatida por el increíble accidente de su esposo en su casa de campo: se disparó el rifle que manipulaba, pues en esas soledades hay que saber defenderse para no ser presa de los delincuentes que se aprovechan de la lejanía para robar animales y no raramente las propias casas.

La bala salió directo a la nuca y ahí se alojó sin que jamás pudiera ser retirada. Nadie se explica cómo Patricio pudo sobrevivir y luego quedar tan solo con la visión periférica y el equilibrio alterados, pero vivo, con sus facultades cognitivas en perfecto orden luego de meses en rehabilitación con su mujer de puntal, siempre a su lado aunque las visitas estaban permitidas sólo en horarios restringidísimos.

¿Cómo entraba y salía del hospital sin que nadie se enterara? El amor tiene audacias que no se comprenden en otro contexto, y ella tan tímida, mujer de su casa y de hablar suave descubrió que si entraba por la morgue que tenía salida independiente al exterior, podía empujar una vieja puerta de metal chirriante y pesada, que, desde que el Registro Civil ya no funcionaba ahí, había quedado sin candado y olvidada, pues, ¿a quién se le podría ocurrir vigilar ese repugnate y temible lugar poblado de fantasmas e historias de terror?

Así pasaron las semanas mientras el enfermo se recuparaba: se sancionó al portero, se interrogó al personal y se vigilaban las salidas normales, pero nadie lo supo sino por una argucia de otra mujer, una médico que la acompañó mientras rezaba por su esposo con angustia, agarrada del rosario como la cadena que ataba a esa vida preciosa y en esos momentos de confidencias le preguntó por el truco y ella débil y necesitando confiar, se lo contó. Le ofrecieron una pastilla para que estuviera tranquila y dormir en su casa esa noche; la aceptó confiada, y, al día siguiente despertó más tarde que de costumbre, sólo un poco, pues en el campo la gente madruga mucho, pero lo suficiente para que al llegar se encontara que su paso secreto hasta la noche precedente estaba cerrado para no abrirse nunca más.

No hubo llanto que lograra abrir esos corazones. Esa llave se perdió entre papeles y burocracia.

8 comentarios:

almena dijo...

Qué horror cuando las normas se vuelven irracionalmente inflexibles.
Un besito

TeRcEr OjO dijo...

Hola!!!!
Feliz año para ti tb
No partas el año frígido, jajaja para qué
Todo depende del prisca con que se miré. Quizás sólo soy una optimista...
No sé si miraste la ayuda de blogger. Es muy completa y buena y está en español. Estuve mirando y te encontré estos links que te pueden ayudar.
Salu2
http://help.blogger.com/bin/topic.py?topic=17
http://help.blogger.com/bin/topic.py?topic=41

Masgorellie dijo...

Una mirada a los ojos del paciente, tomarle la mano y estrecharla calidamente, hace mas, que quimioterapias, operaciones, medicinas y otros.
los pacientes son humanos, la estupida burocracia es invento, no es natural.
buen relato, digno de ti.
besos y abrazos especialmente a Alma.

Alemama dijo...

Es una prueba de algo nuevo

Alemama dijo...

¡Funciona! Es el asunto de poner los últimos comentarios en la barra lateral. Lo tomé de:
http://bloggerhacks.blogspot.com/

mixtu dijo...

a llave/chave eterna do amor, e quem a tem7tien llama sua e não a dá a ninguem...
saludos

mixtu dijo...

puedes dar-me um poema de Mistral, um pequeno em mi blog? gracias...

mixtu dijo...

hasta siempre...

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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