Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



miércoles, 24 de agosto de 2011

Educando con palabras mágicas.



Es muy importante no perder el humor al educar, que básicamente es repetir conceptos por pasiva y por activa -"como campana de la agonía", decía mi abuela- y así nos sentimos demasiadas veces.  Para ayudarnos, voy a contarles una anécdota subida hoy a Facebook por una madre joven, amiga de mi hija:

La niña dijo: _¡Pásame la pasta de dientes! _A verrrr, dijo la madre, _¿se te olvidó la palabra mágica?  Obviamente para que pidiera por favor, a lo que la niña replicó: _Bueno, abracadabra, ¡pásame la pasta de dientes, mamiii!


9 comentarios:

Ale Jr. dijo...

Jajajaja me rei mucho con la anécdota de esta niña jajajajaja

Winnie0 dijo...

jajajaja Es fantástica.....Un beso

maria jesus dijo...

Tiene muchísima gracia

Juan Ignacio dijo...

Buenísima

Gabriela dijo...

Es que los niños son mágicos.

AleMamá dijo...

Yo gozo con este tipo de cosas. Me parecen extraordinarias por más simples que sean. Si vienen de un niño, ¡siempre son frescas y originales!

Marta Salazar dijo...

Alemamá, tú que sabes tanto... yo quedé un poco impresionada de los que escribió alguien de su tía (que acaba de fallecer), a ver qué opinas:

"Cómo a punta de retos nos fuiste sacando adelante sin vacilar,

con mano de hierro que sabía siempre exactamente donde iba."

No sé qué pensar...

hna. josefina dijo...

¡Buenísimo!
Hace tanto que no vento.
Y justo abajo de este post hay una Enriqueta que no conocía!!!
También buenísima.
Un abrazo.

Hilda dijo...

jajajaja es que hay que ser muy específico con los niños jijiji

saludos. Hilda

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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