| Ventana al oriente |
El agua sonaba zapateando anoche sobre nuestras cabezas, de nuevo bien arropadas, pese a que el calendario indica que estamos en primavera. También nevó en la precordillera, o sea sólo un poco más arriba de mi casa, ¡increíble para octubre en Santiago de Chile!
Lo más hermoso fue como amaneció hoy todo: limpio, fresco (mucho para las ropas que ya tenemos en el closet ) y con esas nubes viajeras que de repente dejan caer unas gotas que no molestan. ¡Lindo!
Lo más admirable fue ver la cordillera nevada, pero entre árboles llenos de follaje, y no sólo con sus sus ramas desnudas. No se puede tener todo, pero hoy sí.
Les dejo una foto dedicada a mi amigo Fernando que siempre las mira con especial atención a los detalles.
