Juan Carlos Partidas ha publicado esta viñeta que ilustra una tendencia que hace rato estoy haciendo notar: la sustitución de nuestras fiestas religiosas por la celebración de personajes muy simpáticos (aunque sean imposibles) que han hecho olvidar qué celebramos.
Por si a alguno le ha pasado, hoy celebramos la Resurrección de Jesucristo luego de padecer y morir, no el conejo ovíparo e impostor que pone huevos de chocolate, por más que me guste.
