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miércoles, 16 de abril de 2008

Mi suegra llegó de las antípodas

Mis hijos tienen genes navegados desde las antípodas. Viajaron en sendos barcos desde la región de Cantón --hoy Guandong-- de la China, cuando mis suegros vinieron a Chile separadamente, uno para abrir la trocha y la otra para ayudar a mantenerla abierta contra todo un mundo de dificultades en épocas muy duras para el mundo entre guerras.

Se habían casado en su país durante una estadía de Bernardo, mi suegro, y consideraron la posibilidad de que él regresara a Chile donde había más posibilidades económicas y de paz que en su lejano terruño, además porque él ya lo conocía por haber estado una temporada acá.

Cuando mi suegro se embarcó, ya había nacido mi cuñada mayor --una segunda suegra para mí por ser mayor que mi propia madre-- y jamás pensaron que habrían de pasar varios años antes de lograr la reunión de la familia; la tierra debió darle otras siete vueltas al sol antes de que ocurriera.

Era cosa corriente en esos días con los inmigrantes chinos --que es lo que yo conozco-- que después de unos años en América, y no habiendo un matrimonio legalizado en estos países, se buscaran una nueva esposa y olvidaran de los compromisos que quedaron detrás del ancho Pacífico, y mi suegra Fresia, que era muy mujer, pese a su juventud, no estaba dispuesta a tolerarlo e hizo todos los trámites para viajar a Chile en la década de los años veinte.

Lo que estoy diciendo era una cosa tremenda, pues se vino sola, sin saber palabra de castellano ni de otro idioma occidental; era joven y bonita y la acompañaba nadie más que su niñita de 7 años en un viaje de más de dos meses en un barco de carga que aceptaba pasajeros de pago, pero dando vueltas por el mundo antes de tocar el puerto de Iquique que era donde debía llegar a su nuevo destino. Tan largo era el trayecto, que pasó por Hawaii y por San Francisco de California antes de recorrer toda la costa de América para llegar al sur del mundo en Chile.

Después de mucho trabajo y empeño lograron una estabilidad económica y criar su familia que ya contaba con nueve hijos*, y por muchos años desearon regresar a su país, pero la historia diría otra cosa cuando cambiaron las circunstancias en China, y los hijos comenzaron a formar sus hogares en el país que los acogió. Hoy sus descendientes son decenas y han ido poblando a su vez otros lugares del planeta. Se encuentran en los Estados Unidos de América, Francia, España y Alemania, por el momento.....

Fotos de un álbum familiar

*Mis suegros tuvieron once hijos, pero sólo llegaron a adultos nueve. Dos niñas fallecieron muy pequeñas.

24 comentarios:

ojo humano dijo...

Es admirable lo que puede hacer la decisión y el coraje de las personas.

Bien por tu suegra¡

Un saludo, todavía lejos mis posibilidades de escribir de nuevo. (Esclava del trabajo, pero feliz)

franco dijo...

Muy interesante la historia, ojalá que continúe.

Muchos saludos

PD Sólo una duda ¿los nombres no son chinos?

Irantzu dijo...

Mentira que viajo taaaaanto y casi sola la pobre... Que jugada! Hizo bien, en vista de la descendencia y la tremenda familia que formaron.
Tu marido y demas hermanos saben leer y escribir en chino???
Y que opinan de lo que esta pasando con el Tibet?
Se siente mas chileno que chino o al reves?
Muchas preguntas! Pero es que no es comun conocer a alguien casada con chino... :)
Gracias pro tus animos en mi blog, estoy feliz y haciendo lo mejor que puedo... el q siembra, cosecha, espero que asi sea!

Guillermo N. A. dijo...

-
wow...
-

valeska dijo...

Alemamá, que grande!!
gracias por no olvidarme,
un grandísimo abrazo,

paso breve, la U me amarra, pero estoy feliz...espero tú también,
nos vemos!!!
hasta siempre!!

Alemamá dijo...

Franco: sí tenían sus nombres chinos, mi suegro era Siu-toc y mi suegra Wai-chan. Lo que pasa es que era común entonces adquirir un nombre comprensible al llegar a Chile y generalmente era en castellano. De ahí que ella pasó a ser conocida como Fresia y él como Bernardo.

Saludos.

Alemamá dijo...

Nota vanidosa: Por si acaso, mi esposo es de los MUY menores y es mayor que yo, mira que hablar de los años 20 me pone un aura de longevidad matusalénica y no es así, jojo

Monica Alvarez dijo...

Buena historia de inmigrantes.Tres de mis abuelos llegaron a comienzos del siglo xx, mi abuelo materno de Palestina , mi abuela materna de Islas Canarias, por ultimo mi abuelo paterno de Asturias.Son interesantes sus historias vividas y con muchos sacrificios.A mi abuelo Teodoro le hice un poema que está en mi blog.Ahí hablo de su vida.Ojalá lo leas.
Un abrazo

Fattyec dijo...

Que linda y ejemplarizadora historia, me ha gustado mucho conocerla..
Que tengas lindos y calidos dias!
Besos,
Fatty

Alemamá dijo...

Irantzu, sí muchas preguntas y trataré de contestarte algunas al menos:
Sólo los mayores hablan el chino; ninguno lo escribe o escribía, pues ya se han muerto dos cuñados. La mayor llegó justo en edad escolar como para comenzar la escuela primaria, nada más, así es que sólo letras latinas conoció.

De cuestiones políticas casi no opinan pues ya se les hace extraño el país, sólo les interesa su cultura. Nunca fueron partidarios de Mao y sus boys, y ahora están muy impactados con lo que la China muestra, pero han comprobado de otros modos que no es un bienestar parejo por el momento al menos. Una cosa es Shanghay y otra el interior del país. Por otro lado, lo que sus padres dejaron ya no existe, las ciudades fueron demolidas en gran parte, la familia que podía se fue primero a Hong Kong y luego a EEUU, Perú, Chile y otras latitudes, suerte que no todos tuvieron y de esos nada se sabe por falta de noticias y por no hablar el idioma, además de que hasta la ortografía a la que estábamos acostumbrados cambió. ¿Ejemplos? Cantón por Guandong; Pekín por Beijing, y así con lugares más "pequeños" que igual concentran millones de personas. Y ano sabemos cómo se escribe la ciudad de mi suegra y el pueblo de mi suegro.... cataclismo de las raíces parece ésto.

Los nietos, o sea la generación de mis hijos y de los bisnietos ( en familias tan grandes las generaciones son poco claras y se traslapan, por decirlo así) tienen la inquietud de recuperar parte de sus raices culturales estudiando chino, que tampoco es el dialecto cantonés de sus abuelos; no, mi hija estudia chino mandarín, el idioma oficial que los une a todos como el castellano a nosotros.

¿El Tibet? un atropello a otra nación que debiera ser soberana. Pero esto lo digo yo; como te digo, la familia poco habla de política. ¿Comodidad? ¿algo atávico para no hacerse notar del tirano de turno? no lo sé. Lo que es a mí, si hubiera estado en Tiananmen ya me hubieran apresado o muerto.

Yo los estimo mucho por su maravillosa civilización, única y modelo de oriente, pero humanamente, palabra que creo que les ha hecho falta el cristianismo, el respeto por la persona humana, pues eso sí que vale poco allá, y si hay algo que me impresiona de esta raza es su capacidad de trabajo, su inteligencia tremenda, su fortaleza ante los desafíos.
Resumiendo, los admiro en muchos sentidos, pero no me obnubilan.

¿Si se siente chino o chileno? jajá, la típica pregunta sin una sola respuesta, pues "es más chileno que los porotos" en montones de cosas, incluyendo su gusto por nuestro folklore, pero por otro lado hay cosas culturales que son verdaderos muros para él y para todos. Simplemente hay cosas que NO PUEDE ver de un modo occidental y yo no puedo captar lo que él siente. Es todo un tema, pero no en vano llevamos casi 37 años casados. Me casé muy joven, eso sí; viej'e m.. no soy, CONSTE, y mientras bloguee no me anquilosaré, jamás.

Realmente el tema da para mucho y me alegro que les interese a mis amigos.
Saludos

Caminodelsur dijo...

Que linda su historia, el amor mueve montañas

Saludos

anamorgana dijo...

Hola , como me gusta que cuentes estas historias de la familia.Que coraje el de tu suegra, bueno las mujeres solemos tener mucho coraje cuando es importante. Besos
anamorgana

Alemamá dijo...

Mi marido me ha corregido un dato importante y es que los hijos de mis suegros fueron en total once. Dos niñitas partieron muy luego de este mundo y casi no se las recuerda, pero son tan hermanas como los que llegaron a adultos. Para mi esposo fue un shock el tener en sus manos los certificados de nacimiento y fallecimiento de Lidia y Olivia. Se le aparecieron en su vida de un modo muy concreto y real, pese a que no las conoció.

Sí, vale. No porque murieron muy pequeñas dejaron de ser personas que vivieron en este mundo.

only dijo...

Tanto tu entrada como los comentarios son merecedores de darte las gracias,por tantas cosas interesantes que nos cuentas, Alemamá.
Un abrazo

maria jesus dijo...

Preciosa historia, que realmente da para mucho. Heroica tu suegra, valiente para todo. Sigue contando, son historias que ayudan. Un saludo cariñoso

Fran dijo...

Es muy interesante. Gracias por contar esta preciosa historia familiar.

Tere dijo...

Como nota al margen, no es que Cantón haya cambiado de nombre ni mucho menos. Resulta que Guandong es la romanización estándar (llamada "Pinyin") de los caracteres, un intento de expresar su fonética con las letras occidentales. La "G" del Pinyin se pronuncia como "C" en español, la "D" como "T" y la vocal (sí, vocal) "ONG" se pronuncia como "ON" más abierta, no con terminación g notoria... entonces, con esta explicación, "GUANDONG" se leería parecido a... Cantón.

j.a.varela dijo...

Ale:

¡Qué historia estupenda! Te animo a escribirla también para Familia en Construcción . Quizás uniendo entrada y comments. Y tantas otras cosas que debes tener para contarnos y enriquecernos a todos.

Te veo en el camino de una segunda Jung Chang y su estupendo "Cisnes salvajes". Pero tu, ¡mejor!

juan

Benita Pérez-Pardo dijo...

Impresionante historia!. Muchas gracias por las fotos!

Alemamá dijo...

Gracias, Juan, por tu propuesta. En cuanto termine de deshacer mis maletas, le echaré una mirada a lo que me dices.

Alemamá dijo...

Tere, chinita, gracias por la "cápsula cultural". Sigue estudiando chino, y te invito a practicarlo en la China, tierra de tus abuelos.

Marta Salazar dijo...

bien impresionante!

oye, pero Fresia y Bernardo... no son como nombres chinos...

???

Marta Salazar dijo...

sorry, ya lo había preguntado Franco, retiro la pregunta!

es como una amiga mía de ascendencia húngara (ya sabemos que el húngaro o magiar es uno de los idiomas más difíciles del mundo, ver chiste en mi blog de chistes, al respecto) que cuando sus abuelos llegaron a Chile, tuvieron que cambiarse de nombre y se pusieron nada menos que...

París, no Budapest, sino que París,

PLOP!

Anónimo dijo...

querida Ale te mando un gran abrazo, es una linda historia y tuve la suerte de conocer a tus suegros nunca olvidaré a APO tengo recuerdos muy lindos de ellos, cada navidad recuerdo a la sra. Fresia yo era una niña curiosa de 11 años entré a su salon y había un arbol de navidad gigante desde el suelo hasta el techo y esa casa era muy alta, recuerdo haberle preguntado como había hecho para tener un arbol de navidad tan enorme y maravilloso, ella me respondió que había un secreto, cada navidad había que hacerle un regalito al arbol tambien y guardar muy bien sus adornos una vez que se desarmaba, así lo he hecho, hasta el día de hoy y cada navidad armo un hermoso arbol.

Tambien recuerdo sus tortas y queques , esos postres exquisitos en fin tengo muchos recuerdos de ellos que nunca olvidare.

te envio mi gran cariño

tu amiga de siempre MARTA BARRAZA

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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