Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



sábado, 13 de septiembre de 2008

¿Prohibir la prostitución?

No es que yo sea muy viajera, pero cuando lo hago, le saco el jugo a lo que veo haciendo analogías y grabándome en la retina y en mi cámara las imágenes con las que luego vuelvo a vivir lo pasado de un modo nuevo, sin prisas.

En una de mis pasadas por Roma, nos anduvimos perdiendo un rato en el sector de Grottarossa, cerca de la vía Flaminia. Por ese motivo dimos vueltas por caminos bastante apartados, casi rurales, pero con agrado; a las doce del día nadie se asusta por desviarse de la carretera, me parece, menos yo que estoy feliz de conocer otros lugares.

Delante de nosotros iba una camioneta van para unos doce pasajeros repartiendo mujeres cada tantas cuadras, en esquinas y recovecos. Mi hija Ale, que vive en Europa, me informó del "oficio" que realizaban esas jóvenes de todos los colores que quedaban a la vera del camino: eran prostitutas venidas de Europa del Este y de África principalmente, y eran explotadas por las mafias que --entre otras cosas-- les quitan sus papeles para privarlas de legalidad y casi de la existencia. Deben prostituírse para sobrevivir miserablemente en muchos casos.

Cada vez que vuelvo con mis pensamientos a ese sector de la Ciudad Eterna recuerdo a una negrita preciosa, alta, delgada y muy joven. No le pongo más de 20 años. La dejaron un poco adelante de nuestro auto, y ella se quedó quieta, con una actitud como encogida, tratando de no ser vista, con vergüenza. ¡Qué cara de desesperación tenía esa niña! me dejó un sentimiento de impotencia tan enorme pues la comparaba con mis hijas que gracias a Dios han podido tener oportunidades que a esas chicas en muchos casos se les han negado.

No todas son viciosas o buscan la vía fácil para surgir. Por eso, Juan Pablo II comenzó una campaña para sacar a estas mujeres del espanto de la prostitución, creando instancias para reinsertarlas en la sociedad y arreglarles los papeles si procedía. Espero que de ser necesario se siga ayudando así, pues todo eso cuesta mucho dinero y la Iglesia tiene demasiados flancos en los que ayuda.

Hoy he leído que el presidente de Italia, Silvio Berlusconi, ha preparado una ley para prohibir la prostitución masculina o femenina en cualquier lugar público de su país, incluyendo los autos. Yo, sinceramente deseo que resulte beneficiosa, pues muchas veces --demasiadas-- el hecho de que sea ilegal empeora las condiciones de las víctimas y corrompe más aún la sociedad.




14 comentarios:

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Hola alemamá... comparto tu opinión, a veces en lugar de prohibir es mejor reglamentar determinadas actitudes, trabajos, etc.

bsss. Nos vemos.

Fernando dijo...

Alemamá, tocas un tema bien serio, ante el que es muy difícil tener soluciones sencillas. Por un lado, es una actividad degradante, que el Estado debería prohibir, no sólo en lugares públicos, pues aniquila la dignidad de la persona. Por otro lado, es claro que es "el oficio más viejo del mundo", como se dice en España, y que siempre habrá gente dispuesta a ejercerlo y gente dispuesta a usarlo, y que a unas y a otros les saca de sus respectivos apuros: no hay más que ver las páginas y páginas de contactos de cualquier periódico.

Por lo mismo, no puedo tener una opinión clara sobre lo que ví en Holanda, en Amsterdam, donde estas señoras ejercen su trabajo en una especie de escaparates del barrio rojo (con la cortina echada, claro), pagan impuestos y a cierta edad cobran una pensión pública, como cualquier trabajador holandés. No sé, no puedo decir, si esto es el colmo de la degradación moral o, por el contrario, muestra de una sociedad compasiva con los más desfavorecidos.

Ana dijo...

No me parece que prohibirla termine con esa profesión. Sí creo, como vos decís, que empeorará la situación de los que, por no tener otra alternativa (creo) caen en la desgracia de tener que vivir de eso.

Irantzu dijo...

Muchas veces es mejor regular que prohibir, como en Holanda, aunque sigue pasando que se abusa de las extranjeras... creo que siempre habrá gente que decida abusar de otros y quedarse en la ilegalidad porque sacan más dinero... Una pena.
No sé que cuál sea la mejor solución la verdad (aparte de educación y oportunidades justas para todos en todas partes del mundo, claro)...

angela dijo...

Un oficio tan viejo como el mundo pero, hoy más que nunca se trafica de manera despiadada pero, por desgracia el mercado es grande¿ falta de valores? de comunicación? demasiada soledad?....Un problema serio y difícil de resolver.Un abrazo.Angela

Umma1 dijo...

Pobres chicas si son explotadas, o hacen lo que hacen por necesidades inmediatas.

También me parte el corazón ver a muchachas jóvenes en una calle, tan expuestas, pobres. Algunas parecen tan frágiles.

Trato de imaginarme las historias que van detrás de ellas, sus mochilas, que seguramente deben ser muy siniestras.

hna josefina dijo...

Tema durísimo. Y más cuando es claro que está en manos de mafias explotadoras como contás.
Tuve el regalo de hacerme amiga, en una época, de una señora que de joven había sido prostituta. Me impresionó mucho cómo era de honesta consigo misma, y cómo sufría por el miedo de que sus hijas debiesen vivir eso.

porlafamiliaporlavida dijo...

Hola Alemamá:

Se que hace tiempo que no vengo por aquí, pero he estado bastante liada. El tema de la prostitución tiene mucho transfondo, En Sevilla han puesto una campaña dirigida a los hombres dice algo así como ¿Tampoco te valoras que tienes que pagar? Como dando a entender, que no deben ir con prostitutas porque es fácil ligar, no es muy acertado, pero es que hay barrios en los que las prostitutas están a la luz del día y las familias se quejan, con toda la razón.

El transfondo de la prostitución es otro, y es la más acuciada falta de valores y la búsqueda utópica del placer a toda costa.

Buenas noches guapa.

AleMamá dijo...

Gracias por pasar y decir algo sobre esta terrible lacra tan difícil de extirpar mientras haya quién se venda y quién compre estos "servicios"

AleMamá dijo...

Hermana Jo: me da gusto cuando sé que alguna se ha redimido de su condición. Nunca mejor dicho: REDIMIDO: o sea, ha salido de la esclavitud.

Me parece que las personas que han rectificado su condición de pecadoras luego son mucho mejores personas pues ven las cosas desde fuera del pozo y eso marca para bien.

Qué gran labor puede hacer una monja que ayuda a dignificar a personas así. Gracias.

María dijo...

Hola, he pasado por aquí y me he quedado...hay varias cosas que tenemos en común...
Este tema suele salir en mi vida frecuentemente...de hecho he acudido a varias conferencias, y he trabajado con mujeres que han pasado por una experiencia como esta. Y...dejando de lado la prostitución "de lujo"...¿quieren realmente prostituirse, pueden elegir...?
Creo que es complicado, pero desde luego, creo que hay que pensar que la actividad más antigua, quizá es la del proxeneta. Hay que luchar contra el poder de unos sobre otros, sean hombres, mujeres o niños/as.
Hay mujeres que suscriben que han elegido esa profesión...pero la pregunta sería...¿la quieren para sus hijas?
Un blog precioso...

AleMamá dijo...

Bienvenida, María, la del dulce nombre...como yo, jeje

He visitado tu interesante blog y me ha parecido digno de anotalo en mi lector de feeds. ¡Está muy bueno! y se ve muy fino. Me habla de femineidad. Ya te iré conociendo y espero que regreses.

Un abrazo

JOTA dijo...

Estoy de acuerdo completamente con eliminar la prostitucion informal, la callejera, la clandestina, la que no vela por las mujeres ni por las posibles infecciones a las que estan expuestas. No pienso igual con la prostitucion reglamentada. Como dicen mas arriba, es el oficio mas antiguo del mundo y siempre habra gente que recurra a el (como usuarios o como prestatarias del servicio).

J

wamsverrucko dijo...

Hola! perdona es q me pierdo por aqui no sabia como dejarte un comment y no se mucho de como funciona este blogs.si con mias ! bonito blog el tuyo ..

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

Entradas más vistas