Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



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domingo, 11 de agosto de 2013

¿Prever o proveer? Mis perlitas del idioma



Acabo de pasar por la casa de Gabriela y le he dejado un comentario usando la palabra PREVER y mientras lo hacía recordé los posts de "perlitas" del idioma que ella encuentra a cada rato en avisos o textos públicos (ella tiene muy buen ojo y ortografía) porque -en mi país al menos- es corrientísimo oír decir PREVEER, que no existe, haciendo un mixto con otro verbo similar que es PROVEER, y se lo he oído a personalidades de la política, espectáculo, mundo académico (sí, también), periodistas y personas comunes, generalmente educadas. ¿Cómo nadie les corrige? 

También me para el pelo oír decir endenantes en vez de denante. La Academia dice que tanto en España como América es vulgar decirlo así. Ya metida en el tema me acabo de acordar de la expresión "ambos dos", absolutamente  "rebuznante" (redundante). 

Y mis amigos, ¿no tienen algún ejemplo que aportar para corregirnos? Me encantaría saber de mis yerros también.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Perdidos en Nueva York y el crucero que se va



Miguel y María José son unos recién casados chilenos que fueron de luna de miel a Nueva York para partir desde sus muelles a un crucero por el Caribe. Todo bien planeado, maravillosas perspectivas que fueron cumpliendo hasta que tomaron un taxi para ir a embarcarse.

Resulta que el taxista que les tocó era chino, pero chino-chino, que no hablada nada de inglés y para qué decir de castellano: CERO. Para colmo, no conocía la ciudad por lo que estaba equipado con un estupendo GPS....¡en caracteres chinos! Y partieron contra reloj a hacerse a la mar.

El viaje fue de sainete, porque los chilenos daban instrucciones por señas, y el taxista se desesperaba sin atinar y yéndose cada vez más lejos del embarcadero. Rápidamente el marido tomó el mando "de la nave menor" (el taxi) porque sabía para qué lado estaba su barco y entre sudores de miedo de perder los pasajes y otros inconvenientes, lograron llegar a tiempo para comenzar la segunda parte de su luna de miel "ideal".


lunes, 30 de abril de 2012

Tres biblias para una lectora



He contado alguna vez que en la mesita que tengo al lado de mi sillón favorito tengo muchas cosas, pero lo que llama la atención a algunos son mis tres biblias de consulta, a saber: Sagrada Biblia de Nacar-Colunga, de B.A.C. Luego tengo Dios Habla Hoy, la Biblia, de Sociedades Bíblicas Unidas y, por último, la Biblia de Navarra, de EUNSA. 

Me han preguntado porqué tantas y es que me gusta comparar los textos, sobre todo cuando me asalta una duda en el sentido de la traducción, o cuando hay algún pasaje oscuro. Cuando eso sucede, hago un mix entre las tres, porque la de Nacar-Colunga habla en un español un tanto formal, anticuado, con muchos "os", "vosotros" y verbos terminados en "eis" y cosas así, que en Hispanoamérica nos suena un tanto empaquetado. Nosotros no hablamos así, pero es el modo tradicional que hemos conocido para la Biblia y las oraciones de siempre  y sobre todo para la Liturgia.

La de las Sociedades Bíblicas Unidas tienen el Nihil Obstat católico para leerla sin problemas, pese a que trae los libros deuterocanónicos separados del resto de los demás, porque hay iglesias que no aceptan todos los libros del canon católico. Lo que me gusta es su lenguaje sencillo, pero de repente, por hacerlo asequible se puede tomar ciertas licencias y deformar la Escritura. Las ilustraciones de Annie Voloton, tan estilizadas, producto de su oración, me encantan. Me inspiran para orar por si mismas.

Por último, la Biblia de Navarra la uso por lo seria y por su lenguaje moderno, y sobre todo por sus comentarios breves y aclaratorios de modos de expresarse, oscuridades del texto y mucho más. En una palabra, confío en ella y -como dato anecdótico- en España conocí a don Juan Chapa, uno de los que hicieron cabeza para su traducción y edición. Todo un privilegio.





viernes, 7 de mayo de 2010

¿1,2, 3 ? ¿Numerales, ordinales o qué?



Existe en Chile, no sé en otros países, un problema para numerar, y la clásica confusión entre cardinales, ordinales y fraccionarios.

El ejemplo más a la mano que se me ocurre, son las comemoraciones. Suelo oírlo en misas, pero también se oye en las noticias, conversaciones coloquiales y en las que se supone cultas.

No es raro que se anuncie el "quinceavo" aniversario de la muerte de un parroquiano, o la "veintiunava" vez que pasa el mal rato. La verdad es que me chirrían los oídos. Usan los números fraccionarios en vez de los ordinales que corresponden.

Hay una polémica en el caso de los reyes o pontífices, pues solemos decir: Isabel segunda, Juan Pablo primero, Alfonso décimo o Pío Nono pero si pasa de diez ya decimos Luis trece, Benedicto dieciséis -no sé bien por qué- pero sería horrible decir Pío "doceavo" en vez de duodécimo o simplemente doce, como le decimos normalmente. Dentro del error que comento no hay lógica para cometerlo en todos ,o en ningún caso. Es totalmente al gusto -o ignorancia- del hablante.

Otro error -que incluso es OFICIAL- es que en los escritos legales, las numeraciones de las regiones de mi país y otros casos similares, escriben sin arrugarse: "décimo primero" por undécimo, "décimo segundo" por duodécimo. Cuando alguien ha osado hacerlo notar o corregirlo, le saltan los congresistas, leguleyos, tinterillos, funcionarios y otros estamentos menores aduciendo la larga data de la tradición de escribir documentos oficiales con errores canonizados. 

¿Será así o es sólo para no esforzarse?

Sugiero pasar unos momentos en esta estupenda página en que hay una tabla comparativa entre todas las posibilidades de contar, y explica las reglas para hacerlo sin sonrojos.







Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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