Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



Mostrando las entradas con la etiqueta Así me lo contaron. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Así me lo contaron. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Casi casi pierde un año



Soy yo, de nuevo. Vengo a contar la historia de cuando mi hija Ale Jr. casi pierde un año de su vida por estas mismas fechas.

Fue hace unos 15 años que ella fue por dos meses de vacaciones a Nueva Zelanda partiendo desde Michigan, EE.UU donde paso a visitar a su familia gringa del tiempo en que estuvo de intercambio estudiantil. Lo cierto es que abandonó ese país del norte rumbo a las islas un día 29 de diciembre, y ella está de cumpleaños el día siguiente por lo que viajó al oeste por largas horas, tantas, que por el cambio de hora perdió un día y por ser su cumpleaños, casi "perdió un año. Al llegar a esas hospitalarias tierras maoríes, las personas del aeropuerto encargadas de los papeleos de inmigración ¡le cantaron el cumpleaños feliz! Ella estaba de lo más desconcertada pero gratamente encantada.
Fue muy bonito y simpático.

lunes, 14 de octubre de 2013

Historias de vida y muerte

Sin proponérmelo he sabido de dos historias de vida o muerte. Como me toca la fibra esa qeu remueve todo mi ser se las contaré brevemente empezando por la historia feliz:

Jana tiene 35 anos y es una eslovaca linda, llena de la energía necesaria para cuidar a sus tres ninas de 4 anos, 20 y dos meses respectivamente. Es raro tener hijos tan seguidos en este lado del mundo pero ella no descarta tener otro más adelante.
La bella familia pudo no llegar a existir pues, en los tiempos del comunismo en la aún Checoslovaquia, cuando su madre se embarazó de ella, el marido consideró que no podría hacerse cargo de un tercer hijo y "mandó" a su esposa a hacerse un aborto, cosa que la mujer consideró con reservas pero igual partió al abortorio sola, gracias a Dios, porque cuando estaba en la camilla, lista para la intervención, el médico le pidió que lo pensara bien, y ahí mismo la senora decidió tener su hija como fuera. Quizás si hubiera ido acompanada la historia sería diferente.
A su tiempo nació y es la favorita de su viejo por ser la menor. Ahora él se tira los pelos por lo que pudo haber pasado.

La otra historia no es feliz.

Johan, amigo y colega de mi yerno, hoy cuarentón, tuvo una larga convivencia con una mujer a la que quizo mucho. Ella se embarazó (ignoro si conscientemente) y para él fue un motivo de ilusión y felicidad sin límites; estaba dispuesto a lo que fuera por esa criatura, pero la pareja decidió abortar y no hubo argumento posible para impedirlo. Se sabe que los padres varones, los supuestamente fuertes en una pareja, no pueden hacer nada por salvar a sus hijos no natos si la mujer se empecina.
Hoy este hombre solo se lamenta y sufre por ese hijo que casi pudo acariciar pero que se lo negaron.
Sí a la vida; no a la vida, he ahí el dilema y  vidas inocentes se juegan cada día la existencia con decisiones que toman los que debieran defenderlos por indefensos. Ellos no tienen abogados, voz,  voto o cara visible, y me duele.


martes, 13 de noviembre de 2012

Cines de antes, según mamá




Que los cines han cambiado hasta lo absurdo buscando ponerles valor agregado lo contaba acá*, porque si te va a interesar la película está de más que te pongan sofás de cuero en el baño para cobrarte 3 veces el valor de la entrada por una película normal. Bueno, es un desahogo pues ya lo dije. Perdón, son los años....

Contrastando con lo que vivíamos en ese momento, mi vieja me contaba del "cine" de su pueblo a principios de los años 40 -pienso yo- sacando cuentas muy secretas sobre calendarios que nos llevan a la realidad de la edad que se ha tenido entonces, y entonces era durante la Gran Guerra Mundial. Dice que daban muchas cintas de Abbott y Costello y otras añejeces similares. 

Lo destacable es que las proyectaban en una especie de galpón, una gran bodega imposible de calefaccionar, y para lograr algo de calor ponían unos tambores petroleros de 200 litros, cortados por la mitad pero longitudinalmente, llenos de brasas, y para las acomodaciones, cada uno se sentaba donde podía  bien abrigados con mantas si era necesario. Lo importante era ver la peli, no las instalaciones, pero claro, con los criterios modernos uno se plantea la seguridad, que si los gases del brasero gigante, que si los incendios, que si los accidentes en la oscuridad...... ¡miles de consideraciones que sofistican todo y nos hacen perder la capacidad de gozar con muy poco!

Tú,  ¿hubieras podido disfrutar en un lugar así?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Perdidos en Nueva York y el crucero que se va



Miguel y María José son unos recién casados chilenos que fueron de luna de miel a Nueva York para partir desde sus muelles a un crucero por el Caribe. Todo bien planeado, maravillosas perspectivas que fueron cumpliendo hasta que tomaron un taxi para ir a embarcarse.

Resulta que el taxista que les tocó era chino, pero chino-chino, que no hablada nada de inglés y para qué decir de castellano: CERO. Para colmo, no conocía la ciudad por lo que estaba equipado con un estupendo GPS....¡en caracteres chinos! Y partieron contra reloj a hacerse a la mar.

El viaje fue de sainete, porque los chilenos daban instrucciones por señas, y el taxista se desesperaba sin atinar y yéndose cada vez más lejos del embarcadero. Rápidamente el marido tomó el mando "de la nave menor" (el taxi) porque sabía para qué lado estaba su barco y entre sudores de miedo de perder los pasajes y otros inconvenientes, lograron llegar a tiempo para comenzar la segunda parte de su luna de miel "ideal".


viernes, 24 de agosto de 2012

Abuelas increíbles. Ya no las hay así



Vengo llegando de un curso al que asisto una vez al año fuera de Santiago. Son 5 días de intenso estudio y camaradería en que llego renovada y con buenos propósitos. Otra cosa es si me resultan, pero eso es tema de otro post. Sólo estoy dando una pequeña explicación por mi desaparición momentánea.

En el sitio en que he estado conocí a una mujer joven, madre de varios niños que nos contó la historia de su familia y que transcribiré contándola del modo más  fidedigno y breve posible para no aburrir, pero que vale la pena, me parece que sí.  Dicho ésto, a la historia:

Avelina Blanco dejó atrás su natal Orense, en Galicia, para alcanzar a ver viva a su hija avecindada en Chile, que padecía un cáncer terminal.  38 años tenía esta madre de 4 hijos entre 16 y 8 años cuando falleció en julio de 1973.  
Debo decir que Avelina jamás había salido de Galicia. ¡Ni Madrid conocía la señora a sus 63 años! jamás había montado en un avión, obviamente, antes de venir a Chile vistiendo sus trajes negros, de riguroso luto por su esposo muerto sólo 3 meses antes que su hija. 

Pasó el duelo inmediato y, ya hechas sus maletas, se aprestaba a regresar cuando el día anterior a su partida llegó la noticia de que el padre de los niños, el reciente viudo, se había matado en un accidente de carretera y quedaban 4 huérfanos en una país extranjero. ¿Qué hacer?

Como Dios sabe más, arregla las cosas de modos que nadie pensó, y todo para bien al final, los niños tenían una tía paterna, gallega también, casada con un chileno. Ellos fueron los que trajeron a la familia de la historia a vivir en Santiago por lo que la abuela no tenía parentesco alguno con ellos que resultaron ser la otra parte de los ángeles benefactores que sacaron a esos niños adelante. 

Se barajaron varias opciones: que se los llevaban a todos de regreso a España; que los separaban de dos en dos y otras ideas que nadie quería, hasta que al final los tíos propusieron a Avelina que ella se quedara haciendo de madre y dueña de casa de ese hogar, y que ellos pagarían los gastos de casa, comida, colegios (y universidades) etc. y así se hizo. 

Para hacer el relato corto, la abuela se quedó en Chile 17 años, y no regresó a Galicia hasta dejar a todos sus nietos casados. A los 80 años más o menos regresó "a morir" a su tierra, pero debió esperar 10 años aún, y los niños que iban naciendo en el sur del mundo fueron llevados uno por uno a que la abuela los conociera para felicidad de todos. 
Para completar el retrato de esa mujer excepcional debo decir que ya convencida de que debía "apechugar", se compró ropas de colores, moderna. Cambió el peinado y se tiñó el pelo porque no podía verse tan vieja teniendo a cargo los niños en fin empezó otra etapa de su vida, jamás imaginada.

Lo cuento con la mayor admiración, como un homenaje a la institución familiar y a esas mujeres anónimas, demasiado anónimas, que deben emprender tareas cuando ya merecerían descansar y lo hacen sin mucho ruido, en una entrega que deja huellas por generaciones. Vaya también por mi madre que se hizo cargo de mi sobrina de 4 años hasta que la sacó adelante con honores para ambas y, como me ha recordado Gabriela, a los generosos tíos que han tenido la suerte de tener.

jueves, 16 de febrero de 2012

Nombres propios bochornosos

Una niña del campo chileno ha sido llamada  ILOVENY por causa de un pegotín como éste. Dios la ampare


Todos los nombres fueron inventados alguna vez, y siempre quisieron decir algo especial; poner nombre a las cosas y personas era un acto sagrado y creo que sigue siéndolo porque al ponerle nombre podemos evocarlo, distinguirlo, hacerlo único.

Durante siglos los nombres ya estaban inventados y usados, por lo que al bautizar o nombrar a un niño (no siempre es bautizado) en general lo hacíamos porque nos gustaba la sonoridad, la combinación de un nombre con el apellido "que le pegue", y durante muchas generaciones se ha nombrado a los hijos para honrar o recordar a algún antepasado o personaje admirado, entre otras consideraciones. Hoy en ciertos sectores de la sociedad se busca más bien la originalidad tanto del sonido del nombre como de la "horrografía", como los ejemplos que ha dado Esteban Lob en el post que lleva el mismo nombre que éste. Son verdaderos atentados a la dignidad de los hijos demostrando palmariamente la falta de cultura de los que se lo imponen, nunca mejor dicho, me parece. 

Yo he tratado de ésto antes aquí* y acá*, pero los ejemplos de Esteban ya rayan lo increíble. ¡No se lo pierdan!

jueves, 2 de febrero de 2012

Mi marido ¿me engaña?



Mi cuñada trabaja en un banco y nos contó una anécdota de una colega que merece un post por lo divertida...una vez que ha pasado todo, claro. 

Una clienta llegó muy complicada y triste a hablar confidencialmente con su ejecutiva de cuentas, a preguntarle si sería posible que viera a qué negocio correspondía un cargo de la cuenta de la tarjeta de credito de su marido que decía "Casa del Amor". La mujer, con mucha diligencia, buscó a qué correspondía la clave del negocio, pensando que le tocaría confirmar una infidelidad marital por lo menos, pero, ¡cuál no sería su sorpresa al comprobar que se trataba de la Casa del Amor....tiguador! En la cartola no cupieron todas las letras, como suele suceder. Me imagino el alivio y el rubor de la esposa "engañada".

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cesáreas y más cesáreas por apuros de los médicos



La hija de la persona que me ayuda en casa acaba de tener un hijo. La chica siempre pensó en tenerlo en el hospital público, hasta que el médico equis y la matrona del equipo que le controló todo el proceso la presionaron para que alumbrara en una clínica particular de San Bernardo, cerca de Santiago. Así se hizo.

La citaron hace diez días para que se presentara a las 16:00 para inducirle el parto. Bastante rara la hora para comenzar si ella era primeriza y suelen demorarse en dar a luz. Le manifesté mi extrañeza a la madre y le dije que podría apostarle que sería cesárea, operación DEMASIADO usada en nuestros países y más en ciertos medios.

Dicho y hecho, recién a las 18:00 le indujeron el parto y apenas dos horas después llegó el médico a preguntarle si sentía algo como contracciones, porque era tarde y se estaba demorando mucho..... como no andaba como avión la cosa, el galeno decidió que la prepararan para hacerle una cesárea recién pasadas las 20:00 horas. Como si fuera poco, el anestesista lo hizo mal, debiendo pincharle la espalda más de una vez y sin lograr el bloqueo necesario del dolor.  Como la mujer sintió todo,  la pusieron a dormir, con los peligros involucrados para la criatura y la chica no conoció a su hijo hasta que volvió de su anestesia total.

¿Qué ética practicarán estas personas? Ya sabemos que los niños tardan, que llegan cuando la naturaleza dispone y que sólo hay que intervenir en excepciones, pero acá lo normal lo consideran demasiado, parece.

Esta rama de la medicina es paradojal por varios motivos, uno es el que cuento: la falta de paciencia que requiere un parto, pero el más notable es el empeño en que las mujeres "se cuiden" de tener hijos que es la base de su especialidad y por ende de sus entradas. No conozco otro rubro en que se ponga tanto énfasis para evitar tener trabajo.





viernes, 12 de agosto de 2011

Si fuera teleserie no lo creería posible. Acto segundo

En la primera parte de la "teleserie" ya he contado una buena parte de los entretelones de este drama que se podría evitar tan fácilmente, visto desde fuera, pero confluyen tantas circunstancias que pareciera que el círculo de desgracias es imposible de vencer. ¿Será así?
  • Tenemos una suegra ausente viviendo un amorío con un hombre 14 años menor -alias el Cara de Sapo- con el que tiene un hijo reconocido por Pedro, el marido legítimo, a sabiendas de que no es suyo. El joven amante de Rosa no soporta la presencia de Yasna, la hija de 12 años de la mujer.
  • Ésta niña perdió a su padre por culpa de este romance, y no tiene más amparo que Karina, la hermana de 20 y Roberto,su conviviente de 26. Ya estaban asentándose las cosas de este modo tan anormal cuando un fin de semana, luego de haber salido Roberto y Karina a trabajar juntos todo el sábado, una amiga de la joven madre la invitó a ir bailar a la disco del barrio, y la mujer aceptó, dejando en casa al hijo y la pareja "porque ella es joven". 
  •  Roberto salió en tres oportunidades a buscarla y no la encontró, pero sí a su cuñada chica (12 años) que a esas altas horas seguía en la calle expuesta a todos los peligros conocidos. El hombre regresó y se acostó. Ya eran las tres de la madrugada, cuando entró Yasna, la niña, quien decidió que tenía frío, por eso se metió a la cama matrimonial donde estaba su cuñado y su sobrino Benjamín, haciendo cuña entre los dos. 
  • Roberto volvió a salir para buscar a Karina..... Ésta vez tuvo la mala suerte de no tener noticias de su mujer pero sí de encontrar a sus propios amigotes de barra, y se fue de tragos por ahí con el típico resultado de llegar rompiendo todo. Lo acusaron de violencia intrafamiliar -fue su segunda vez- y lo pusieron entre rejas como dije, pero además el juez le dejó orden de abandonar la casa familiar y ahora no tiene donde ir. 
  • Cuando los carabineros (policía uniformada de Chile) lo escoltaron para cumplir con abandonar la casa de su conviviente, el hijo de ambos estaba presente, con todo lo que implica. 
  • Hoy su hermano lo recibe en secreto para que entre a la casa de la madre propia  pero debe esperar a que la abuela -¡que tampoco es la abuela! sino alguien que se hizo cargo de su madre abandonada cuando era pequeña- se duerma, porque si no, comienza de nuevo el conventilleo. 
 ¡Qué cosas! Me he enterado de un modo indirecto que he debido conocer hasta el final. Sólo conozco de pasada al hombre, pero quién me contó todo el asunto sí lo conoce desde mucho tiempo atrás, pues lo ha formado laboralmente. ¿Cómo es posible que no se puedan arreglar civilizadamente las cosas? Si así fuera podrían tener una especie de sociedad familiar en que todos se ayudaran, pero no, todos contra todos, de un modo tan autodestructivo que hacen sentir cosas entre la rabia más grande y la incredulidad con que titulé esta historia. Pareciera que hacen justo lo peor en cada circunstancia, y el ciclo se va calcando y repitiendo generación tras generación. ¡Uf! que agobio. 



jueves, 11 de agosto de 2011

Si fuera teleserie, no lo creería posible. Historia en dos actos

Tenía en borrador esta historia. No me animaba a publicarla hasta que he leído hoy a Gabriela que también cuanta una que ha conocido ella y la cuenta en dos entregas. Yo haré lo mismo. Va sin imagen porque no se me ocurre cómo simbolizar algo tan complicado.

Hay historias que superan la imaginación más fértil. He sabido "detalles" de una situación insólita, sórdida y terrible. Quizás deba contarla en más de una entrada, para no alargar el post y aburrir. Sé que queremos visitar a muchos amigos de Bloguilandia cada día y el tiempo es poco. Seré breve y contaré escuetamente los hechos.

  • Una hermosa mujer de 35, que llamaremos Rosa fue madre soltera a los 15 y su hija Karina, también sin marido, la hizo abuela de Benjamín a los 30.
  • El padre de Benjamín, Roberto, es un joven de actuales 26 que se mata trabajando en 3 trabajos duros para salir adelante; su cartón de electricista de escuela industrial de poco le ha servido, pero nunca ha dejado de ayudar económicamente a su niño.
  • Después del nacimiento de Karina,  Rosa, la joven abuela,  se casó con un buen hombre  -que se hizo cargo de Karina cuando niña- y de este matrimonio nació Yasna que ahora tiene 12 años. La otra hija y Benja seguían viviendo en la casa común de la madre y su esposo, llamémoslo Pedro (todos los nombres son inventados por mi).
  • Peleas van reencuentros vienen, y Roberto al final se juntó con Karina y el hijo de ambos, en un arreglo que podría ser muy bueno para todos porque el joven paga las cuentas comunes como es el arriendo, la luz, agua, etc y la suegra puede estar tranquila por esos ítemes, porque.....
  • ....le salió un flamante amante de 21 años alias El Sapo del que se embarazó y por el que echó a su marido Pedro de la casa, pese a que el hombre le reconoció al hijo de sus amoríos.
  • Mientras Rosa vivía su aventura, de la hija de 12 se tuvo que hacer cargo la hermana mayor y obviamente su pareja, Roberto, sin corresponderle por ningún concepto esa responsabilidad a ninguno de los dos muchachos
  • No todo es bueno en Roberto tampoco, pues tiene el gran defecto de que cuando se pasa de tragos tiene una borrachera violenta, y destruye las cosas de su hogar de turno, ya sea el de su madre o el suyo "propio"..... de allegado donde la suegra siempre ausente, salvo para cobrar las cuentas que él debe pagar, o si no....le dan unas palizas tremendas los amigos de la bella Rosa que viven en la población periférica. Dos veces ha ido a parar a la cárcel por violencia intrafamiliar, y en ambas, la madre propia  ha sido la que lo ha denunciado, o señalado para que lo encierren. Sus detenciones han sido breves porque no ha atacado a las personas, sólo los bienes, pero si hay una tercera cambia la cosa.
Continuará........






miércoles, 3 de agosto de 2011

Niños de antes criados entre armas, microbios y otros peligros

Así lucian las balas, sólo que no tan doradas

Cyrano, del blog Columna 17, es el inspirador de esta entrada al comentar en la anterios lo siguiente:
"Somos sobrevivientes de una época que se nos vacunaba al natural", y tiene razón, porque recuerdo perfectamente que no sólo jugábamos con los soldaditos de plomo de los abuelos, sino que en casa del tata Oli, mi abuelo materno, había armas por todos lados: fusiles, pistolas, escopetas varias y la suya, mandada a hacer a su pinta a Saint-Étienne, Francia. 

Cuando digo por todos lados es "por todos lados", pues podían estar detrás de la puerta o arriba de una silla, y los nietos jugábamos con unos grupos de balas que se envasaban en una especie de riel, parecido al que muestro en la ilustración. Claro que con ellas hacíamos casitas, caminos, cercas y muchas otras cosas así de inocentes.

Mi abuelo fue campeón nacional de tiro. Era impresionante el viejo.

También andaban al alcance de cualquiera unos tarros de pólvora que tenía ese mismo personaje no sé con qué fin, pero hay un célebre cuento de que cuando yo apenas sabía caminar salí con uno de esos envases a una galería donde estaba encendido un tremendo brasero. Dicen que el Tata pegó un salto impresionante y salió conmigo y mi cargamento lejos del calor. De eso yo no me acuerdo; así me lo han contado.

Por último, para seguir la conversación con Cyrano, puedo decirles que nuestros padres y abuelos eran partidadrios de conseguir inmunidad natural al dejarnos jugar, recoger cosas e inclusive comer del suelo. Oli decía: que tomen "terramicina" o "poco veneno no mata", y se acabó. Era verdad, parece: 23 de sus 24 nietos estamos vivos, falta una primita que murió de recién nacida.



miércoles, 27 de julio de 2011

¿Huevos de pato?


Marta, con su post,  me sugirió esta entrada. Le copié la foto
No sé en otras latitudes, pero en Chile es corriente hablar de "huevo de pato" cuando se pasa por hijo de alguien uno que no lo es, como cuando le meten un huevo de pata a las gallinas para que los críe junto a sus pollitos.

Hoy me encontré con este chiste gráfico que me recordó el asunto y algunos ejemplos como para pensar.

El primero es el caso de una pareja chilena que tuvieron un hijo que en un primer momento alguien pensó que venía con síndrome de Down, pero luego el neonatólogo le dijo al padre que el niño estaba perfecto, pero que era oriental.  El hombre daba gritos por la clínica pues su mujer trabajaba para una firma japonesa........ ¿Será posible saberlo tan certeramente tan pronto? Así me lo contaron, en todo caso.

El segundo caso es al revés. Un hombre 100% chino en Chile, adoptó con su señora chilena dos niños nada que ver con su etnia. Uno es moreno de ojos enormes y de pelo crespo/rizado, y la niña es rubia, de unos ojos azules como el cielo después de la lluvia.

Una mañana que estaba cerca de la entrada de su casa oyó el comentario de un vecino que decía claramente: _¿Viste los hijos del chino? ¡A éste sí que lo hicieron "huevo de pato"!





martes, 3 de mayo de 2011

De príncipes y princesas


Bustos era el mozo de la casa de mis abuelos. Mis tías y mi padre lo querían entrañablemente. Era un hombre sencillo que, además de servicial y proactivo, les contaba cuentos en su estilo inolvidable, y como  persona de poca educación, decía así:

"Es que le dijo es que, le dijo el prince a la prinza....."

Lo encuentro encantador, y esos niños, ni de adultos, lo olvidaron jamás. Que en paz descanse ese buen hombre.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Increíble! Ver morir a tu madre, en directo, por Internet

Estoy muy impresionada por una historia sucedida hace poco tiempo en Chile...y España, o más bien al revés, en España y Chile.

Conocemos en mi familia un sacerdote español avecindado muchos años en mi país. Dejó a su madre en la Península y por eso usaban el conocido Skype para verse y comunicarse. 

En eso estaban, cuando la señora le dijo que se sentía mal ¡y delante de su hijo se ha muerto "en tiempo real" pero a miles de kilómetros! El cura llamó a su hermana para que la fuera a auxiliar, pero ya no hubo nada que hacer.

El hijo, no sé si habrá podido estar presente en los funerales de su vieja, pero ha tenido una entereza a toda prueba y considera una gracia de Dios haber podido "estar con ella" en ese momento supremo de una vida.

Según la persona que me lo contó, tiene una entereza "insumergible".






jueves, 5 de agosto de 2010

Poseer casi nada, pero darlo todo



Cuando mi hijo Pablo, entonces de 17 años, estaba de intercambio estudiantil en los EE.UU, fue testigo de un suceso que lo dejó muy marcado y de paso a mí. No lo he olvidado jamás.

Un compañero suyo del colegio, había llegado ese verano de regreso de unos trabajos voluntarios en la India con personas muy pobres. Recordaba  que uno de los niños que atendían sólo tenía para jugar una bolita (canica) la que cuidaba con especial atención pues era su tesoro. No todos tenían algo así para pavonearse.

Era impactante, para el que lo contaba, comprobar que se puede ser feliz con tan poco, pero lo que sencillamente lo desarmó, fue que cuando estaba listo para regresar a su país, en su despedida, el chico le regaló su bien más preciado, su bolita preciosa, sin pararse a calcular que era TODO lo que poseía.

Pablo dice que, mientras lo contaba, ese muchacho lloraba sin tapujos delante de su curso, en el país de la abundancia. Podemos decir como el filósofo: ¡Cuántas cosas que NO necesito!






martes, 15 de junio de 2010

Sucedió en el sur. Historia de la novia asesinada


Mustafá, el comerciante del bazar más completo de la villa, tenía buena voz para cantar, aunque sus sonidos en lengua de Palestina sonaran fuera de lugar en una cárcel de un pequeño lugar del sur de Chile. _¿Estará orando? se preguntaban sus guardianes. Lo ocurrido en su familia ha sido terrible, ¡y tan lejos de sus gente! Pobre turco, debe estar deshecho después de la muerte de su hija Jazmín.

Corrieron rumores, se inventaron historias, se mintió mucho, pero no hay secretos en un pueblo tan chico como ese, y pronto todo era de conocimiento público. Al ir decantando la verdad entre tantas mentiras se pudo ir aclarando lo sucedido.

Jazmín tenía una relación de pololeo con un muchacho de una buena familia conocida del pueblo, pero el chico tenía un pero: no era de la raza de su noviecita y para un palestino de la generación de Mustafá era inaceptable como candidato a yerno. Ellos se casaban con sus paisanos. Era lo "correcto".

Ante tamaña oposición del padre y los hermanos, la niña se encontraba a escondidas con Renato en la casa de su amiga Laura, y de tantos encuentros subrepticios pasó lo que sucede generalmente y Jazmín se embarazó.

No era broma el asunto. Ya era cosa de honor, ¡y el honor de un palestino se lava con la muerte del culpable, más si es de tu propia sangre, y lo hacen los ofendidos, su propia familia, personalmente! El viejo dió órdenes a sus hijos de proceder, y ¡vaya si procedieron!: la estrangularon. 

El padre seguía cantando en la prisión sus "oraciones", día tras día, y se supo que con sus estrofas daba instrucciones de cómo  declarar a la policía a sus hijos, que también estaban presos. Su idioma no tenía traductores locales. 

Las declaraciones unánimes fueron aceptadas, pese a que  uno de sus hermanos tenía las uñas marcadas en su cara y cuello. Además consiguieron un parte médico, de un conocido galeno del pueblo vecino que hacía cualquier cosa por dinero, y el turco pagaba bien. El certificado afirmaba  que la mujer había muerto por la pérdida del hijo que llevaba en su seno. Era deshonroso, pero ya se había limpiado la mancha con su deceso. Todos salieron libres y nadie dijo nada, ni el padre del infante muerto, quizás demasiado joven y dolido para hacerlo.

****

La historia tuvo un epílogo muy propio de sociedades tan pequeñas: La amiga de Jazmín, Laura, con el tiempo se casó con el noviecito de su amiga asesinada. Tuvieron familia y se quedaron en el pueblo, y cuando mucha agua corrió por los caudalosos ríos de la zona, los nietos de Mustafá se han ido mezclando normalmente con las familias locales, cosa que su desdichada hija no pudo hacer.


viernes, 4 de junio de 2010

Fantasmas, asesinos, y otros terrores bien reales


El Chute debió apellidarse Alcántara, pero nunca pudo usar su nombre de familia ,  hasta que ya no lo necesitó porque Nicolás González, su vecino, lo mató allá en la quebrada. Se cruzaron  sus caminos y se la tenían jurada. El que disparaba primero vivía. No cabían los dos en Carrizal a la vez.

Triste historia la del Chute. Hijo negado por su padre y aborrecido de sus medio-hermanos. ¿Con razón? Por ser hijo, no, pero por ser malo, sí, y lo fue en grado superlativo. Al morir, su fama de múltiple homicida corria de boca en boca, y no eran fantasías. Cómo iban a ser si -entre otros casos- en el restaurante River Plate de San Javier hirió con un balazo de muerte a su hermano Pancho Alcántara que agonizó dos días para morir a los 26 años por el odio fratricida.

El Chute no fue amado, pero sí temido, la peor combinación para un ser resentido, injustamente marginado de niño y jovencito, sin su culpa, por nacer donde no debía.

******
Narciso, un trabajador de nuestro campo estaba en la bodega con mi madre sacando unos sacos de mercadería, y ella le preguntó si sería cierto lo que se contaba del Chute, anterior señor de la casa en que habitabamos cuando yo era pequeña, y la respuesta no pudo ser peor: _¡Sí, pues, señora!, decía, mientras pateaba el piso del lugar donde se asentaban los barriles con el vino de las vendimias, aquí mismito hay enterrados dos y en Las Pataguas* otros más. Todo el mundo lo sabe.

Para una pobre jovencita recién casada, con tres niños pequeños, como era mi vieja entonces,  saberlo fue horrible. No importaba ya asi era verdad o no. Ella pasaba bastante sola en esos lugares remotos, sin luz eléctrica -como no fuera la de un motor ruidoso que sólo funcionaba tres horas- y lámparas de parafina o velas que daban sombras de miedo.

Dice que pasaba las noches en vela, con todos nosotros metidos en su cama, aterrorizada por miedo a los fantasmas y sus penaduras, en los que creía por las historias que contaban las viejas empleadas en invierno y repetían los niños para asustarse entre ellos.

Mi padre se ausentaba a menudo dejándola sola en esas lejanías. ¿Habrá pensado alguna vez en el sufrimiento que pueden producir estas creencias numinosas? Y creo que también debió preocuparse por lo inseguras que eran esas viejas casas patronales del Valle del Maule, que se abrían con un soplo, con todo el peligro que podía significar para las jóvenes mujeres que allí vivían, contando a su esposa y las empleadas que dormían bastante alejadas.



*Las Pataguas  era el lugar donde estaban las vertientes que daban agua potable a la casa. Quedaban como una cuadra más arriba, en el cerro, sobre el nivel de las  construcciones

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sucedió en el sur. Historias de Marco y Chelita


Sus familias eran muy amigas. Eran jovencísimos y bastante afines ,entre otras cosas porque habían venido a Chile desde la lejana Bélgica, y la patria lejana hermana las personas tanto como compartir la sangre.

Ambos chicos eran muy compinches y --dicen-- el joven estaría enamorado de ella. Puede ser y puede no ser, pero le da un toque muy romántico a la historia, porque Graciela, mi tía a la que llamaban Chelita, estaba comprometida para casarse con Patricio G. y jamás consideró de otro modo que como amigo a Marco de B.

Tocó que por un infortunado desencuentro con una persona, Marco estuvo expuesto a una lluvia de las que se conocen en el invierno en el sur de Chile, con un frío que calaba, y como consecuencia enfermó de bronconeumonía, temido mal por sus altos índices de muerte en tiempos sin penicilina.

Marco se debatió durante varios días luchando por sobrevivir, y quizás lo hubiera conseguido si no hubiera estado totalmente sugestionado por una "lectura de manos" que le hizo poco antes una gitana, diciéndole que moriría el día de su cumpleaños. Efectivamente, el día que cumplía 23, murió, y en los días previos el pobre muchacho gritaba y lloraba diciendo que no quería morir, mientras recordaba el oráculo.

Fue enterrado en el cementerio de San Javier de Loncomilla y ahí reposan sus restos todavía, pero hubo una historia curiosa, pues también su compañera de infancia y juventud murió de una manera inesperada uniendo en la muerte sus historias.

Ella enfermó de tuberculosis galopante y en pocos meses la enfermedad le ganó a sus reservas de vida. Poco antes, el noviecito se había esfumado, espantado por el doctor Koch y su bacilo, mortal en aquella época. Hizo sufrir enormemente a su novia, una niña enamorada. Pato G. tenía razón de ser prudente, pero no de ser cobarde y desaparecer así.

El día del funeral de Chelita -que sólo  vivió 20 años- llevaban su ataúd al sitio que tenían previsto mis abuelos, pero el cajón era más ancho que el espacio para su inhumación. Había que solucionarlo, y mi padre, entonces un adolescente de 14 , fue el encargado de ir por todo el cementerio con una cinta métrica en la mano buscando un nicho disponible donde colocar a su infortunada hermana, y el único que tenía las dimensiones necesarias estaba exactamente sobre la tumba de Marco, su querido amigo recientemente enterrado.



Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

Entradas más vistas