Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



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martes, 21 de mayo de 2013

No sólo babeo, ¡ronroneo con mi nieto!


Dios se demoró algo, pero al hacerme abuela me ha devuelto en felicidad todas las molestias, falta de sueño, sacrificios y mucho de lo que conlleva la maternidad, porque no es comparable a nada que me haya pasado, en el clásico sentido de que se disfruta a los nietos pero sin sufrir por atender sus necesidades. Cuando se pone difícil la cosa, se les entrega a los progenitores ¡y hasta la próxima visita!, eso sí, deseando que sea lo más pronto posible, porque a uno se le olvida de inmediato lo que no gusta quedándonos con todo lo demás, y debo decir que entre "todo lo demás" está casi todo, excepto darle de mamar, que si pudiera, hasta de eso me encargaría.

A Juanito, de dos meses y medio,  le ha tocado el turno de tenernos locos a mi marido y a mi. Es una delicia: transportable sin quebrarte el lomo; con sus pelos parados por la estática pero suaves a la vez; con sus ojitos negros como los de mi hija -parecen dos aceitunitas brillantes- y aunque ella esperaba que saliera de ojazos verdes como su esposo, no tengo objeción alguna a su expresiva e inteligente mirada, y ahora que está sonriendo y se le hace un hoyito en la mejilla es más simpático aún.

Mi hija Tere se pregunta si será porque somos la madre y la abuela que lo encontramos tan precioso, pero yo le respondo con toda seriedad de que no, que OBJETIVAMENTE es el niño más lindo y especial de todo el contorno, y eso porque no conocemos los del resto del mundo, porque de ser así de seguro lo fuera  del orbe completo también.

sábado, 20 de abril de 2013

Una siesta: el mejor regalo


Han venido a visitarnos mi hija Tere y su familia, es decir su esposo y Juanito, mi nieto de 45 días. Llegaron a almorzar y después del postre nos preguntaron a mi marido y a mi si podríamos cuidar al niño mientras ellos dormían la siesta, cosa a la que con mucho gusto accedimos, ¡imagínate si no!, y acá estamos contemplando extasiados al pequeño mientras escribo y muevo con mi pierna el cochecito donde lo colocamos para que duerma.

Regalar una siesta a unos cansados padres primerizos es algo muy barato pero implica varias cosas y lo básico es la confianza que nos tienen para dejarnos las mamaderas, los pañales y toda la parafernalia para que nos encarguemos, y por nuestro lado aportamos la experiencia de haber criado 5 hijos, pero debo reconocer que los modos de hacer las cosas han cambiado por las nuevas tecnologías. Disponer de un microondas es un sueño cumplido Sólo hay que cuidar la temperatura para no quemarlo; tienen unos sets de biberones salidos directo de la NASA, parece, con todo medido, esterilizado, guardado y más de lo que imaginamos nosotros para facilitar la crianza, claro que también se han hecho más engorrosas las cosas y como ejemplo pongo las famosas sillas de niños, de las cuales no niego su importancia, pero antes, al no haber, no se echaban de menos y con sentarnos atrás con los niños ya era suficiente resguardo. Ahora no osaría salir sin esos adminículos por aquello de que jamás me perdonaría si algo les pasar o hubiesen estado en peligro.

viernes, 12 de abril de 2013

Recuerdo de mi abuela no creyente


Pequeño mantel (12x20 cms. aprox) hecho por ella para el altarcito en honor de su hija Graciela (Chelita)
Mi abuela paterna no era creyente en Dios; era una persona respetuosa, educada como para no hacer del tópico algo conflictivo;  indiferente hasta cierto punto y -como dirían hoy- para ella "no era tema".

La "indiferencia" en temas religiosos creo que no existe, pues necesariamente debes tomar partido, y el que ella tomó fue el no educar en la práctica de la religión católica heredada de su mamá, Estela, porque su padre era anglicano, tampoco practicante.

Vivió como si Dios no existiera pero en clave valórica cristiana (salvo algunos temas para mi muy sensibles)  que es la atmósfera en que se movía la sociedad de sus tiempos, y si tuvo una devoción casi religiosa fue por la memoria de su hija Graciela, Chelita, como la llamaban, que tuvo el trágico final que he contado acá*. A mi tía le tenía un altarcito con su retrato, donde le ponía flores y lo cuidaba con esmero. Era pequeño y lo he recordado porque heredé ese mantel con el que he ilustrado esta entrada el que me ha traído el recuerdo de ese mueblecito-esquinero que la acompañó hasta el final de su vida. 

Mi abuela sufrió mucho con la prematura muerte de su hija mayor a los 20 años de vida, y pienso cuanto la hubiera ayudado el tener fe en Dios que por algún motivo permite esas cosas. En fin, ya es historia pasada.



miércoles, 20 de marzo de 2013

Mis nietas, nativas cibernéticas



La imagen que acompaña este post es de un pantallazo tomado a mi computador para que se hagan una idea, los que no tienen la suerte de ser abuelos, de las licencias que se pueden tomar los niños de hoy, nacidos con el mouse como mamadera.

Isabel pasó 5 semanas con nosotros y se hizo su espacio en el computador y el móvil de los abuelos, de ambos. Entre los recuerdos que dejó está una mascota que mi marido ha tomado muy a pecho limpiar, alimentar y entretener pues Pou, así se llama, es un tirano virtual bastante exigente.

Sofía, mí nieta chilena (y también conciudadana del papa Francisco, ejem, ejem), no lo hace nada de mal pero con un matiz más intelectual porque la he visto jugando con un sitio matemático para hacer cálculos y jugar con números. También es de las que no resiste un libro abierto sin quedarse pegada leyendo. La de Alemania puede pasar sin leer, pero gusta de escribir cartas con unos textos chorreantes de amor que me derriten.

Ambas niñas, cuando están usando sus programas favoritos, no quieren que se las interrumpa, y a veces durante mucho rato si no se las saca de ahí.

Niños nuevos, tiempos nuevos. ¿Cuánto irá a pasar antes de que los abuelos seamos olvidables, como ocurre hoy?  ¿Nos pondrán una etiqueta de spam y nos mandarán a la papelera? Es que la competencia con los aparatos tecnológicos es tremenda. Difícil está la cosa.
****
NOTA: tienen 5 años cada una. Desde los tres que leen.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Abuelas y nietas hiperconectadas.


He estado ausente del blog ¡y lo echo tanto de menos! Me hace falta el ejercicio de pensar qué voy a contar, discutir, preguntar, compartir o proponer en este sitio abierto a los amigos y paseantes ocasionales. 
Antes de que muera el año y me vaya de vacaciones a la playa quiero postear algo para no perder el hábito.
Mi nieta Isabel de 4 años 11 meses exactos, escribe desde hace más de uno y lo hace en castellano y también en alemán, la lengua del país de su padre donde reside. Lee y escribe, pero lo hace por lo general en el teléfono móvil de su madre y manda mensajes por Whatsapp a algunos contactos, incluyendo a su abuela chilena, lo que que es un encanto como pueden comprender, porque nos mandamos besos, abrazos, toda la fauna imaginable usando las imágenes que la aplicación tiene, y por supuesto, fotos de montones de cosas. 
El otro día la niña estaba enferma en su dormitorio y le mandaba mensajes a su papá en la pieza del lado, hasta que le envió uno urgentísimo que decía: "Papá, pipí". Hoy me lo mostraron por Skype y estaba en un muy buen alemán, dicen, yo no escribo "ESO", y me sorprende pues su castellano es de excelente ortografía también, salvo alguna K que se le escapa.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Generosidad de Sofía, mi nieta


Me traje 6 objetos queridos por la niña
La verdad es que Sofi no es muy de demostrar su cariño, ni con besos, ni menos con regalos. ¡Ni un dibujo me había regalado jamás antes de la tarjeta del día de los abuelos! Pero eso ha comenzado a cambiar desde hoy.
Como tiene esguinzado un pie, la dejaron con la correspondiente inmovilidad que le da una bota ortopédica y se ha quedado un par de días en casa. Hoy la fui a acompañar un rato en que lo pasamos muy bien las dos y aproveché de hacer un trabajo de joyería con ella pues, como siempre, no quería ni que le tocara sus cosas, y si lo hacía me las quitaba de las manos, como hizo con un sombrero de bruja, unos rompecabezas, alguno de sus montones de libros, etc, y me decía que si quería un juguete, que tomara el gato dorado, esas horripilancias chinas que saludan con la mano. Yo me negaba y le seguía pidiendo otras cosas mientras conversábamos sobre lo lindo que es ser generosa.
Yo pensaba, ¿entenderá Sofía lo que es eso? y seguíamos jugando a armar rompecabezas de 100 piezas, que también me encantan a mi. Así nos fuimos haciendo cómplices, porque le digo las cosas como si fueran secretos entre ambas en una ambiente entretenido y distendido, hasta que le pedí juguetes prestados, para jugar en mi casa, y ella de a poco me fue pasando algunos y eso que le puse de condición que los que me prestara debían ser algunos que a ella le gustaran, porque cualquiera da lo que le sobra, lo que desprecia o vale nada, pero eso no es generosidad. 
¿Que si entenderá Sofía eso? ¿Que si lo entiende? ¡Vaya que sí! De repente me dijo que ella "tenía el egoísmo dentro de su cerebro" (así, tal cual) y que se lo iba a sacar de a poco. Entonces yo hice como que le sacaba el egoísmo de su cabecita y lo tiramos desde el 5 piso mientras nos reíamos con la simulación. Bastó eso para que me prestara los juguetes que muestro y debí decirle que ya estaba bueno. Mi compromiso es que en la primera oportunidad en que ella venga se los devolveré, pues me los traje para que la lección de amor con la abuela sea una realidad. Estoy muy contenta con el resultado y ella quedó tan satisfecha con su desprendimiento que espero que le sirva para pensar en los demás a sus tiernos 5 añitos.

viernes, 24 de agosto de 2012

Abuelas increíbles. Ya no las hay así



Vengo llegando de un curso al que asisto una vez al año fuera de Santiago. Son 5 días de intenso estudio y camaradería en que llego renovada y con buenos propósitos. Otra cosa es si me resultan, pero eso es tema de otro post. Sólo estoy dando una pequeña explicación por mi desaparición momentánea.

En el sitio en que he estado conocí a una mujer joven, madre de varios niños que nos contó la historia de su familia y que transcribiré contándola del modo más  fidedigno y breve posible para no aburrir, pero que vale la pena, me parece que sí.  Dicho ésto, a la historia:

Avelina Blanco dejó atrás su natal Orense, en Galicia, para alcanzar a ver viva a su hija avecindada en Chile, que padecía un cáncer terminal.  38 años tenía esta madre de 4 hijos entre 16 y 8 años cuando falleció en julio de 1973.  
Debo decir que Avelina jamás había salido de Galicia. ¡Ni Madrid conocía la señora a sus 63 años! jamás había montado en un avión, obviamente, antes de venir a Chile vistiendo sus trajes negros, de riguroso luto por su esposo muerto sólo 3 meses antes que su hija. 

Pasó el duelo inmediato y, ya hechas sus maletas, se aprestaba a regresar cuando el día anterior a su partida llegó la noticia de que el padre de los niños, el reciente viudo, se había matado en un accidente de carretera y quedaban 4 huérfanos en una país extranjero. ¿Qué hacer?

Como Dios sabe más, arregla las cosas de modos que nadie pensó, y todo para bien al final, los niños tenían una tía paterna, gallega también, casada con un chileno. Ellos fueron los que trajeron a la familia de la historia a vivir en Santiago por lo que la abuela no tenía parentesco alguno con ellos que resultaron ser la otra parte de los ángeles benefactores que sacaron a esos niños adelante. 

Se barajaron varias opciones: que se los llevaban a todos de regreso a España; que los separaban de dos en dos y otras ideas que nadie quería, hasta que al final los tíos propusieron a Avelina que ella se quedara haciendo de madre y dueña de casa de ese hogar, y que ellos pagarían los gastos de casa, comida, colegios (y universidades) etc. y así se hizo. 

Para hacer el relato corto, la abuela se quedó en Chile 17 años, y no regresó a Galicia hasta dejar a todos sus nietos casados. A los 80 años más o menos regresó "a morir" a su tierra, pero debió esperar 10 años aún, y los niños que iban naciendo en el sur del mundo fueron llevados uno por uno a que la abuela los conociera para felicidad de todos. 
Para completar el retrato de esa mujer excepcional debo decir que ya convencida de que debía "apechugar", se compró ropas de colores, moderna. Cambió el peinado y se tiñó el pelo porque no podía verse tan vieja teniendo a cargo los niños en fin empezó otra etapa de su vida, jamás imaginada.

Lo cuento con la mayor admiración, como un homenaje a la institución familiar y a esas mujeres anónimas, demasiado anónimas, que deben emprender tareas cuando ya merecerían descansar y lo hacen sin mucho ruido, en una entrega que deja huellas por generaciones. Vaya también por mi madre que se hizo cargo de mi sobrina de 4 años hasta que la sacó adelante con honores para ambas y, como me ha recordado Gabriela, a los generosos tíos que han tenido la suerte de tener.

martes, 31 de julio de 2012

Compras por nostalgia. Día del niño



Nunca es en fecha fija pero sé que un domingo cerca del cumpleaños de mi benjamín -que es el 4 de agosto- que toca el recientemente famoso Día del Niño, y es que no hay nada mejor que el comercio con su publicidad para hacer famoso lo que sea, inclusive estas fiestas totalmente creadas para el consumo compulsivo, y no soy inmune. Les cuento.

Desde que mis hijos dejaron sus juguetes, y me parece que fue ayer, he guardado los mejores, los que me recuerdan horas hermosas con los niños y algunos feos, estropeados, pero que para ellos fueron sus compañeros de juego, como un conejo celeste y horrible que saqué de una máquina tragamonedas (la única vez que he ganado algo) y que mi hijo tomó como su amiguito para dormir.

Como si fuera poco, ahora no puedo pasar por las jugueterías sin hacer comentarios tales cómo ¡oh! ¡ah! ¡qué lindo! Ese para Isabel, ese otro para Sofía, y no lo digo fuerte, pero algunos también para mi, porque me recuerdan algunos que yo tuve de niña y que los han rescatado del olvido con versiones nuevas. En resumen tengo una juguetería creciente en casa. También una biblioteca infantil y juvenil envidiable. Espero que la casa de los abuelos sea entretenida para todas las edades, no como otras que conozco, que de tan perfectas no se puede hacer cosas de niños ahí. Ojalá me resulte.

lunes, 11 de junio de 2012

¿Cuánto me quieres?



Los niños de hoy definitivamente no son como solíamos ser. Ya no bastan los brazos abiertos hasta tener una distensión muscular severa para demostrar el amor que se tiene, hoy las comparaciones son más científicas, cultas e informadas como esta anécdota de Isabel de 4 años:

El otro día mi hija le dijo que la quería de aquí a la luna y ella le dijo:  "¡¡pero yo te quiero de aquí a PLUTÓN!!" y con eso le ganó de una vez por todas jajajajaja.



lunes, 24 de octubre de 2011

Conversaciones con tu nieta. ¡Impagable!



He hablado largamente con mi nieta Isabel, la de Alemania. Gracias a Dios, hasta ahora su idioma ha sido el castellano chileno, con un acento que no es de acá, eso sí; ahora que va al kinder las cosas van a cambiar y mi esperanza es que no olvide su primer idioma, para poder mantener el contacto, porque para ella aún somos una referencia de cosas buenas y Chile es algo que la ilusiona, desde decir que "sólo acá hay tortas para el cumpleaños de ella y de su mamá". Se refiere a estas tortas requete almibaradas, heredadas de España y de los moros, creo yo, y que los alemanes no hacen porque las detestan tan dulces.

¿Cómo no va a ser tierno que ella tire líneas para hacer galletitas, decorarlas juntas y cosas así? Tiene todo un plan para cuando viaje la noche de Año Nuevo: llegarán el 1º a las nueve de la mañana a Santiago de Chile. Nos ha dado expresas instrucciones de cómo esperarla "a la salida de la manga"; ella nos hará señales con la mano y nosotros  debemos estar ahí, donde nos vean de inmediato (cosa difícil en estos aeropuertos inhumanos).

Ya se apresta a cosechar damascos que aún no maduran, a bañarse en una piscina que está demasiado helada todavía, y montones de cosas, todas con su abuela Moma, o sea, yo, y la Moma feliz.  Para mi es algo nuevo conversar con tanta confianza con una nieta, ser parte de sus fantasías de felicidad perfecta, con una cercanía que emociona. El tiempo cambia mucho las perspectivas, pero es lindo mientras duren las del tipo que menciono.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Niños de antes criados entre armas, microbios y otros peligros

Así lucian las balas, sólo que no tan doradas

Cyrano, del blog Columna 17, es el inspirador de esta entrada al comentar en la anterios lo siguiente:
"Somos sobrevivientes de una época que se nos vacunaba al natural", y tiene razón, porque recuerdo perfectamente que no sólo jugábamos con los soldaditos de plomo de los abuelos, sino que en casa del tata Oli, mi abuelo materno, había armas por todos lados: fusiles, pistolas, escopetas varias y la suya, mandada a hacer a su pinta a Saint-Étienne, Francia. 

Cuando digo por todos lados es "por todos lados", pues podían estar detrás de la puerta o arriba de una silla, y los nietos jugábamos con unos grupos de balas que se envasaban en una especie de riel, parecido al que muestro en la ilustración. Claro que con ellas hacíamos casitas, caminos, cercas y muchas otras cosas así de inocentes.

Mi abuelo fue campeón nacional de tiro. Era impresionante el viejo.

También andaban al alcance de cualquiera unos tarros de pólvora que tenía ese mismo personaje no sé con qué fin, pero hay un célebre cuento de que cuando yo apenas sabía caminar salí con uno de esos envases a una galería donde estaba encendido un tremendo brasero. Dicen que el Tata pegó un salto impresionante y salió conmigo y mi cargamento lejos del calor. De eso yo no me acuerdo; así me lo han contado.

Por último, para seguir la conversación con Cyrano, puedo decirles que nuestros padres y abuelos eran partidadrios de conseguir inmunidad natural al dejarnos jugar, recoger cosas e inclusive comer del suelo. Oli decía: que tomen "terramicina" o "poco veneno no mata", y se acabó. Era verdad, parece: 23 de sus 24 nietos estamos vivos, falta una primita que murió de recién nacida.



jueves, 21 de julio de 2011

Nombres de perro



Para perros he elegido  nombres que no son de humanos. Quiero mucho a los canes, pero distingo a una persona de una mascota, por eso me subleba oír que llaman a alguno igual que a mi vecina. Es indigno, me parece.

He crecido rodeada de animales, desde perros y gatos hasta vacas y caballos, pasando por aves de corral (pavos, gallinetas, gansos, pollos y patos), ganado menor y....ratones.... sí, porque había muchos en el campo, pero desde que vivo en la ciudad y me he casado, sólo he tenido una quiltra recogida a la que llamé Polka, y pensaba que si tuviera otro perro lo llamaría Tango, de ser macho, y buscaría otros bailes para nombrar los que adoptara, y me siguen pareciendo buenos nombres: cortos y sonoros. No ofendo ni me río de  nadie.

Tocar este tema se me ocurrió por los nombres que mi sobrina y su amiga han dado a sus canes como conté acá, y he recordado algunos de mi casa paterna, de los de mis abuelos y otros. 

Acá unos ejemplos: 
Toqui (dignidad de cacique en araucano), para el gran danés feroz con que nos criamos.
El clásico Kasán, de mi abuelo.
Diana, por lo cazadora, perra de mi abuelo.
Romeo, el perro de Julieta, mi vecinita. (El nombre es de persona, pero es genial por lo de su amita)
Mädchen (niña en alemán), una pastora alemana de mi mamá.
Cocoa, es la perrita de mi sobrina Bernardita, etc.....




domingo, 29 de mayo de 2011

Mi nieta lee a los tres años. Permítanme el orgullo


Les dejo un vídeo que hice ayer. Sofía tiene 3 años 8 meses y desde hace más o menos un mes que se lo lee TODO, lo que caiga bajo sus ojos.

No ha usado silabario ni método alguno, pues sus padres no querían que leyera tan pronto, pero de tanto preguntar por los sonidos, combinaciones de letras y otros detalles como puntuación (lee con acentos, etc) aprendió, y lo hace con cualquier tipo de letras. Por ahí hay una bastante complicada que yo quise que se la saltara, pero no hubo caso, igual lo leyó, y noten que no va indicando con el dedo.

Para consejos y congratulaciones, sírvase comentar, ejem.....


sábado, 11 de septiembre de 2010

Hada linda. Hablando de viejos


Mi madre, octogenaria pero jovial y llena de planes, es la compañera elegida por sus nietos más chicos de 8 y 4 años para jugar al Almacén de don Fermín, juego re-inventado por ella y absolutamente novedoso para unos niños de la generación 2.0, pues todo se hace sin máquinas, ni baterías, ni automatismo alguno, como antes, como ella jugaba con nosotros también. Cada vez que viene a la Capital, la pasan a buscar porque no le perdonan no jugar "a las tacitas" con ellos.

¡Cuánto les ha dado con ese sencillo -pero generoso- estar disponible para unos niños insaciables de jugar  con ella que ya es anciana y quizás desearía estar en otra actividad por un rato entre tanta diversión infantil!

Sus nietos Nacho Y Martina, tienen sólo un primito del lado materno, Vicente, que es un nieto adoptivo de ella y sobrino ad honorem nuestro, porque lo queremos mucho y es adorable.

Hoy he sabido que para el juego cada niño tiene un nombre especial, y Vicente bautizó a mi madre con el feliz apelativo de HADA LINDA. ¿Qué tal?

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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