Para perros he elegido nombres que no son de humanos. Quiero mucho a los canes, pero distingo a una persona de una mascota, por eso me subleba oír que llaman a alguno igual que a mi vecina. Es indigno, me parece.
He crecido rodeada de animales, desde perros y gatos hasta vacas y caballos, pasando por aves de corral (pavos, gallinetas, gansos, pollos y patos), ganado menor y....ratones.... sí, porque había muchos en el campo, pero desde que vivo en la ciudad y me he casado, sólo he tenido una quiltra recogida a la que llamé Polka, y pensaba que si tuviera otro perro lo llamaría Tango, de ser macho, y buscaría otros bailes para nombrar los que adoptara, y me siguen pareciendo buenos nombres: cortos y sonoros. No ofendo ni me río de nadie.
Tocar este tema se me ocurrió por los nombres que mi sobrina y su amiga han dado a sus canes como conté acá, y he recordado algunos de mi casa paterna, de los de mis abuelos y otros.
Acá unos ejemplos:
Toqui (dignidad de cacique en araucano), para el gran danés feroz con que nos criamos.
El clásico Kasán, de mi abuelo.
Diana, por lo cazadora, perra de mi abuelo.
Romeo, el perro de Julieta, mi vecinita. (El nombre es de persona, pero es genial por lo de su amita)
Mädchen (niña en alemán), una pastora alemana de mi mamá.
Cocoa, es la perrita de mi sobrina Bernardita, etc.....
