Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



lunes, 30 de abril de 2007

Mi final para una historia abierta


Foto: Albaysin, núcleo urbano

Mi amigo El Churruán, habitante de la mítica ciudad de Churruán City ha subido un post llamado "Hijo de la calle", en el que me hace una invitación a darle un final --eso entendí-- a un suceso de su vida. Yo, ni corta ni perezosa, he imaginado uno de los millones posibles, y como la imaginación no tiene fronteras, les dejo el fruto de ella acá:

He regresado a la ciudad de mi padre. Al barrio que lo vio crecer y del que tantas historias me ha contado; tantas, que allá en Chile me parecía que ya conocía hasta los olores de la plaza a la que he venido de paseo cada día, para empaparme de la atmósfera en que vivió mi viejo, hace ya tantos años que ni debe parecerse a lo que él conoció, pues jamás volvió, salvo en sus genes, conmigo, que lo logré antes de morir. Estaré contento a mi regreso a casa más allá de las olas, más allá de las montañas, cuando vaya al cementerio de Valparaíso, el gran puerto del sur, a contarle de mis andanzas por su tierra. Donde sea que él se encuentre, estará contento. Le hacía mucha ilusión que algún día pudiera recorrer lo que ahora veo, escucho, y siento en mis viejos huesos conformados por otros alimentos, otras bebidas que los de acá, pero de algún modo, herederos de ellos.

En realidad, sí debe parecerse algo, pues aunque los anuncios son modernos --como la omnipresente Timofónica, que ¡tan bien! conocemos en mi país-- los monumentos han sido hechos para permanecer, gracias a Dios, pues eso debe seguir como era entonces, y el monumento de Churruán Strit es el mismo. Lo sé por la foto antigua que me llevó de regalo Macarena, mi sobrina, aquella vez que con la ayuda de todos pudo pisar estas calles entrañables.

Bueno, pronto me iré y parece que el tiempo corre más de prisa cuando uno desea que se detenga, porque , ¿cuándo podré caminar de nuevo sobre estas baldosas, comer estos churros increíbles, gordos, con mucha azúcar, llamados "porras", nombre que no comprendo bien, pero así se llaman acá?

Afuera hay un muchacho que dibuja. Lo he observado varios días, pues como decía, he venido mucho por acá antes de viajar, y me recuerda mi juventud, cuando soñaba con ser un gran pintor inmortalizando los cerros, ascensores funiculares, el mar, los barcos y buques del Puerto, los cerros y sus escaleras en ángulos inverosímiles.....ahhhhh..... nunca fui un gran pintor, pero he tenido la dicha de ver a mi Puerto reconocido como patrimonio de la humanidad destacando los rincones que siempre he amado. Ya me fui por las ramas, la vejez tiene ese eterno volver la vista atrás y un recuerdo lleva a otra cosa. Decía que ese muchacho tímido de pelo corto, me recordó a mi mismo. Ya mañana me voy pero quizás le ayude en su trabajo si le dejo la foto vieja, total es una perspectiva también esto del paso del tiempo, mmmhhhh; si se la doy no me la aceptará, pero si se la dejo "prestada" no me dirá que no, y el cuadro que él pinte de estos lugares vividos por mi viejo será un homenaje a su memoria. El chico ni lo sabrá, pero yo, allá, en mi hogar, podré imaginar que en algún lado existe ese cuadro que yo conocí antes de que fuera, porque mi padre amó Churruán Strit como lo hace hoy él.

16 comentarios:

Carina dijo...

estupendo..me quede con la boca abierta.. me encanto...tiene de todo lo necesario.. para ser lo que es.. un gran posible final.. aunque nunca he creido en los finales!!


saludos

El Churruán dijo...

Ale, perdona que no te haya contestado antes pero hoy era fiesta aquí y acabo de leerte. No imaginas la sorpresa que me he llevado al encontrarme tu relato. Me ha producido una gran emoción, eres una artista, amiga mía. Has sabido dar un bello final a aquella espinita que se me quedó clavada ese día ya lejano con aquel viejecito y su fotografía. Muchas gracias de todo corazón. Si me lo permites, voy a imprimir tu "epílogo" y a colgarlo al lado de la foto, donde merece estar.
De nuevo gracias, voy a hacer mía tu conclusión, a fuerza de imaginarla, para ponerle un bonito final a mi recuerdo :D
Por cierto, no creas que no he notado los guiños locales, jeje. Y una cosa ¿yo te había dicho dónde está Churruán City? Porque me has dejado asombrado con la foto, jajaja. Un abrazo de corazón, amiga.

Alemama dijo...

¡Churruán, querido! Está precioso, eres tú un artista como yo desearía, pero cada uno con lo suyo....
Me he reído con tu sorpresa por la foto de Albaysín, y al ver tu regalo del escaneo de tu dibujo, creo que me acerco: debes ser arquitecto-escritor-observador-de-la- realidad, etc
Estoy tan feliz de que te haya gustado mi final a tu historia y que me hayas dedicado ese post en tu concurrido sitio.
Un besote
************
Carina, tanto tiempo, ¿cómo estás? Gracias por tus palabras, las aprecio mucho, pero discrepo con lo de los finales: todo puede cambiar mientras hay vida, pero muchas veces las historias terminan en un punto en algunas circunstancias para algunas personas o lugares. Hay puertas que ya no se abrirán y esas historias ahí ya se terminaron, creo. Interesante punto de vista eso de que no haya finales. Un abrazo, ya iré a verte.

Tanhäuser dijo...

Se puede ser adorable pero lo tuyo ya es maravilloso.
Y es que el dúo Ale-Churruán es magnífico. Lo mejor de lo mejor. Sin duda alguna.
Besos y aplausos

MentesSueltas dijo...

Pues está hermoso...
Dejo un abrazo otoñal.

MentesSueltas

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Hola, un saludo desde Madrid. Gran admirador de Churruán, me pareció precioso tu final, y voy leer con más detenimiento tu blog, que gracias a él conocí. Un saludo grande!

alida dijo...

Que bello final... un abrazo para ti y al Churruán lindo post el de los dos

Pikitoni dijo...

Me ha encantado, mis más sinceras felicitaciones a los dos artistas.

Landahlauts dijo...

Muy bien.
Un precioso final para una bella historia.

Saludos, desde Granada.

PícoraViboríta dijo...

Pues parece que te vamos a bloquear ésta tu casa todos los asiduos de churruán street, pero realmente merece la pena venir a saludarte.

Felicidades por ese precioso final y por éste estupendo blog...
Si me lo permites, desde Barcelona también seguiré visitándote...

Besos mil.

Alemama dijo...

¡Cuántos amigos del Churruán han aparecido por acá!¡Qué poder de convocatoria tiene ese hombre! Gracias por venir, estoy muy feliz, pero quería decirle al provocador de esta réplica que, de tanta emoción, no había leído bien su comentario de arriba, y ¡no me di cuenta de que piensa colocar esto de verdad al lado de la foto! Bueno, gracias, amigo, con tal de que no se enoje nadie de tantas cosas colgando por ahí, jejeje.
Igual cosa por el dibujo dedicado a esta personita tan lejana de "Churruán City", que por cierto, parece que acerté con sus coordenadas. Lindo sitio, algún día llegaré, con el favor de Dios.

Max dijo...

Precioso, emotivo y sorprendente final.
Felicidades a ambos.

El Churruán dijo...

Ya lo tengo impreso y colgado de la pared :-P Mil gracias de nuevo, Ale. Smuack!!

princess olie dijo...

Vaya, Ale, yo había extraviado la ruta hasta tu casa. Al hallarla, vine de inmediato y me encontré con esta historia tan bonita...

A Churruán no lo conozco todavía, debo aclarar.

Te dejo un gran, gran abrazo y mi gratitud por tus visitas.

Ya no me perderé, pues dejaré un link con tu dirección.

olie

pon dijo...

Jorobaaaa, vaya pareja!!!!
Madre mía qué preciosa historia a dos bandas entrelazadas. Enhorabuena, es un gustazo leeros.

Anónimo dijo...

Guauuu!!! buenisima la historia-epilogo, realmente tienes pasta, deberias escribir un libro...! estoy muy orgullosa de ti.
A.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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