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martes, 9 de febrero de 2010

Ludopatía: terrible adicción


En el post anterior hablaba del tema de jugar a la lotería y mi amiga Toyita/Ojo Humano dejó un comentario que ha dado pie a esta entrada. Como ella dice: (...)" es todo un tema, digno de investigar más a fondo."

Ojo Humano ha dicho:


" Creo que los milagros existen y no vienen por esa vía.
Aunque los sueños nos ayudan con su irrealidad, solo son como las pompas de jabón que se evaporan con el aire, bonitas y frágiles.
Veo diariamente a las mujeres cómo pierden su dinero en las famosas y tan de moda "máquinas de la suerte", muchas pierden para que alguien de pronto gane algo, un tremendo negocio...para los dueños de las máquinas, obvio. Las he visto llorar y eso me apena.
Una amiga se saca la mugre todo el mes en un esforzado trabajo y pierde casi la mitad de su sueldo en el juego, luego se cuestiona, se arrepiente hasta el próximo pago.
Como ves, es todo un tema, digno de investigar más a fondo."

´Tal como ella, creo en los milagros, pero, al contrario, pienso yo que los premios de la lotería son parte de la Providencia, y Dios puede, y de hecho hace el milagro de ayudar a alguien mediante un premio así. Como cristiana también creo que pedirá cuentas sobre el uso que se le ha dado. ¡Vaya que sí!

El problema es la ludopatía, que es una "adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar", y creo que no hay nadie que no conozca casos impresionantes de este tipo.Toyita menciona a una amiga, y no hay día en que no sepamos de casos nuevos como los comentados por Fernando aquí* y acá* . Te  recomiendo no dejar de leerlos. Son de primera mano.

Jugar un par de boletos sin angustias ni estrés me parece correcto, normal, proporcionado y de sentido común. Sin participar no hay chance de ganar, y ganando se puede hacer mucho bien. Jugando así no es problema; es como tomarse un traguito socialmente, para compartir y relajarse. Otra cosa es el alcoholismo, la enfermedad.

¿Cuál es el dilema, entonces? es que en ambos casos uno se expone a la adicción. Hay que conocer los límites y las inclinaciones propias. En todo caso, yo distingo entre jugar al Kino ($700 chilenos; aproximadamente 1 Euro o US$2) y gastarse el sueldo en un tragamonedas o casino. Creo que es más controlable aunque también hay casos difíciles aquí. Es que hay gente que le apuesta a todo, literalmente.







12 comentarios:

Winnie0 dijo...

Hace tiempo que sólo juego a a loteria de Navidad..SOLO. Ha sido una gran idea. Besos Ale

ojo humano dijo...

Agradezco la referencia y espero que esta diversión no transforme a nadie en ludópata y termine en tristes condiciones. A todos nos gusta ganar; la emoción del juego a veces nos traiciona. A veces.

AleMamá dijo...

Gracias, Toyita por venir. De verdad tu aporte me dejó pensando pues es muy difícil determinar el limite de una adicción, y muchas veces, cuado se nota ya puede ser tarde, pero ahí va la libertad humana....

Un beso grande

almena dijo...

Yo creo que sí existe un indicio claro de adicción (al juego o a cualquier otra cosa) y es el punto en que el deseo de jugar se vuelve irrefrenable y te domina. El punto en el que el acto de jugar puede más que el esfuerzo volitivo por evitarlo.

Un abrazo!

AleMamá dijo...

Abundando un poco más en la comparación con el alcohol, mi madre siempre dice: "El día en que necesites un trago, en ese mismo momento ¡ni uno más!" Vale también para el juego

Gabriela dijo...

Una adicción, cualquiera que sea, causa estragos en la persona que las padece y en quienes lo rodean. Los que quieren de verdad a esa persona son siempre los más afectados.
Muy buena la reflexión de tu mamá.

Hilda dijo...

Hola Alemamá, si bien yo no soy afecta a los juegos de azar ni a las loterías, respeto muchísimo a quien como tú y otros les agrada. Y me pareció muy interesante tu entrada porque en este tipo de cosas como en muchas más, la línea entre usar algo como pasatiempo, sin depender de el y sin que te afecte, a convertirse en una adicción, realmente es muy delgada.
Tenemos que tener muy bien sentado cual es el propósito de la actividad y conocernos lo suficiente para saber parar. Sí, todo un tema, digno de investigar más a fondo como dice tu amiga.

Un saludo. Hilda

Fernando dijo...

Hola, Alemamá, gracias por enlazarme, eres muy amable.

Me parece que Dios puede ejercer su Providencia mediante la Lotería: unas monjitas pierden al benefactor que les daba pesos para el asilo de pobres que llevan, se quedan sin nada, compran un boleto del Kino y les tocan mil millones de pesos: probablemente será la Providencia de Dios. Pero no creo que al señor al que le toque cada semana sea porque Dios lo ha querido, a lo mejor es un sinvergüenza que se lo va a gastar en banquetes y cochazos, ahí no creo que esté la Providencia de Dios.

Comparas en un momento el alcoholismo con el juego, y a mí me parece una comparación perfecta. ¿Es malo tomarse un vasito de vino en la comida o jugar al Kino 700 pesos? Por supuesto que no, y que eso no es ser un adicto, por mucho que a uno le guste. El problema es lo que apuntaba Toyita en su buen comentario: si de eso se pasa a jugar la mitad del sueldo o (añado yo) a tomarse una botella de ginebra todas las noches, ahí sí que se estropea todo.

AleMamá dijo...

Hilda querida, tanto tiempo sin "oírte". Gracias por tu visita siempre interesante.

AleMamá dijo...

Fernado, ha sido un palcer citarte porque las historias que nos dejas en tu blog son cosas vividas en primera persona por lo general. en este caso, es la observación de una ludópata en acción. Pobrecita.

Hilda dijo...

Gracias Alemamá tengo que prometerme a mí misma no descuidarlos tanto!!! jejeje abrazos!!!

Marta Salazar dijo...

si yo no me controlara... creo que sería ludopática, ja ja

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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