Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



sábado, 27 de marzo de 2010

Sólo pasa en la Patagonia



Visitando el maravilloso parque Torres del Paine en Magallanes, Chile, dejé olvidados mis documentos en un baño de la reserva y dentro estaban todas mis tarjetas de crédito, cheques, dinero en efectivo, papeles importantes para mi, y lo peor: mi carné de identidad con el que debía embarcarme en el avión 4 días después.....

Sólo me percaté del extravío al llegar a Punta Arenas, a unos 300 kilómetros de distancia en una tierra en que lo remoto es el denominador común. Estaba bastante amargada con el problema, les diré. ¿Qué hacer un domingo por la tarde y sin señal de celulares en la Reserva?

Al día siguiente mi hermano llamó a no sé quién de Conaf, que es el organismo a cargo de los parques nacionales y cosas así, y -gracias a Dios-, efectivamente estaban ahí mis cosas, pero debía recuperarlas ¡ya! y no era fácil. Para no aburrirlos, les contaré que mi billetera pasó de mano en mano, de vehículo en vehículo hasta recorrer la distancia y entregármelo en persona ¡y estaba absolutamente TODO! De pura emoción yo me abracé del hombre que me los llevaba y hasta de beso nos fuimos. No era para menos pues yo me conformaba con sólo mi identificación para poder viajar en la fecha estipulada.

Desde acá, y aunque nunca lo sepan, les agradezco de todo corazón a los que me ayudaron a salir del problema.









12 comentarios:

Winnie0 dijo...

¡Qué bueno Ale que siga habiendo gente honrada y buena! Besos

almena dijo...

¡Qué hermosa anécdota!
aunque tuvieras momentos de gran preocupación, el resultado final hace que creamos en la solidaridad y en la generosidad.

un abrazo

Fernando dijo...

Tuviste suerte, Alemamá: si llega a pasarte en España no habrían dejado ni las fotos de los nietos.

(Exagero, por hacerme el gracioso: yo una vez olvidé una cámara fotográfica, en un bar de Barcelona, y cuando volví alguien se la había dado al camarero)

(Me pide poner la palabra tatef, que suena a postre ruso)

ojo humano dijo...

La verdad es que hay más gente honrada de la que una se imagina, bien que lo sabes.

Lindo viaje ¿no?

Gabriela dijo...

Qué linda historia. Nos hace reconciliarnos un poco con el género humano, porque lo normal sería pensar que no recuperarías tus cosas.
¡Buen viaje!

Anónimo dijo...

Te sugiero compartir tu experiencia en http://www.elpinguino.com

AleMamá dijo...

Estimado anónimo: ¡que buena sugerencia! ya lo he hecho. Gracias.

Luis y Mª Jesús dijo...

Gracias por contarnos que existen muchas personas honradas en el mundo, lo que ocurre es que los medios de comunicación se ceban en relatarnos todo lo contrario.
También ocurrió un episodio muy parecido al tuyo en Finlandia un invierno que fuimos y mi sobrina se empeñaba en perder la documentación por todas las esquinas.
Un abrazo

INÉS dijo...

Si es que hay más gente honrada que de las otras.No salen en los periódicos pero les tenemos muy cerca..seguro.

Jorge S. King dijo...

Esa si que es una buena historia con final feliz. Que buena noticia realmente.
Saludos Santiagueños

Hilda dijo...

Coincido con muchos, que bueno que todavía hay gente honrada y buena! En México debe haber también, aunque un compañero de trabajo no corrió con la misma suerte. Este tipo de acciones y vivencias, deben ser anunciadas con bombo y platillo.
Saludos. Hilda

TERE dijo...

De que hay, hay. El problema es que se junten todas en una misma ocasión, como la que nos platicas aquí.
Qué bueno que ha sido una experiencia agradable y aleccionadora.

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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