Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



jueves, 23 de septiembre de 2010

Fiero, duro e imponente, hasta por ahí no más....


Debí ir al laboratorio a hacerme unos análisis, y mientras me tomaban las muestras de sangre, conversaba con la enfermera sobre lo cobarde que son los hombres para ciertas cosas, y me contó una anécdota que me hizo reir con ganas.

Hace un par de años llegó a sacarse sangre un punky, vestido de negro, y como todo antisistema que se precie de tal, con sus piercings, cadenas, tatuajes, pelo extravagante, botas y toda la parafernalia del caso, y le tocó a ella atenderlo. Decía que se veía agresivo y muy duro.

Le sacó las muestras y lo notó raro y le indicó descansar en un sillón al lado de afuera del box de atención mientras ella ordenaba el lugar. ¡Cual no sería su impresión al ver -a este gigante desafiante cuando entró- desmayado y en el suelo por un pinchazo inofensivo!

¿Qué les pasará a los hombres, y lo digo con respeto y sincero interés,  que tienen tan bajo el umbral del dolor? ¿O es exceso de imaginación?




16 comentarios:

derechofamilia-páginas libres dijo...

Hola querida Ale,

Muy gracioso tu relato, pero es cierto, los hombre tiene fuerza física, pero no soportan un dolor, y al primer síntomo de resfrío se meten en cama. Y nos llaman el sexo débil a las mujeres, jajaja.

Cariños

María del Carmen

AleMamá dijo...

¿Cierto? Mi madre dice que debe ser por los dolores asociados a la maternidad el motivo de ser más fuertes en eso y otras virtudes.
Besos, Mª del Carmen

Juan Ignacio dijo...

Es para que Uds. nos cuiden.

Gabriela dijo...

Como para preguntarle cómo hizo cuando le hicieron sus piercings y tatuajes.
Me has hecho reír.

AleMamá dijo...

Juan Ignacio, yo cuido a los mios con ternura. Son como niños indefensos y se siente que son vulnerables y por eso los quiero, pero el misterio persiste. ¿Eres del club?

AleMamá dijo...

Oye, Gaby, la pura verdad, no lo había pensado....quizás sea porque eso no significa riesgo de la salud, que es anticipo de la muerte, aunque tarde en llegar, y los tatuajes sólo duelen, pero son optativos.....mmhhhhh
Besos

ojo humano dijo...

Conozco algunos así.
Menos mal que no tienen que dar a luz. Ahí sí que se mueren.

Winnie0 dijo...

jaja En mi trabajo cada año con la revisión médica nos echamos unas risas con un compi que se pone blanco y cae (si no estuviera sentado) largo en el suelo.
Son hombres Ale...ni más ni menos...y el umbral de dolor ni saben lo que es..jaaj a Un beso enorme

Juan Ignacio dijo...

Inyecciones puedo aguantar. Transfusiones también.

AleMamá dijo...

¡Menos mal, Juan Ignacio! conozco algunos que serían capaces de declararse testigos de Jehová para correrse, jeje no será tu caso, presumo.

¿Y el dentista?

Xuravet dijo...

Pues el umbral al dolor es en donde la intensidad mínima de un estímulo se empieza a percibir el dolor, y este responde a custiones fisiológicas. La tolerancia al dolor en cambio es lo podemos llegar a aguantar y esto tiene mucho que ver con custiones Psicológicas y culturales. Esto tiene mucho que ver en como te educaron ante el dolor y a las experiencias que tienes desde la infancia.

En mi caso, una muy mala experiencia con las agujas en mi infancia, hizxzo que no pudiera ver una hasta hace relativamente poco tiempo, en cambio puedo darme golpes muy fuertes y hasta sangrar de las espinillas sin que eso me cause mayor problema.

Con respecto al dentista, buenas experiencias que he tenido han hecho que pueda ir tranquilamente y dejar que el médico haga su trabajo no importando agujas u otros instrumentos.

No creo que sea cuestión de género la tolerancia al dolor.

Tambien he leído que cuando se presenta el parto todo el dolor que se sufre es olvidado por todas las endorfinas que se generan en cuanto la madre ve a su hijo, la experiencia traúmatica no se registra tan vívidamente.Obviamente la fisiología en la mujer le permite tolerar ese dolor y es muy diferente a la del hombre qu eno tiene que experimentarla.

Un abrazo Amiga.

AleMamá dijo...

Xuravet, gracias por tomarte tu tiempo y pasar.

Interesante distinción la que haces.

El tema de la maternidad vale cualquier cosas que nos pase, hasta la muerte, y lo digo en serio, pero no se olvida tan facilmente, pues hay quienes son tan brutos/as que dejan un trauma frente a eso bastante serio, te diré.

No sé por qué, pero supongo que por lo emotivo del momento, a mí al menos, se me han grabado a fuego cada conversación, circunstancia, luz, clima y muchas otras cosas, incluído el dolor de cada uno de mis 5 partos.

Tengo un hermano que se desmayaba, ya no, y el pobre lo único que pedía nates era una camilla para hacerlo tranquilo sin aporrearse.

Saludos

Fernando dijo...

Hummm... Me siento muy identificado, Alemamá, no sé por qué me da mucha aprensión que me pongan una vacuna o una inyección, no puedo mirar el brazo mientras lo hacen. Una vez una enfermera me riñó, "¿no le da vergüenza, tan mayor y tan cobarde?".

A cambio diré que en el dentista soy muy valiente.

AleMamá dijo...

Fernando, eres del mismo club que Juan Ignacio, mi marido, y muchos otros. Nos da un poco de risa, pero para el que lo sufre es algo muy serio y lo pasan mal. Lo digo sin ironía alguna.

Saludos

Fon dijo...

ayyy q pardal... a cualquiera le puede pasar en verdad..

AleMamá dijo...

Gracias, Fon, por pasar y dejar tu huella por vez primera.

Saludos desde Chile.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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