Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



sábado, 16 de junio de 2012

De gustos y disgustos

Esta foto está tomada "de por ahí", y lamento que en mi ciudad está muy limitada  la calefacción con leña  por la contaminación que produce. Nosotros eliminamos la nuestra hace años ya.

Me gusta, en invierno como ahora, cuando se cierran las ventanas y se corren las cortinas. Con las luces de luz cálida todo se siente más íntimo, más hogareño. Dan ganas de arrebujarse y mantenerse tibios, pero sólo tibios; el calor me apachurra, me deshace, me licúa, salvo en la playa, cerca de la corriente de Humboldt que viene directo de la Antártica y aligera la canícula.

Me gusta la casa silenciosa en general. Si alguien pone música, que no sea de fondo, y menos muy fuerte, salvo que sea para bailar, y aún así no es necesario reventarse los oídos. Dicen que en el cielo todo será música o silencio, pero jamás ruido, del que me imagino que estará lleno el infierno ¡y no servirá taparse las orejas!

No me gusta, en general, hablar socialmente por teléfono. Me cuesta partir con una conversación telefónica, pero cuando la entablo, no tengo problemas para mantenerla. Creo que es porque por ese medio no nos vemos las caras y la sola compañía, sin la voz, no sirve, se hace ominosa, y si en el momento no se me ocurre algo hay que rellenar y soy tan tonta que siento que el peso de la charla lo tengo yo. Prefiero escribir. (¡Qué raro!, ¿no?)

Bueno, ¿a quién le importará lo que me gusta o disgusta?


13 comentarios:

Irantzu dijo...

Qué coincidencia! A mí hablar por teléfono me estresa un poco... prefiero también escribir. Lejos, escribir.
Y el invierno tiene sus encantos, sin duda. Por acá todavía se puede usar leña, y se agradece mucho, aunque creo que dentro de poco nos van a restringir por lo mismo que allá, ¡si a veces parece que hubiera niebla en ciertas calles, y es puro humo! :-O

ANGELES dijo...

a mi tambien me encanta el invierno. lo encuentro mas apacible y acogedor. el verano me agota enormemente.A mi si me gusta hablar por telefono,ultimenete tengo largas conversaciones con amigas.

dolega dijo...

A mi hablar por teléfono, no me gusta nada. Además si estoy contigo puedo estar hablando horas pero por teléfono, no se me ocurre qué decir.
El teléfono lo considero el mejor método de dar mensajes y punto. Pero para nada más.
Yo el invierno lo destesto y eso que vivo en plena montaña.
Ahora con esto del blog, tengo la esperanza de que los que estais al otro lado del charco, cuando yo esté triste en invierno me envieis muchas imágenes de vuestro verano, jajaja.
Besos

susana dijo...

Es curioso oir hablar de chimeneas con el calor que tenemos por aquí. A mí también se me da mejor escribir que hablar. En persona no sé qué decir. Un beso.

Medranica dijo...

No es por no ir, pero parecemos gemela,me idintifico totalmente contigo.

Winnie0 dijo...

Qu ¿a quien le importa? A mi me importa y me encanta saber tus sentimientos y pensamientos. Un besote Ale

AleMamá dijo...

Hola, Iranzu, ¿dónde andan tus pasos hoy día, amiga? Hablas de vivir en una ciudad con chimeneas y contaminación y no me parece que sea Santiago del Nuevo Extremo precisamente. ¿Es Temuco? o puede ser Talca o Rancagua, todo eso está insoportable con los humos.
Cariños a tu niño. Debe estar grandote.

Qué bien se siente cuando te apareces por acá, vieja amiga de Bloguilandia. Un beso

AleMamá dijo...

Winnie, que sigas viniendo es como sacar el premio mayor de la lotería, porque ya te había dado por perdida en Bloguilandia. Me encanta tu amistad. Gracias.

yeste lima dijo...

Desde luego, estoy totalmente de acuerdo con WinnieO, ¡claro que nos importa! ¿no sabes que estamos a diario comprobando a ver si tienes post nuevo?

Pienso que escribiendo podemos llegar a expresar mucho mejor nuestros sentimientos y pensamientos, no porque no seamos capaces de hacerlo cara a cara con alguien de nuestro entorno, sino que
podemos estar horas haciéndolo sin miedo a que nuestro interlocutor pueda aburrirse, ja ja ja.

Lo dicho, Ale, no pienses nunca que no nos importa, (perdón, Alemamá)

Un beso.

AleMamá dijo...

Yeste, teienes razón, el hecho de escribir permite pensar mejor lo que se dice y hacerlo con las menos palabras posible, me parece.

Dime Ale, no más, pues me llamo María Alejandra y hasta una nieta me llama así.

Cariños, como decimos en latinoamérica

Jorge S. King dijo...

A mi también me gusta el invierno, y el ambiente que se genera en la casa para estar abrigados, con el tema de la calefacción y todo eso.

No tenemos hogar, pero si estufa a gas que se alimenta del servicio en red pública, una gran ventaja ciertamente. También tenemos caloventores eléctricos que en muy poco tiempo calientan el aire de los ambientes y luego se mantienen con la estufa. Da gusto entrar en casa en esos días muy fríos.

También soy de poco hablar por el teléfono, no me agrada. Escucho más y hablo menos, solamente lo necesario, así es que me gustan las conversaciones breves, específicas y concretas.

Soy medio "monje templario", como dice mi madre. Algo ermitaño cuando estoy con algo in mente, y veo que se acentúa a medida que voy juntando almanaques en la loza del tiempo.

La verdad, me gustó la descripción que has realizado de tu casa y tus preferencias.

Bueno, ha sido un placer leer tu post AleMamá, como siempre. Saludos Santiagueños.

Marga dijo...

Alemamá me voy a confesar contigo, yo adoro tu país, porque lo conocí en invierno y me enamoré de él... amo Lima porque es gris y siempre llovizna y hace friecito (aunque hoy solo por j0d3r haya salido sol), en fin que viví 20 años de mi vida en una ciudad autodenominada "del eterno calor" y no soporto un solo verano más...
En fin, que me encantó lo que ME cuentas en esta entrada, que la sentí tan íntima, y tan "nostálgica"...

Fernando dijo...

Pues nos importa a tus lectores, Alemamá: esa es la gracia de los blogs, hablar de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, de los pequeños gustos y disgustos.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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