Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



viernes, 4 de diciembre de 2009

En la bandeja del horno



Los que tenemos familias grandes como la mía, y mayores aún, sabemos que los moldes tradicionales para repostería u otros menesteres no alcanzan a cubrir la demanda de los hambrientos comensales, y por razones prácticas de tamaño y aprovechamiento de todos los centímetros que el horno dispone, muchos llegamos a la gran solución que es hacer las cosas en la lata completa.

Eso ha sido así en mi hogar, pero como ya lo han ido abandonando tres de los cinco hijos, no lo hacía hacía mucho tiempo, hasta ayer en que he hecho un kuchen con las frutillas/fresas que compramos y que había que usar pronto. Bueno, he de decir que se nota que hay menos bocas gustadoras de la tartaleta que comento, porque aún sobrevive.

Volver a hacer esas cantidades de cosas dulces me ha dado mucha nostalgia, pero ahora van llegando los nietos ¡y ya volveremos a usar las bandejas completas y se harán poco!



20 comentarios:

Fernando dijo...

Hummmm... Veo tu foto a las 2 de la tarde de Madrid, cuando aún me queda un rato para la hora de la comida (ya sabes por tu hijo, estos horarios españoles) y casi me como la pantalla de un bocao.

¡Nostalgia de las grandes comidas! Sí, nosotros somos también 5 hermanos, y casi nunca coincidimos todos en las comidas familiares, salvo en estas fiestas de Navidad. Por lo que has escrito en tus posts, ahora tú tambien tendrás la ocasión de cocinar para tus tres hijos chilenos, para tu hija alemana y para tu hijo madrileño, ¿no?

Jorge S. King dijo...

Ahhh! que vista espectacular que tiene esa tarta de frutillas.
A propósito, en casa hace rato que no hacen una, es oportunidad para sugerir.
Saludos Santiagueños!

Winnie0 dijo...

Quiero la receta...¡qué pinta! besos de otra de familia numerosa

Gabriela dijo...

Qué cosa más rica. Acabo de verlo, a las 10 am, y se me ha hecho agua la boca.
Espero que las visitas que va a tener en estos días te compensen por los tiempos que has preferido no usar las bandejas (o moldes, como los llamamos acá) completas.
Saludos.

Fran dijo...

En cuanto he visto la palabra HORNO he venido a ver qué se cocina. ¡MMMMMMMMM! ¡Qué ricoooo!
Qué buena pinta!

Mariluz Arregui dijo...

Como todos indican la hora en la que han visto tu entrada, yo no voy a ser menos:)

Lo veo a las 17.20 de la tarde,
y has despertado mis jugos gástricos también !! :)

Y ya me he apuntado la nueva palabra después de investigarla un poco > kuchen.

Buen provecho !:)

maria jesus dijo...

¿Sabes que me pasa a mi? que no se cocinar para pocos, ahora sólo viven conmigo cuatro, porque una se ha ído a Londres y he tenido que optar por hacer las cantidades de siempre y congelar la mitad.
Pero de pronto, un día, vuelven los nueve con sus hijos y otra vez vuelve a ser insuficiente todo lo que haya en la nevera.

AleMamá dijo...

Parece que todos están con deseos de comer algo rico...Mariluz, yo en cambio me iría a Pamplona nada más qeu a comerme unas bocatas cerca de la Clínica Universitaria...¡hmmmmm! jamón serrano y pimientos del piquillo....

AleMamá dijo...

María Jesús: uno de mis dramas es el cálculo de las porciones. Cuando recién se fueron cocinaba par aun regimiento, y ahora, me quedo corta por los "paracaídistas" a almorzar o a un café o lo que sea, por lo que debo pasar inventandocómo salir del paso.

Ana dijo...

Qué ricooooo! Decí que estoy lejos, que si no me iba para allá a disfrutar de una porción!

Luis y Mª Jesús dijo...

¡Que pinta!. Sino fuera por la distancia...
Yo hecho de menos poner las coas bonitas, todo es al por mayor y siempre es menos vistoso.
besos

Marta Salazar dijo...

qué rico el kuchen!

Marta Salazar dijo...

buena solución la de María Jesús!

la otra es que ponga un restaurant, ja ja Yo voy de todas maneras!

Mariluz, kuchen viene de Kuchen, pronúnciese, aproximadamente kujen ;)

voz traída, como otras, por los inmigrantes alemanes a Chile :)

Un abrazo!

Monica Alvarez dijo...

Ale:
veo que la tartaleta de frutillas fue una buena sugerencia.Se ve de pelos.¡Qué delicia!

Saludos desde Ñuñoa

zocadiz dijo...

en mi familia pasa lo mismo!!!!
se necesita muuuuuchooo de todo!!!!
en cantidades industriales.

AleMamá dijo...

María Jesús, sí es LA solución cuando se me pasa la mano y ya nadie mira los manjares que les hicieron aclamarlos cuando estaba n recién hechos. A la segunda pasada, ya los guardo congelados y me sacan de apuro luego.

AleMamá dijo...

Mónica Álvarez: tu sugerencia me hizo recordar una receta de una amiga que tenía por ahí y ¡voilà!

AleMamá dijo...

Marta, gracias por el vocabulario y por explicar lo del kuchen.
En Chile lo usamos para tartas bajas y extendidas, generalmente con un relleno o "topping" de lo que sea. Generalmente es dulce, pero podría ser salado, en cuyo caso lo llamamos tartaleta o quiche.
A los biscochos grandes, como para hacer una tarta (que llamamos "torta") si le pusiéramos un relleno, los llamamos queques. ¿Se entiende algo?

Mary Rogers dijo...

Holaaa,
De vuelta por el circuito blogger me encuentro con esta maravilla. Y a través de este post me doy cuenta de por qué me carga el depto- además de ser depto-, porque estoy con el horno malo y el eléctrico es enano...
Creo que me sumaré a tu familia un día de estos:=)

Fran dijo...

Lo conseguí con tu consejo, muchas gracias.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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