Ha amanecido todo blanco. Menos cuatro grados en Chile central es bastante baja temperatura y la sensación térmica, no digamos. Aún tengo mi naricita respingona húmea y fría, igual que mis lomos y los pies. Frente polar, le llaman, y bien polar se siente en los huesos.
La hermana Josefina me ha dicho que la nueva cabecera con rayos brillantes y truenos silenciosos (con la mordaza que les impone la foto) no le hacen honor al nombre del sitio, y tiene razón, siempre lo tuve en cuenta, pero quería dar la sensación de que la calidez está dentro de los hogares, de los sitios que nos guarecen, y donde debiéramos ser amados y acogidos.
Es en invierno, cuando la naturaleza no favorece con calor externo, el momento de entibiar -cada uno de nosotros- cualquier lugar donde nos encontremos.
Es en invierno, cuando la naturaleza no favorece con calor externo, el momento de entibiar -cada uno de nosotros- cualquier lugar donde nos encontremos.


