
Se acerca la Navidad y nada hemos sabido de mi padre. Viajó al norte, al desierto, a trabajar en una mina. No se portaba bien acá, ¿qué clase de "mina" será esta?
En todo caso, mi mamá debe trabajar como siempre para nosotros, ¡como siempre! y soy el hombre de la casa ahora que estamos solos, pero es difícil. ¡Es increíble lo que cuesta llenar el plato todos los días! Por eso mi madre me ha encargado vender los cuchuflíes que prepara; debo ir casa por casa, y me da vergüenza mi voz, por los "gallos" que me salen cuando menos lo espero, porque estoy cambiando la voz. Sí pues, soy grande, ya tengo trece años. Lo hago porque mi vieja trabaja tanto.
Bueno, por hoy éste será el último timbre que haga sonar..... Pienso que otra vez deberemos comer cuchuflíes en casa.
