Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



sábado, 7 de marzo de 2009

Al regar el jardín



No se tiene un jardín, con todo lo que significa, si no te mojas los pies, te ensucias las uñas y rasguñas los brazos, creo yo, y es que este verano he tenido más oportunidades de que me pase todo lo enumerado por haber estado acá y porque mi hermana paisajista, que es la que me lo mantiene, me hizo notar las zonas que estaban sufriendo por falta o insuficiencia de agua. Ese fue el punto de partida para tomar cada día la manguera y MIRAR, conocer y pensar cada planta, vista o cosa del jardín. Regando se me volvió abrir este mundo mínimo, pero vivo y cambiante, que nos da alegrías sin fin y que nos pide atención, pero de un tipo que relaja, que nos conecta con lo creado de un modo enriquecedor.

El mismo ejercicio de abrir los ojos a lo verde en casa me hizo contar los adornos que se me han ido juntando por todos lados. Ya tengo colgados diez móviles: chimes sonoros, de madera o metal; unas cintas que se balancean a la más mínima brisa, generando un movimiento relajante de ver; un conjunto hecho por mí en que usé restos de caracoles, crustáceos y otros desechos encontrados en la playa de mi casa de veraneo; pájaros de metal esmaltados.... ¿no será mucho me preguntado?, pero es un espacio grande, con dos áreas bien definidas en antejardín y lo que sería el patio de atrás que sólo es otro jardín con la terraza y la barbacoa rodeándolo, así es que los "chiches" están bien repartidos en forma piola y estratégica y sólo se oyen sus dulces sonidos, tanto los cantarines del metal como roncos del bambú de algunos.

Sí, me gustan los adornos en el jardín, pero no cualquier cosa de colores que alteren la paz visual o distraigan demasiado. Me gusta que se integren, que sean lúdicos si es posible --los jardineros me han roto ya dos sapos grandes y gordos, con tamaños ojotes que los miraban por ahí; era divertido ver a las personas dar un pequeño respingo al descubrirlos, jeje-- y también cosas como piedras, una fuente (está rota, que pena), un ángel juguetón......¡uf! suena horrible de recargado, pero me parece que no....¿o sí?


12 comentarios:

Gabriela dijo...

Qué lindo relato. Lamentablemente vivo en un departamento y casi no hay sitio para jardines. Digo casi porque mi mamá se las ha arreglado para tener plantas en un rinconcito. Si bien ella misma no las cuida, le veo llenarse de alegría cuando las plantas están verdecitas y florecientes.

Gamar dijo...

Ando algo perdido. Tratando de cumplir con los compromisos, dediqué este domingo a recoger regalos y pedidos de otros blogs. Estaba en el blog Z&Z notes por un artículo sobre ambientalismo y veo que me respondiste al comentario como dueña del foro.
Como sea, me alegro haber llegado hasta acá.
Hace un año justo que inauguré mi nueva casa y el jardín esta aún creciendo pero es una parte de la casa que me encanta y que disfruto mucho. Me gustaría tener más tiempo para sentarme a contemplarlo, pero por lo general si estoy en él es trabajando, podando, plantando, regando, en fin, para eso es, para entretenernos.
Me gustaría ver más fotos del tuyo, siempre es bueno tomar ideas para renovar.
Saludos desde muy lejos

Fernando dijo...

Hola, Alemamá, qué agradable post, tan refrescante. Ya conté hace poco, en mi blog, que en Madrid y en todas las ciudades de España todos vivimos en casas de pisos, sin jardín, ni siquiera tenemos un jardín vecinal. Por eso, es una gran bendición cuando algún amigo,que tiene casita en la sierra, con jardín, nos invita en verano a ir a merendar, a ver todo lo que tú nos cuentas del tuyo: la hierba, los adornos, las farolitas, los árboles, ... ¡Es como si tú nos hubieras invitado a merendar al tuyo!

maria jesus dijo...

¡Que gusto! Yo tengo jardin en mi casa de la playa y disfruto muchisimo cuidandolo, la pena es que cada vez puedo ir menos tiempo.Un abrazo

ojo humano dijo...

Pues yo me traje unos móviles de caracoles de la playa y recién planté 2 buganvilias que el invierno pasado se quemaron con la nieve. Pretendo que la pared medianera se vista de flores, olores y colores. Y he disfrutado la uva de las parras todo el verano. Ese es el privilegio (y trabajo) de vivir en casa con jardín, pero que da trabajo, sí señores. Pero aun así, me agrada plantar hierbas y flores. Los descendientes lo agradecerán.

Lindo post.
¿Cómo está este inicio de año?

AleMamá dijo...

Sí, Fernando, con gusto los invitaría a todos a merendar a mi jardín...o a un aperitivo con un "picoteo"...podría ser, por la tarde ya que no hay mosquitos que nos ahuyenten.
Abrazo

AleMamá dijo...

Gamar: ¡bienvenido!

René dijo...

Tienes un bello y precioso jardin Alemamá, que envidia! me pasaria el dian entero en el, pero tu misma ya lo dijiste requieren mucho trabajo, pero bien que vale la pena!

Desire dijo...

El comentario anterior es mio, sin querer use el nick de mi marido sorry..

AleMamá dijo...

Desiré: pensé que era de mi hermano René....disculpada y bienvenida al tecito en mi teraza que ha propuesto Fernando.

silvi dijo...

¡Hola,muy buen dia ,AleMamá!
Me dio placer encontrar y leer tu blog.
He tenido un gran jardín,con césped parejito, lleno de rosas y plantines coloridos.
Ahora deposito ese recuerdo en tan sólo dos canteros a la entrada de nuestra casa.La imaginación pone la cuota para verlos inmensos.
Te cuento además,que en mi jardín personal hay desde hace una semana una flor más,llamada Azul. Junto a mi otro nieto Martín,son mi gran dicha.
Un cariño grande y mi mejor sonrisa. Silvi(Córdoba-Argentina)
¡Sigamos regando jardines naturales,sin olvidar los espirituales!

AleMamá dijo...

Bienvenida, Silvi y enhorabuena por los nietos. Yo sólo tengo nietas, por el momento. Ya llegarán los varones, con el favor de Dios

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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