Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



lunes, 30 de marzo de 2009

Ya sé que se siente


Ya sé lo que es sentirse perro de ciudad. Lo he aprendido esta semana en que --al caérseme el celular al baño-- debí cambiarlo por uno que vive perdido en los recónditos valles de mi cartera mientras recibo todo tipo de "Dios te guarde" o me pierdo cosas que me interesan. Por eso, he tenido la mala idea de comprarme una cinta para colgarlo de mi cuello, y, qué quieren, me siento igual que los perritos que he buscado para ilustrar: me agarran por el cogote y no me siento liberada de nada, salvo de correr para llegar justo a tiempo para tener una llamada perdida y gastar mis preciosos minutos del contrato para devolverla.

¿Cuándo dejamos de ser libres por la "liberación" que nos dió el móvil?

Algo ya había escrito acá*; por lo visto ganaron los esclavistas


16 comentarios:

Gabriela dijo...

Hace algunos años me resitía a tener un celular. Decía que sería una esclavitud. Pero caí en las garras de esa esclavitud que rehuía. Desde entonces, las pocas veces que he tenido que andar sin él por alguna razón puntual, me siento un bastante perdida.
Ironías del progreso.

almena dijo...

Esclavitud. El móvil nos convirtió en sus esclavos...

beso!

Natalio Ruiz dijo...

Un autor argentino ha escrito un lindo artículo sobre el tema:

http://www.lanacion.com.ar:80/nota.asp?nota_id=1112417

Respetos.

Natalio

Fernando dijo...

Querida Alemamá, en Madrid serías una chica a la última, pues así lo llevan las muchachas jóvenes, con cintas muy largas que hacen que el célular/móvil se vaya balanceando sobre sus encantos. Tan fashion es la cosa que las marcas finas de complementos te venden las cintas con su logo grabado, carísimas, claro.

En realidad, la moda ya va pasando: hay tanta delincuencia por la terrible crisis, tantos robos, que si lo llevas así corres el riesgo de que tiren de ello y se lo lleven, y a tí detrás, si no te espabilas. Una lástima.

(Al final contesté a tu-mi cuestionario, tarde pero lo hice)

zocadiz dijo...

jajajajaja... me gusta la imagen de que traer celular es como tener una correa!!!!
es verdad, cada día somos más dependientes de los móbiles... bueno o malo? no lo sé.. pero verdadero!!!

Ana dijo...

No sólo somos esclavos del celular, sino que en la era de las comunicaciones, estamos cada día más incomunicados!!

ojo humano dijo...

Valdría la pena ese sacrificio si el móvil nos conectara con los mandos "celestes", pero sirve más para que te tengan como el perito ese, ¿yo?...paso con esta tecnología.

Besos, leyéndote como siempre.

Fran dijo...

Es una semejanza acertada. Yo llevo móvil a todos sitios porque me lo exigen los demás. Hasta mi madre todavía quiere tenerme localizada.

maria jesus dijo...

¿Que tendrá el teléfono que es lo único que consigue sacarnos de la bañera o levantarnos de la mesa?

Odio el móvil, solamente lo uso en los viajes y odio la gente para la que el móvil tiene prioridad absoluta.

Estoy muy pasional hoy, en fin, digamos que no me gusta

AleMamá dijo...

El móvil a mi me esclaviza porque noto que dependo mucho de él para sentirme protegida de imprevistos, y también debo reconocer que facilita muchas cosas que ahorran tiempo e inconvenientes, como el sencillo caso de encontrarte dentro del supermercado o en el centro comercial.

AleMamá dijo...

Gracias, Natalio, para allá iré.

Marta Salazar dijo...

eh! si se te cae al bano... es perfectamente posible que se sane... y vuelva a funcionar perfectamente, lo sé x experiencia propia!

Marta Salazar dijo...

lo mismo, con el teléfono normal ;)

hna josefina dijo...

¿Se estropeó porque se mojó?
¿Te acordás que decían que en ese caso se puede meter en arroz que te quita la humedad?

AleMamá dijo...

Marta, ya sé que eres entusiasta usuaria de los móviles, pero no se pueden igualar los celulares con los fijos en cuanto a dependencia. Los fijos no iban contigo (valga la redundancia) y te dejaban un espacio "para perderte" que se agradecía...de ahí el clásico "dile que no estoy"...con los móviles, es imposible

Bohemia dijo...

mi movil me dice a menudo que se aburre que no lo uso y cuando me dice esas cosas voy y lo apago...a veces me pregunto ¿para que lo tengo?

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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