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lunes, 10 de agosto de 2009

La mentira nos corroe


Una de mis entradas más visitadas --porque los buscadores traen esas visitas-- es la que he titulado: "¿Cómo saber si alguien miente?".

Me ha impresionado tanto el hecho de que tanta gente ande buscando respuestas a ese enigma del ser humano, que la saqué durante un par de años por lo menos y dejé otro post* comentando el hecho y tratando de analizar un poco, porque me impacta vivir en una sociedad en que la mentira sea tan recurrente como para buscar algo que ayude a distinguir la deshonestidad acá en la web.

¿Por qué se miente tanto? ¿por qué se considera la falta de veracidad como algo menor dentro de una gama de males? ¡es tan dañina la mentira! hace mal a todo lo que la rodea, degrada a los que recurren a ella y deja en mal pie a sus víctimas.

Cuando veo la cantidad de lectores de ese post en particular me duele pensar en los motivos que los traerán hasta acá, porque uno no se complica si los "kilos" salen de 900 gramos o si los huevos no estaban tan frescos, pero sí te matan un poco si eres traicionado/a, y en ese sentido la mentira debiera preocuparnos más.

¿Qué haces tú, PERSONALMENTE TÚ, para evitar este flagelo?
  1. Yo trato de evitar toda mentira, desde la más chica. No siempre me resulta, y es o por comodidad o por miedo a algo, pero trato, y no le pongo nombres bonitos como "mentiras blancas" u otro eufemismo.
  2. Les he enseñado a mis hijos y a los que de mi dependen a no mentir, y les trato de ayudar evitando el temor a la verdad por un lado (no reaccionando como energúmeno) y haciendo que, a pesar de que se les facilitaría en cierto sentido las cosas si mintieran, se sientan orgullosos de enfrentar las cosas sin falsedades.





7 comentarios:

Gabriela dijo...

Yo también trato de evitar la mentira, pensando en lo mal que me siento yo cuando descubro que alguien que me importa me ha mentido.
Y es que hay personas que mienten sin ningún atisbo de vergüenza...

María dijo...

También yo odio la mentira...como dices tú, aunque sea pequeña.
Un abrazo!!

ojo humano dijo...

Cuando era niña mentía mucho. Mi madre era muy estricta y le tenía temor al castigo. Pero ella siempre sabía por alguien o porque según ella yo miraba con los ojos muy abiertos.
De grande un día tomé la decisión, un día x de no volver a mentir, pasara lo que pasara. Me he metido en muchos líos, he perdido dinero, oportunidades, pero he tratado de sostener aquella decisión pensando a quien voy a dar cuenta algún día y a quien amo.
Es difícil pero mintiendo tienes unos problemas y no mintiendo tienes otros. Mas vale dormir en paz ¿no?

Blumun dijo...

Nunca he pecado de mentirosa, mira que cosa. Al revés, demasiadas veces meto la pata por decir lo que pienso.
Hay que saber callar, creo.
Por cierto, ya tengo, otra vez, los comentarios.
Un abrazo.

AleMamá dijo...

Sí, Blumún, eres muy espontánea, pero es diferente callar que mentir.
Ya ire a tu casa de nuevo.
Besos

Marina dijo...

Tanta razón en lo que nos dice Ale, particularmente evito mentir,no me gusta para nada,hacer sentir a otros eso que no me gusta sentir.Además la verdad siempre sale a flote y no queda más que el sabor amargo. Es una lucha diaria porque esta sociedad ha encontrado en la mentira la excusa para cualquier cosa, es común en lo laboral,(no me pases la llamada, te obligan a mentir) en lo social(no puede ir por...? alto % mentira) y se ha llevado a lo personal. :(

Esther i Toni dijo...

Lo que no quieras para ti,no hagas a los demas;es una maxima que pude ser aplicada a la vida.Si poneis la frase"Imatges de pedra i silenci" en el buscador,tendreis la opcion -traducir esta pagina-,pulsandola os la mostrara en castellano.Hasta pronto

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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