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martes, 1 de junio de 2010

Versos a mi abuela perdidos por casi un siglo


Había contado del desarme de la casa de mi tía -y que antes fue de mis abuelos- luego del terremoto.

Entre lo que me mandó a mí están los libros de cocina escritos a mano con las recetas que se hacían y las que se veían apetitosas pero jamás se concretaron. Típico. El caso es que en ese montón de tesoros, hemos encontrado uno súper especial  del 17 de enero de 1919, cuando mi abuela, sus hermanas y primas eran jovencitas casaderas.

Son unos versos rimados para reirse de las sobrinas. Los firma el "tío Pay" (Pablo Délano Biggs) y están fechados en Peñuelas, el fundo de mi bisabuelo, ya viudo en esa época.

Tres rosas

Tres rosas hay en Peñuelas, nombrarlas es muy facíl:
Una se llama Sybilla, otra Olivia y otra Etil.

Primas son estas rositas, y simpáticas las tres;
son unas tiernas florcitas que serán flores después.

Como todo el mundo sabe, espinas tienen la rosas,
pero no hay miedo que claven mientras no sean esposas.

Entonces, ¡mucho cuidado! la rosa cambia el color,
y al que fue tan bienamado puede causarle dolor.

Una ya se ha arrepentido de sus primeros amores.
Yo, por el pobre he sentido, pues comprendo sus dolores.

Otra tiene tanta calma, que nadie puede saber
lo que ella siente en su alma, en su alma de mujer.

La otra es como una ardilla, hay que hablarle con cuidado,
aunque parece chiquilla, tiene un genio ¡¡bien marcado!!


Los versos escritos a máquina, en papel de copia, y tienen unas indicaciones para saber a quiénes se refería. Etil (Estela) era mi abuela. Era un linda mujer y estaba por casarse.




Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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