Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



domingo, 16 de octubre de 2005

Viejos libros de cocina

Hoy he podido buscar en la web todas las recetas de todas las tradiciones del mundo y máaaasssssss, ¡mucho más! En general más ayuda a marearse que facilitar a la falta de imaginación para hacer algo nuevo e inédito con los mismos ingredientes que suelo tener a la mano para las recetas aprobadas desde los tiempos de mi abuela y de antes, lo que es harto decir.

Sí, hay mucho más de lo necesario y para diferenciarse y conquistar adeptos sus gurúes no trepidan en inventar sobre lo muy bueno ya inventado hasta hacerlo irreconocible, indigesto y algunas veces hasta peligroso, como cuando por repetir al pie de la letra una receta de churros de un matutino muy popular en Chile, estos explotaban al contacto del aceite caliente subiendo también explosivamente los índices de señoras quemadas hasta en la cara por esta arma secreta descubierta nada menos que por la prensa.


Este menú es argentino, no chileno, pero igual....


¡Qué tiempos aquellos en que uno se conseguia "la" receta de la tía, esa que no le daba a nadie y hacía jurar que si la daba en sueños se debía guardar mejor que el sigilo sacramental de la confesión!

Yo he tenido unas tías así, que jamás dieron sus recetas y como las guardaron tanto, se murieron con ellas y el único motivo para recordarlas es por su buena mano para la cocina en días especiales y por su egoísmo increíble.

Había tiempo, como el que ahora empleo en mi bitácora, para hacer primorosas copias en unos cuadernos especiales en que se iban anotando con cariño, buena letra y pensando en los benefiaciarios--que a veces jamás llegarían a probarlas-- y en la ocasión en que nos pondríamos manos a la obra, con ellas en un pedestal, sobre el mesón de la cocina.

Hace poco tuve en mis manos uno de esos tesoros que perteneció a la familia de mi padre y en que las sucesivas generaciones se notan por los cambios de letras a medida que aparecían y desaparecían por nacimientos o defunciones.

Como en América --con el apellido que sea, que americanos somos todos los de este lado del Atlántico--todas las nacionalidades están mezcladas, también se notan los nuevos aportes culturales y así es como en esos cuadernos entrañables de mi familia hay desde españolísimas especialidades pasando por adiciones belgas de mis abuelos paternos, junto a las recetas de siempre de mi abuela nieta de ingleses, y las francesas con alemanas que aportó la otra parte de mi sangre, todo en perfecta fusión con lo mapuche del campo chileno, en que se juntaron tantas nacionalidades llegando a algo original y propio de la mezcla de todas ellas.

Papel manchado
sabores imaginados
secretos a la luz

2 comentarios:

M.Alicia dijo...

Quería agradecerte tu paso por mi blog, aunque ultimamente anda un poco descolocado y con mezclas de muchas cosas, pero como ya te dije, estoy experimentando. A ver si acabo pronto y lo dejo como yo quiero.
La verdad que lo del margen tampoco lo entiendo, pero bueno, antes tenía otra plantilla, en tonos azules y verdes y no me acababa de gustar como quedaba, ahora estoy mas contenta con esta.
Perdona por el rollo, pero es que no pasa mucha gente mi blog, y menos para dejar comentarios, y es que estoy muy nerviosa.
Gracias de nuevo por tu visita.
Hasta pronto.

almena dijo...

jajaja Ale.
Me has hecho reir con la historia de los churros que explotan al contacto con el aceite :-))
Qué bien encontrar ese cuaderno!!
Si pruebas las recetas y te gustan ¿nos las contarás? ¿o serán un secreto? mmmm
Besos!

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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