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lunes, 7 de agosto de 2006

Ciudad solitaria: haiku


silencio y olvido,
en la multitud sola,
solloza oculta

6 comentarios:

maite dijo...

muchas veces me ha parecido que no hay un lugar mas solitario en el mundo que una multitud en medio de la ciudad...
cariños.

te dejo una copia de mi respuesta a tu comentario.
"yo tambien hubiera pensado asi, alemama, hasta hace un par de años, pero ahora que conozco las dos realidades, el norte, el altiplano, me parecen el paraíso... el hombre es animal de costumbres dicen, eso si. Nos fue mucho mas facil adaptarnos allá. yo me enamoré del desierto y de la gente del norte, me enamoré profundamente, con amor de adolescente, de esos que no se olvidan... "

Claudia (Pampa) dijo...

La multitud es buen lugar para esconderse!

Alemama dijo...

Pero jamás de ti misma :(
Un beso

Semilla dijo...

Seguro lo dijo “Parche” Adams antes que yo... pero: Atrevámosnos a hablar con las personas, aunque sean desconocidas, saludemos con una sonrisa a los que se caminan en nuestra vereda... que no nos importe hacer el loco... talvez podríamos encontrar un alma valiosa, o sabia, e incluso un(a) nuevo(a) amigo(a)... QUE BUEN haiku!!! CARIÑOS ;D

Juan Ignacio dijo...

Dicen que una imagen vale mil palabras, pero hay palabras que no las puede decir una imagen; o que las palabras lo dicen mucho mejor.

Este es el caso, las palabras superan largamente a la imagen, ni la necesitan, y son mucho más delicadas y finas.

PD: estuve viendo el otro link que me dejaste, parece muy interesante...

almena dijo...

La inmensa, la tremenda soledad del que está rodeado sin sentirse acompañado.

Un beso, alemama

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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