Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



miércoles, 9 de abril de 2008

Tristes memoriales


Soldado desconocido...¿Quién se quedó sin su deudo?



Gerhardt Springer de trece años nada más


Hermanitos de diez y dos años, respectivamente.


Posiblemente polacos, de unos treinta y cinco. Jamás volvieron a su patria


Rolf Gatternicht de trece años


Heinz Rossler, dieciocho años, muerto al final del conflicto

Me gustan los cementerios. Tengo algunas entradas de este blog referentes al tema. Me traen paz, me ponen en perspectiva mi vida y me ayudan a no desperdiciarla. El tema ha vuelto a propósito del depósito de las cenizas de mi padre en el lugar de su descanso definitivo.

En mis caminatas despaciosas por Ludwigsburg, Baden-Württemberg, Alemania, mis pasos me llevaron primero hasta el Cementerio Viejo, cargado de historia, pequeño y sombrío por los árboles que han visto pasar tantos días mientras crecían, cubriendo de hojas y musgo sus sepulcros. Entre ellos están los infaltables memoriales a los caídos en diferentes conflictos bélicos que nunca le faltaron a los germanos. Supongo que ver esas tumbas oficialmente uniformadas con sobrias cruces es algo normal en un sitio así en Europa, pero lo que no termino de encajar en mi alma es la extrema juventud de muchos de los soldados y civiles muertos en la vorágine de la locura del dios Marte.

También visité el Cementerio Nuevo; se ve el movimiento corriente de las muertes normales, pero no faltaron tampoco estos recuerdos del absurdo sangriento, esta vez con tumbas mujeres (¿personal civil? ¿Mujeres militares? ¿dueñas de casa?) y de niños. No creo equivocarme si los señalo como víctimas de la guerra por las fechas y el estilo de sus cruces.

Les dejo las fotos para que opinen, y --si desean hacerlo-- eleven una oración por sus almas y por la paz.





13 comentarios:

Trini dijo...

La verdad es que no me gustan los cementerios. Hace años que no visito ninguno. El otro día, en mis caminatas por el pueblo, pasé por donde anyes se ubicaba el cementerio viejo. Ahora hay allí un minigol y un parque infantil en los aledaños. Los cipreses siguen allí, mudos testigos del cambio radical. Los cipreses si me gustan.

Besos para ti e Irma

only dijo...

Menuda entrada has hecho, me parece soberbia(estupenda).
Para empezar, comparto tu punto de vista sobre los cementerios; a mí siempre me han gustado también, y aunque el comentario siempre levanta una ceja sorpresa de alguien, o risitas, me dan paz, como a ti.
Respecto a las fotos : por lo menos en esos casos hay testimonio, por lo menos la lápida.
Pero muchos otros, hoy, por ejemplo en África, no tienen ni eso... ni cruz, ni lápida.
Un beso muy fuerte, Ale, eres única.

Marta Salazar dijo...

te voy a poner un link! gracias!

alida dijo...

Los cementerios, tienen algo que nos llama mucho la atención mientras ves los nombres, la imaginación o fantasía aquí por la fecha vemos que es la segunda guerra mundial, aunque estos fueros privilegiados ya que su familia o algún sobreviviente tiene donde visitar, y los que estaban en la campos de concentración, ni una lapida
Un gran abrazo

Nohema Rios dijo...

Me uno a la oración. Fíjate que a mi también me llaman la atención los cementerios, pero muertes como éstas, en donde tu vida se te va por un capricho de aquellos que manejan una nación es indignante..
Espero que en la otra vida estén en paz.
Un abrazo!

j.a.varela dijo...

Como de costumbre, tus entradas hacen pensar. En este caso en la barbarie de la guerra.

Gracias Alemamá

j.a.varela

maria jesus dijo...

Me gustan los cementerios de pueblo, pequeños, me dan paz. La guerra es un horror y cualquier muerte de hombre , mujer o niño en ella es un insulto a la creación.
Impresionantes las fotos.

MentesSueltas dijo...

Contundente tu post... de todas formas creo que esas personas no están allí. en fin...

Te abrazo.

MentesSueltas

Guillermo N. A. dijo...

-
(Perdón... no me siento bien de escribir un texto tan largo... mucho menos en un espacio que no es mío... espero no les sea muy molesto)


Uuufff...
He tenido una semana terrible... desde el primer momento de conciencia el lúnes por la mañana todo fue penar (en el sentido de "desolación", que por cierto sí es muy frecuente en México, casi a la par del de verguenza)...
Correspondió pues, cambiar de horario; es decir, adelantar una hora el reloj... todos los años nos explican los ingentes veneficios de tal medida y todos ellos los maldigo de nuevo por adoptar la costumbre en aras de no contrariar a mis vecinos del norte...
El lunes la he pasado somnoliento, y hacia las tres de la tarde hasta la cabeza me ha dolido... situación por demás rara... y ha sido lo mismo el martes y poco menos el miercoles... para terminar, miercoles, jueves y viernes hemos tenido trabajo "hasta para regalar"... tanto que apenas hoy, a esta hora, me es posible "echar un ojo" en este espacio... porque en las noches, y por el despreciable cambio cambio de horario, sólo he atinado a llegar a casa y tirarme en la cama para inmediatamente escuchar el despertador de nuevo...
Ayer al medio día fui de comisión al centro de la ciudad... todo fue extraordinariamente rapidísimo hasta que llegué al Hemiciclo a Juárez que había sido tomado por las huestes femeniles y nacionalistas de Andrés Manuel López Obrador... de ahí en adelante todo fue a paso de tortuga... tuve la inteligencia de armarme de paciencia y me dejé conducir docilmente por las oficiales de policía que intentaban hacer prodigios para contener y conducir la miriada de exaltados automovilistas atrapados en el mitin... apenas saliendo de ahí, ubiqué el estacionamiento de la plaza de Garibaldi y sin pensarlo entré el auto para hacer el resto del recorrido a pie...
Me agrada caminar por el centro histórico de la ciudad... admirar la cantera desmoronandose de los edificios ancestrales... restos de "La Ciudad de los Palacios"... A diferencia de muchos, yo no veo en las grandes y prodigiosas construcciones sino la perenne explotación de muchos por la perenne arrogancia, soberbia petulante de unos pocos... así pues, miro y casi escucho el sufrimiento... tanto más grande cuanto más prodigiosa veo la "obra"...
Las feminas marchaban orgullosas por la calle de Madero rumbo al zócalo de la capital del país gritando consignas contra el gobierno neoliberal y por ello pelele del capital. Único fin de su existencia...
El sol "primaveral" incrementado por la densa nube contaminante que sobrevuela de siempre la ciudad, abrazaba desde arriba y desde abajo reflejado sobre el incandesente pavimento que parecía poseer calor propio...
De regreso, el ejército de mujeres había tomado todas las calles que conducían hacia la Cámara de Senadores como si con esto pudiesen lograr evitar el despojo del petroleo mexicano que de antemano ha sido pactado... Sigue un poco más Felipe... sólo un poco más... que falta ya muy poco para el bicentenario de la Independencia de México, y el Centenario de su Revolución... dicen que "La tercera es la vencida"... ya veremos...
Conforme me acercaba de nuevo a la plaza de Garibaldi, comenzó a llegarme el típico pero inusual cantar de los mariachis... inusual no por el lugar que es famoso por sus mariachis, sino por esta hora en que la plaza luce normalmente despejada y tranquila, como en espera de la gran actividad que despliega por las noches...
Sí... eran mariachis... tres grupos de ellos que sumarían unos treinta elementos tocando al unísono las melodías más tradicionales del repertorio casi patrimonio nacional...

"Yo sé bien que estoy afuera
pero el día en que yo me muera
sé que tendrás que llorar..."

me acerco a una discreta distancia del evento; entre sorprendido y curioso... admirado y respetuoso... atraído por una como fuerza que me llama, que nos llama a los que vamos pasando y que nos detiene y nos relaja como si por fin hubiesemos llegado a nuestro destino...

"México lindo y querido
si muero lejos de ti
que digan que'stoy dormido
y que me traigan aquí..."

Es extraño en verdad... otro mundo... bajo esta arcada la sombra es fresca... el viento refrescante me recuerda las tardes del otoño allá en el pueblo de mis abuelos... mi niñez... la plaza nos hipnotiza y sus mariachis nos hipnotizan... todos inhalamos muy hondo... todos escuchamos con la cabeza descubierta... y baja... un templo...

"A dónde ira
veloz y fatigada
la golondrina
que de aquí se va

así en el cielo
te mira angustiada
sin paz ni abrigo
que la vio partir"

Los mariachis terminan... la gente se dispersa... una mujer llora... cierran la carroza funebre y parte el cortejo... seguro que al panteón... los veo alejarse... y con una extraña serenidad voy por mi auto dispuesto a entrar de nuevo en la vorágine de la ciudad...

Saludos...
-

Alemamá dijo...

Guillermo, muy honrada de ser la destinataria del relato de tu agitado día, tan bien relatado que me parecía sentir el sol primaveral y el vientecito tibio mientras sonaban los mariachis. ¡Qué lindo país tienes, Guillermo! "todos son artistas", dice mi madre que ha estado allá; yo no he tenido esa suerte.

Está tan bueno el comentario, que pienso que podrías colocarlo en tu sitio como post, pero ¡no me lo quites a mí! está muy bueno.

Saludos.

only dijo...

Ale, te he dejado unas fotitos de un cementerio en una entrada en mi blog. A ver qué te parece.
Un beso

Alemamá dijo...

Gracias, Only, para allá iré.

"La personificacion de lo perfecto" dijo...

pues a mi mme gsutan las flores que rodean el monolito!

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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