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lunes, 13 de septiembre de 2010

Cuando zurcir calcetines valía la pena


Antes de la cultura de lo desechable y la baratura china, valía la pena zurcir calcetines, remendar prendas con zurcidos invisibles, e inclusive se "reviraban" los trajes de hombres y abrigos. Cuando estaban gastadas las telas por el derecho, un sastre te las utilizaba por el revés. ¡Eran artistas!. También conocí gente que hacía eso con los cuellos de camisas.

Yo misma, en un hogar en que no nos sobraba el dinero y éramos 8 integrantes, aprendí a zurcir los calcetines de la familia, porque era una especie de bordado que me entretenía montones (!). Ponía una ampolleta o una calabaza lisa y seca para mantener la forma del pie, y teníamos unos hilos especiales, blandos, que no hacían el girón más grande. También era un artista, pero no los hacía invisibles, porque a veces los colores del hilo del arreglo no combinaba con el hilado, pero a mí me daba lo mismo.; durarían otro rato haciendo verdad el refrán que mi mamá nos dice: "Remienda tu sayo, y te durará un año; vuelvelo a remendar y te volverá a durar"

Lo he recordado hoy pues al hermanar los calcetines de mi hijo menor, me he dado cuenta que con sus uñas aradoras tenía dos "papas" (hoyos) en sendos calcetines. ¿Qué creen? pues se los remendaré porque es poco si es mucho, los tiro sin pena. Agujeros como los de mis hermanos, creo que no tendré el honor de repasar de nuevo en toda mi vida.

16 comentarios:

Winnie0 dijo...

Ay Ale me has recordado el costurero de mi madre...con esos huevos de porcelana de colores que se metían en el calcetin y se ayuda a remendar (como tú la calabaza lisa) Ahora uno se va a Zara o a otro comercio y compra un lote de calcetines nuevos.
Un beso nostálgico

derechofamilia-páginas libres dijo...

Hola querida Ale,

Estuve de vacaciones en busca de un poco de sol, Lima está fría y dicen que ya está cerca la primavera, eso solo Dios lo sabe, los científicos núnca son claros en sus pronósticos.

Tu entrada me recordó a mi madre cuando la veía zurcir los calcetines de mi padre, usaba un foco de luz quemado como base y hacía maravillas con el hilo del mismo color del calcetín, me decía mira para que aprendas, era un tejido increíble, yo núnca zurcí los calcetines de mi esposo o de mis hijos, ellos los desechaban.
Es cierto todo lo que dices, y sobre las camisas aún se usa que volteen el cuello, tengo amigas que llevan al experto en camisas para que les volteen los cuellos.

!Que tiempos aquellos!, ahora todo es desechable.
Me gusto tu entrada, te recuerdo siempre con mucho cariño.

Besos,

María del Carmen

mónica álvarez lama dijo...

Ale:
mi abuelo paterno,Teodoro tenía el depósito de Hilos Cadena más grande de Concepción.Como en casa del herrero cuchillo de palo,jamás mi mamá surció ningún calcetín y consecuentemente yo tampoco.Las culturas familiares se traspasan.
Saludos desde Ñuñoa

Julia dijo...

Bonita entrada, haces recordar. Mi madre remendaba medias cuando era jovencita, imagina, ahora que las tiramos a la primera de cambio... Y a los abrigos les daban la vuelta, y al cuello de las camisas. Como han cambiado los tiempos, y cuanto trabajaban esas mujeres.
Gracias por compartir.
Un abrazo y hasta pronto.

Gabriela dijo...

Es cierto, cuando encuentras cosas nuevas tan baratas a veces se piensa que no vale la pena "reciclarlas".
Acá en el Perú, a las bombillas de luz las llamamos focos. Qué distinto a las ampolletas de ustedes. Acá son los envases de las medicinas que se inyectan.
Saludos.

AleMamá dijo...

Gaby, esto de ser tan internacionales en los blogs permite esas comparaciones que me encantan.

En Chile, ampolletas son los focos o bombillas; las para inyectar las lamamos ampollas, y bombilla, para nosotros, es la pajita para chupar un líquido, popote para los mexicanos....simpáticas diferencias.
Bss

AleMamá dijo...

M.del Carmen: ¿dónde estuviste? ¡cuenta!

Saludos

AleMamá dijo...

Mónica, con un abuelo que trabajaba en textiles, les encuentro toda la razón de no hacer remiendos.

Saludos

AleMamá dijo...

Julia, gracias por pasar y dejar huella. ¡Es tan lindo tener amigos por tantas partes!

Saludos

Fernando dijo...

Alemamá, ante todo ¡¡felicidades por el seguidor número 100!! Ha tardado en llegar, pero por fin vino. Felicidades!!

Mira, es curioso lo que pasa ahora en Madrid, tiene mucho que ver con lo que cuentas: antes, cuando todo iba bien, todos tirábamos rápido la ropa, en cuanto estaba vieja o tenía un pequeño roto (como los calcetines de tu hijo) iba a la basura y comprábamos cosas nuevas. Ahora ya no, todo se aprovecha mucho, las tiendas de ropa están vacías y cada vez hay más talleres de arreglos de ropa. En concreto, yo llevo las cosas a una señora que luce con mucho orgullo, detrás suyo, el título oficial de modista de la República de Ecuador.

AleMamá dijo...

Fernando, el que todo lo observa, jeje sí apareció un seguidor que se anotó. Ojalá llegue y deje su huella.

MIC dijo...

Me da pena que se pierdan ciertas cosas, como la de zurzir calcetines. Yo lo he visto hacer a mi madre y a mi abuela, pero nunca lo he hecho. Mis hijas nunca me han visto a mi y supongo que sus hijos nunca sabrán de qué hablas en este post:)

Por cierto, en tus sitios especiales "Dios en mi calle" tiene roto el enlace porque ahora está en una nueva dirección. Gracias.

Un abrazo

AleMamá dijo...

Arreglado, Luisa. Gracias por el aviso.

Gabriela dijo...

Sus bombillas son nuestras cañitas, aunque algunos les llaman sorbetes.

AleMamá dijo...

Gaby, gracias por el dato intercultural.
Bss

Marta Salazar dijo...

Alemamá, conociste a la sra. belga duena del Zurcidor japonés que quedaba en Providencia?

qué buen trabajo hacían! eran verdaderas/os artistas!!!

Un abrazo!

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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