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sábado, 11 de agosto de 2012

Responder encuestas

Contestar encuestas tiene relación con bloguear: opinamos y comentamos de todo.

Cualquiera que en algún sentido haya sido favorecido por sus circunstancias de repente se siente inclinado a tratar de ayudar de algún modo a otros con menos facilidades en la vida. Ayudar de un modo más personalizado, dar algo propio, no de lo que sobra. Dar tiempo, por ejemplo, porque el tiempo no le sobra a nadie y no se compra en el mercado.

Un modo muy especial de concretar ésto es responder encuestas.  Sí, sé que no es compartido por muchos, pero quisiera aportar mi punto de vista para tratar de revertir la tendencia a dar portazos a estas personas cuando nos tocan las puertas. No es cosa de salir mojada de la ducha para hacerlo, pero si buenamente podemos no es tan complicado.  

La idea, al elegirte por rango de edad, barrio y otras circunstancias no es por que seas una autoridad en sus temas, como pueden ser los bancos, leches en caja, desodorantes o política contingente, sino que   precisamente quieren saber lo que las personas reales sabemos o NO SABEMOS sobre lo que interrogan. Si no sabes pues dices eso: no lo sé, y si te molesta una pregunta dices: no respondo, y ya es respuesta.

De información personal nunca doy algo más que mi nombre de pila; que no trabajo en las áreas de los encuestadores y que tengo 62  años. Es suficiente para que valga. Sé también que una encuesta en mi sector les vale más o menos el doble que en otros lados y por 20 minutos que toma no nos vamos a hacer viejos ni se nos van a caer los anillos y para ellos hace una enorme diferencia.

7 comentarios:

Winnie0 dijo...

De adolescente me saqué un dinerillo haciendo encuestas.....por eso a veces me paro y les dedico mi tiempo...pero ...¡son muy pesados!!!! Un beso a tu almita Ale

susana dijo...

Lo malo son las encuestas por teléfono, que no se acaban nunca. Un beso.

dolega dijo...

ha sido todo un placer pensar en tí
http://www.dolega.es/gracias-gracias-gracias/?preview=true&preview_id=2054&preview_nonce=4358e8ee85

Fernando dijo...

En España, muchas veces, te empiezan diciendo que es una encuesta y te acaban diciendo que si no te interesa comprar una tarjeta de banco o un teléfono móvil. En general no soy partidario de informar a nadie a quien no conozca personalmente, puede haber malas intenciones de fondo.

Siento la dureza del juicio.

Gabriela dijo...

Una vez llamó a mi casa una encuestadora. Me estuvo preguntando durante más de media hora, y yo contesté todas sus preguntas. Una vez que acabó, me llamó su supervisora a verificar que realmente me había llamado, y yo le dije que si. Al día siguiente me llamó el supervisor de la supervisora. Ya era demasiado así que le dije: "si no confían en su propia gente a la que conocen, no sé cómo pueden confiar en personas cuyo nombre ni siquiera tienen".

AleMamá dijo...

Por lo visto no ha sido una buena experiencia para Uds. el responder encuestas, pero aún pueden replanteárselo y ayudar.

En general, si se contesta rápido y pensando lo necesario, se hacen en 20 minutos. Los supervisores pasan a chequear, y eso me da garantías de seguridad de que quién me encuesta es alguien con referencias serias; ahora, si llega el jefe del jefe y el gerente del jefe del jefe....¡váyanse a la porra! sería un abuso.

AleMamá dijo...

Winnie: mi hermana menor (de las mujeres) las hacía, y para ganar más, la muy desaprensiva se iba a las poblaciones "bravas" a encuestar a quienes nadie quería interrogar. Mi madre la dejaba y cuando lo he sabido....se me ha encogido el corazón, pero debo decir que jamás le pasó nada desagradable. A Dios gracias.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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