Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



sábado, 21 de octubre de 2006

Blanco y negro



No vivo donde tu vives;
ni pienso lo que tu piensas.
Lo que haces, no lo hago,
no vibro con tus canciones
ni tus libros son los míos.

Sin embargo, me interesas;
la diferencia me atrae,
¿nos separará algún día?

viernes, 20 de octubre de 2006

Hay que darle una vuelta

A éste blog hay que darle una vuelta con algo de calma: Máximas Mínimas
se llama.
Es cortito en sus dichos, pero ¡qué contundencia! Definitivamente no es para cualquiera, pero se los recomiendo de todo corazón, y no me he equivocado tanto las veces que lo he hecho, ¿ o sí?

¡Después me dicen qué les pareció!

Temblores y trenes en Copiapó

Primera locomotora que corrió desde Copiapó a Caldera

Viví en el Norte Chico, en la capital de la región de Atacama, en Copiapó exactamente. Queda en el límite del desierto y su valle es más hermoso por lo árido del entorno. Es una ciudad que ha sido rica o riquísima en un sube-y-baja de acuerdo a sus recursos mineros por lo general.


Tomen eso como introducción, pues quería contarles que además tenemos, al oriente de Copiapó, el segundo volcán más alto de América, el Ojos del Salado (6500 mts) y en el océano Pacífico (¿quién le puso ese nombre, por favor?) tenemos muy cerca la Fosa de Atacama (7035 mts), y mi teoría es que esta descompensación hace que TODAS las semanas tiemble en esa ciudad ¡con el pánico que me producen los sismos!


Haga click para ver detalles.

No exagero nada: no hay semana que no tiemble el territorio ahí, y muchas veces muy fuerte, pero claro, en la escala de Mercalli que es la que uno siente a "nivel de usuario", no las sesudas escalas de Richter que mide la energía liberada, que alguna vez podrá ser mucha, pero tan profundamente, que donde está el piso de las casas se siente un suave vaivén....¡que igual no me gusta!

Bueno, cerca de mi casa pasaba el tren que trae y lleva los minerales de cobre hacia y desde Paipote y tiene un declive ahí la línea férrea, y como los vagones son tan pesados, hacen trepidar fuertemente el barrio y yo nunca sabía si era tren o temblor legítimo hasta que oía el chirriar de los frenos del ferrocarril, pero hasta entonces pateaba puertas, sacaba niños, gritaba como loca, buscaba frazadas para arroparnos del frío del desierto en invierno, y, ¿saben para qué? pues para que mi primogénito se diera vuelta en la cama y aburrido me dijera: <<¡Pero mamá! ¡si afuera también está temblando!>>

domingo, 15 de octubre de 2006

Atentado municipal: Mi denuncia.







Amo los árboles, nos dan bienestar, sombra, frutos y aire limpio. Pero ni en San Javier de Loncomilla, VII región del Maule, ni en otros pueblos y villorrios de la zona lo comprenden así. Los mutilan cada año desde que tengo uso de razón. Estas fotos las tomé hará un par de temporadas en la terminal de buses de ese pueblo de mis ancestros.

Sin duda que al botar sus hojas ensucian si no sabemos ver la belleza de las crocantes hojas caídas para renacer cada primavera dando nuevas alegrías, pero la cultura, la ecología bien entendida como coalboración del hombre a la creación, ¿no valen?

¿Nadie puede hacer algo? La intendencia, ¿Toma nota al menos?
Si lo desea, puede reclamar acá: Intendencia del Maule



viernes, 13 de octubre de 2006

Lluvia primaveral en Santiago

Foto de Alemama
Llovió en Santiago, cosa rara en octubre. Debí salir y me encontré con un embotellamiento, pero lo aproveché para sacar las fotos. Llegué tarde a todas partes, pero feliz.

Las pueden ver todas en este álbum que he subido hoy a Webshots.com que cada día está mejor: LLuvia de primavera en Santiago de Chile

miércoles, 11 de octubre de 2006

¿Campo o ciudad?


Mi amiga blogera Maite tiene el gran conflicto entre quedarse en el maravilloso sur de Chile, de naturaleza desatadamente bella, pero frío y aislado también, o venirse a probar suerte a la Capital. Duro dilema que con mi esposo hemos tenido y mis padres antes de nosotros y ¡montones más que conozco! La gran ciudad tiene cosas que la hace muy atractiva y uno no ve los contras que contiene cuando la nostalgia arremete.

Mi marido es agrónomo y se suponía que era por amor al campo. Así es, pero por causas muy ajenas a nuestra voluntad, llegó el dia en que después de casi 12 años entre el Norte Grande y Norte Chico de Chile nos trasladaron a Santiago. Yo pataleé todo lo pataleable, pero el cambio de domicilio y trabajo se impuso y desde esa época ya nos quedamos acá definitivamente.

¿Cómo lo sé? pues por la alegría y la tranquilidad que me da llegar al valle contaminado y ruidoso donde se asienta mi ciudad de adopción forzosa. Llego a CASA, me acostumbré a sus encantos y miserias y mis hijos se han ido haciendo un ambiente acá y ya no me voy, voluntariamente al menos, pues para mí eso de "el hombre propone y Dios dispone" es absolutamente cierto, y, ojo, siempre ha sido para puro bien. Sí, pues no pasaron siete años y mi hijo mayor entró a la universidad y de haber permanecido en el norte, nos hubiésemos separado partiendo mi corazón. Todos han estudiado en las mejores universidades pues han sido buenos alumnos.

En contra vivir acá tiene mucho:
  • Para empezar, eres NADIE, no tienes nombre ni apellido si no te criaste entre los que cuentan en la sociedad, o te formaste un grupo desde el colegio, y entre estos debes haber estado en alguno que esté en el "top ten" de los que suenan.
  • Nuestras capitales latinoamericanas son muy segmentadas y HAY que estar donde se te reconozca.
  • Gastas tu mejor tiempo movilizándote, etc.
  • Es más importante el tener que el SER, y eso es muy grave.
No sigo por no alargarme, pero si la vida de familia, la tranquilidad son importantes para uno, hay que considerarlo. Por otro lado, la competitividad hace que uno jamás pueda quedarse en los laureles como en provincias. En fin la cuestión queda abierta.



Espero hacer otro post hablando de lo que significan para mí el campo, las ciudades grandes, medianas y pueblos de Chile en que me ha tocado vivir y lo que he sentido en ellos. A ver si me resulta.

domingo, 8 de octubre de 2006

Carta de un huaso chileno.

Foto de Woodward.cl

Mis abuelos eran agricultores, como he contado en varias partes, y durante un viaje, se le dejó una severa instrucción al administrador del fundo: escribir sobre cualquier novedad por correo expreso, cosa nada pequeña en esos lugares y para esas personas.


El caso es que efectivamente llegó carta del campesino en estos términos:

Estimado patrón:
Paso a contarle las novedades del fundo: no hay novedades.

Atte.

I.B.

**********
Historia rescatada por mi madre, Irma. Aún se conserva la mencionada carta.

martes, 3 de octubre de 2006

¿Eres abuela?

Ilustración de Olivia Pérez

¿ERES ABUELA?

Complicada pregunta hoy día, en que pocas cosas son lo que han acostumbrado ser o parecer.

Elija su opción:
  • Se es o se siente demasiado joven para serlo.
  • Podrías serlo, pero no depende de tus deseos, ¡y cómo se desea la llegada de esos personajitos para agrandar el corazón!
  • Objetivamente no puedes, por no poder los padres, y duele tanto....
  • Eres abuela, pero por diversas circunstancias, todas tristes por lo general, no puedes ejercerlo.
  • ¡No deseas serlo! Tus hijos son "pequeños" o crees que te envejece.
  • Molesta la pregunta pues no lo parecen, ni desean parecerlo.
  • Son solteras.
  • No han podido tener hijos ellas con gran dolor de su parte.
¿Y yo? no, no soy abuela aún; pero tengo esperanzas de llegar a a serlo. ¿Y tú?

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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