Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



miércoles, 31 de mayo de 2006

Amor de invierno en haikus

tus fríos labios
llegando a casa beso
enamorada

blando refugio
de tormentoso clima
son tiernos brazos

Imagen de Stephen Lyman


congelado amor
en cálidas cobijas
se despereza


lunes, 29 de mayo de 2006

Nostalgia de mis genes

Esta entrada está tomada de un trozo de un correo a mi hija que vive en Alemania. Como toda correspondencia familiar va tocando lo que va saliendo del alma y -aunque es un tema recurrente en mi lo que toco acá- me sorprendí al ponerlo por escrito. Creo que muchos lo sienten parecido, por eso lo propongo.



Me fue súper en mi viaje a Las Palmas. Nos juntamos como veinticuatro personas y el expositor del seminario era muy didáctico. Me encantó, y nos trataba de "amigas mías" de un modo muy asertivo que hacía sentirse bien ahí.


Yo no conocía esta casa que es muy vieja y señorial con un parque graaaaaaaaannnnnnnnddddddeeeeeeeee con palmas de varios tipos -de donde procede obviamente su nombre- araucarias araucanas maduras, ¡y un árbol de las hadas! con un banco de piedra rosada de Pelequén a sus pies, que sólo por ser un roble americano no me permitía poder imaginar que estaba contigo en tu Europa que sueño, añoro, pero que sé que no existe como la veo en mis "memorias genéticas".

Hay un lugar en que sí existe "ESA" Europa que ya no es y quizás nunca más lo sea: es en la música selecta que me acompaña donde quiera que ande yo, y me he dado cuenta que esa atmósfera es la que me inunda cuando la oigo, por eso la reconozco como propia, como que es mi música y vuelvo de algún modo al lugar que pertenezco culturalmente. Al menos eso creo desde Chile, pues donde vives tú uno es un engendro salido nadie sabe bien de dónde, es un poco oscuro para ser de allá y un poco claro para ser de acá; Allá echo de menos lo que dejé atrás en el sur del mundo y acá lo perdido con la emigración de mis abuelos. Somos un producto híbrido y Uds, mis hijos, mucho más. No sé si lo han sentido así alguna vez.

Cuando profundicen en sus raíces creo que terminarán sintiendo este moverse entre dos y hasta tres aguas como es el caso de Uds. con su cincuenta por ciento oriental.

¡Que amalgama de naciones es América y qué bueno que lo sea! y, aunque uno no pueda aprehender cabalmente su identidad, termina sabiendo que por voluntad propia jamás se iría del todo de nuestros jóvenes y amados países .


Alguna vez uno tiene esta sensación

Invierno en mis haikus

ascuas crepitan
en perfumados leños
calor bendito

frío estímulo
aureola vaporosa
manos frotadas


estío añorado
mantiene al desolado
árbol invernando





cambio estacional
cada luna a tu favor
gira la vida



bajo mis botas
el cristal quebradizo
de blanco desliz


aguas invernales
esperando nuevo sol
lagrimean lluvias




la fría escarcha
de perlas cristalinas
orna las plantas

el duro invierno
anida primaveral
proyecto en botón

miércoles, 24 de mayo de 2006

Cervantes en la plaza: 19 septiembre 2005



Anoche en la plaza, afuera de mi parroquia, estaba un hombre de mediana edad, y más que mediana quizás, escribiendo concentradamente sobre sus rodillas en un banco de dicho lugar. ¡Qué intrigante me pareció, qué atemporal! Era como un Cervantes inspirado bajo la luz del farol en la noche, que al caer, traía consigo el frío de la entrada de la primavera.

Era un hombre con facha de intelectual, con lentes y pelo blanco completo, sin calva, en el día bullanguero de las Fiestas Patrias en Chile.

A unos pocos metros de su asiento, en una fiesta, se bailaba nuestro baile nacional -la ruidosa y alegre cueca- y no le molestaba lo más mínimo en su concentración, aparentemente. En su rico mundo interior habitaba todo del silencio y recogimiento necesario para su creatividad.

No llevaba conmigo mi inseparable cámara, pues le hubiera tomado una foto con su lápiz entre los labios mientras buscaba la frase precisa o el pensamiento huidizo del que tiene mucho observado, mucho vivido y quiere compartirlo o sellarlo en su recuerdo para que no escape con el olvido.

¿Qué hacía ahí, a esa hora, en esa fecha y lugar? ¿Qué tendría que comunicar? ¿Una carta para un antiguo amor? ¿Para alguien lejano con quién se compartió las fiestas en tiempos pretéritos? ¿Un testamento urgente por razones personales? ¿Nada más que escribir un poema cuajado que no podía esperar?

Igual que siempre, mis historias son bastante abiertas pues observo desde fuera. Las cosas cotidianas que pasan inadvertidas a mí me hacen cavilar e imaginar finales, razones, dramas, finales felices y todo tipo de posiblidades como la vida de cualquiera puede tener.

¿Qué se te ocurre a tí?

lunes, 22 de mayo de 2006

Las puertas


El techo es lo primero que concibo al pensar en una casa: la protección del agua debió ser la primera necesidad del ser humano al tener morada estable y pienso que la segunda sería protegerse del frío, pero,

¿cómo cerrar el paso al viento y mantener encendido el fuego o encerrado el calor humano de los cuerpos?

¡Hágase un cortavientos! ... y se inventó la puerta, sinónimo de intimidad, de abrigo, de propiedad privada, pero también, cuando se nos abren, de confianza, solidaridad, de acogida dentro de lo que es más propio, un hogar con su carga de significado: calor reconfortante, comida caliente , compañía, conversación, amparo, familia...

Las puertas se abren, pero también se cierran y ¿habrá algo más triste que que una puerta que estuvo abierta para alguien se cierre, aunque sea por un cambio de domicilio? ¡y qué decir si la clausura la provoca un amor perdido, una confianza traicionada!
Pensando en estas cosas que se me ocurre pensar a mí, recordé este viejo bolero chileno que lo expresa muy bien:

Agonía
Francisco Flores del Campo

Tengo que pasar por tu casa
para llegar a la mía,
y esto me causa una pena
que está acabando mi vida.

Tengo que pasar por tu puerta,
y no entrar como lo hacía,
para dormirme en tus labios
hasta que volviera el día.

Mas cuando hay luz en tu alcoba,
y oigo otra voz, no la mía,
entonces ya mi dolor
es una lenta agonía,
porque yo sé que muy pronto
voy a pasar por tu casa
para morir en la mía



Las puertas hablan mucho de quienes habitan tras sus opacidades o transparencias. ¿Cómo es la tuya?

martes, 16 de mayo de 2006

Mi otoño en haikus

mirando el jardín
con sus galas doradas

pasa el otoño




colores bellos
anuncios de la fría
estación otoñal


por donde mires
rojos ocres amarillos
el otoño llegó


qué bellas galas
se ponen en otoño,
tan coloridas

Contribución de Almena

Fotos de Alemama*

jueves, 11 de mayo de 2006

Cambio de temporada y órdenes

Tenemos inversión térmica en Santiago de Chile ¿Sabían? ¿No? ¡Qué raro! ¿Es que no han visto mi termómetro con "en Santiago de Chile hay un clima así" en mi sidebar? Sí pues, y eso significa que tenemos altas temperaturas producidas por el encierro del aire caliente con sus contaminantes, para nosotros solitos, por culpa del tapón de aire frío en las alturas que impiden que el aire sucio se vaya a contaminar más lejos , porque de contaminar ¡lo hará!

Bueno, ¿y qué? ¿Les parece poco estar ya casi dos meses con el otoño andando y seguir sin fríos fríos que ameriten el uso de los abrigos y el guardado de la ropa delgada? ¡Pues eso me pasa! tengo el closet lleno con mis pilchas de verano que se sienten estupendo al medio día, pero tipo cinco de la tarde necesitas algo de abrigo para no estar a estas alturas con un par de bronconeumonías en el cuerpo, por lo que he debido correr casi dos meses de un closet a otro buscando ese término medio inexistente y al final dejando arrugarse todo por juntarlo en sólo un lugar de mi hogar.

Bueno, hoy dije ¡BASTA! y procedí a a dos cosas: simplemente empecé sin vuelta atrás a usar sólo ropa invernal, aunque sude a la hora del ángelus, y por otro lado, y es lo peor, puse el corazón duro y he desechado ropa preciosa, querida, alguna vieja y desgastada, compañeras de mil batallas, pero que no me quedan....ajajajáááááá, ¡pero no por estrechas! al revés, las he guardado por tres años esperando que los estragos del verano o del invierno las hicieran necesarias otra vez, y no ha sucedido, ¡¡¡lero, lero!!! por lo que ahora sí, las saqué sin asco -pero con pena- para hacerlas llegar a alguna que las necesite y/o aprecie.

El premio está a la vista: closets ordenados, y la amplitud con que se construyeron ocupada con cosas útiles y un montón de ropa les servirá bien a otros , y yo he cumplido un deber postergado, con el alivio de los círculos cerrados una vez más, como cada año en esta época....aaaaaahhhhhh
:P

miércoles, 10 de mayo de 2006

Apagar la televisión: acto soberano


Ilustración de Howard Schechtman

No, no quiero matar la televisión, pues no es ni buena ni mala, todo depende de su uso o abuso, pero al buscar algo del tema me topé con esta página muy ilustrativa, por si quieren verla.




Hace un tiempo, hemos ido ir a visitar a alguien a quién no vemos mucho. Fue agradable pues realmente los queremos, pero la duda es: ¿Corresponderían ellos nuestros sentimientos en ese momento en que logramos llegar?

La duda es atinente pues tenían la TV encendida y no la apagaron durante los veinte minutos de nuestra visita, tan sólo pusieron en "mute" el aparato, pero era evidente que seguían mirando el programa por sobre nuestros hombros ya que nos colocamos de modo de verlos a ellos, por lo que el televisor quedó a nuestras espaldas....

En casa, nuestro padre se encargó de no comprar un artilugio de esos pues consideraba que nos distraía de los estudios, y sólo lo hizo cuando nuestros hermanos se empezaron a ausentar misteriosamente de la casa para ir a la vecina a ver una serial de la época. Consideró -con razón- que ya que el enemigo era tan poderoso, al menos quería observar personalmente que los contenidos fueran adecuados para su prole.

Mi madre nos dejó claro siempre que si llegaba alguien a conversar con nosotros la tele se apagaba sin más, aunque no se hubiera grabado, ni hubiera segundas oportunidades, ni repeticiones. Creo que eso me marcó el límite de la buena educación en el tema, y siempre he considerado una grosería el zumbido de la TV encendida mientras uno trata de compartir un interés que parece no tener eco alguno.

El tiempo que nos regalan -o regalamos- a otros es algo escaso en la época de agitación en que estamos inmersos, ¿por qué no darlo completamente al no compartir esos minutos con un ruido permanente y distractivo? Una vez solos de nuevo, hagamos lo que queramos, con la satisfacción de haber tenido un "encuentro cercano del tercer tipo" con un humano que me quiso por unos momentos.

Y Uds. ¿Qué piensan? Me gustaría saberlo.

domingo, 7 de mayo de 2006

LLorando bajo la lluvia.


Pintura de José Manuel Martín

Llovía a cántaros y las calles, que con cuatro chispas que caigan se anegan, estaban convertidas en ríos por donde más navegaba que rodaba una micro de locomoción colectiva. El día deplorable abatía hasta el corazón más alegre y optimista, por eso se agradecía el reparo que ante el chaparrón daba el vehículo amarillo -detestado generalmente por humeante y ruidoso- y nadie lo hubiera abandonado en esas circunstancias, y menos una persona de edad como mi madre que fue la testigo de la lágrimas de un hombre muy joven, que lloraba visiblemente afectado mientras pedaleaba por esas calles imposibles, repartiendo balones de gas licuado pesadísimos en su triciclo movido por sus delgadas piernas.

¿Qué le habría pasado? ¿Le robarían el fruto de tanto trabajo y esfuerzo? ¿Lo habrían humillado? ¿No habría conseguido lo que necesitaba para su sustento?

¡Cuántos interrogantes sin respuesta, salvo la congoja, el llanto siempre impresionante de un hombre, y el duro trabajo, bajo la lluvia y el frío, de un pobre de nuestro pueblo!

Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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