
Debí ir, a una hora en que no acostumbro, a la lavandería del supermercado Líder cerca de mi casa, y los sitios del estacionamiento cercanos a ella estaban bastante ocupados, pero había muchos sin uso por todo el lugar. No había problemas.
De inmediato encontré el lugar ideal para los cinco minutos que me tomaría el trámite; lentamente viré a mi derecha y en una sola movida del volante quedé perfectamente....un poco en diagonal, jeje, pero dentro de las rayas delimitadoras. ¡Feliz yo! hasta que apareció una joven mujer en un impresionante 4x4 gritándome insultos como energúmena mientras hacía maromas para estacionar su nave espacial virando a la izquierda suya necesitando retroceder para ello si yo no estuviera ahí.
Me sentía bastante enana ante sus gritos de ¡te voy a romper el auto!, pero no en falta, pues las reglas del tránsito y la buena educación corren también dentro de un establecimiento comercial y la verdad es que ¡ni la ví dar vueltas esperando su ansiado lugar que era el que usé yo!
¿Pueden creer que me esperó afuera hasta mi regreso que pudo tardar la hora y media que no es raro que yo ocupe en esos menesteres? Fue una casualidad increíble que sólo fuera por la extrema urgencia a buscar un traje que me lavaron en una hora _y me cobraron por ello, por negligente, eso me pasa_ y cuando salí ahí estaba de nuevo, aullante y grosera, pero no dije ni pío.
Me subí a mi auto, puse reversa para irme en paz y dejar el espacio, cuando la "dama" se me pone por detrás sin permitirme la salida. Perro del hortelano total.
¿Qué hacer? ¿Llamar al guardia? ¡qué lata y capaz que la mujer llegara a hasta la agresión! pero Dios ayuda al inocente, y aunque tenía un auto al frente, nariz con nariz, y otro por la derecha, la salida me quedaba al lado. Con aparente calma apagué el contacto, moví uno de esos aparatos que indican arreglos o peligros en las calles: uno grande, cuadrado, no un cono; me subí a mi vehículo ¡ salí por el lado y me fuí tranquilamente, tal como entré y como debí partir!
La pobre mujer aún debe estar rabiando o avergonzada por un mal momento, pero yo no ceso de pensar en los niveles de agresividad en que nos movemos a pesar de la educación y nivel social general del sector. También pienso en que "el que ríe último ríe mejor" ¡Qué mala soy!










