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domingo, 11 de diciembre de 2011

Cambio de estación: indecisiones y preguntas varias



Cada año me hago la 'lesa*' con el cambio de estación, en cuanto meter y sacar ropas a los closets. Sí, me demoro un largo rato porque es generalmente traumático el ejercicio. 

Para empezar están la perpetuas preguntas: ¿Cabré en esos pantalones este año? ¿Se usará aún esa blusa adorada que no me queda hace 5 años y que me niego a tirar? ¿Dónde meteré tantas cosas guardadas para todas las tallas en las que me muevo? ¿Valdrá la pena?

Ya está hecho por estos próximos 4 ó 5 meses, y ya he pasado por el trance de hacer de tripas corazón probándome algunas prendas que gracias a Dios SÍ me quedaron bien.

Lo mismo me pasa con los zapatos. No acumulo ni tengo demasiados, pero igualmente podría tener menos, porque me ha pasado que he olvidado algunos zapatos abiertos rojos, por poner un ejemplo, y me he comprado otros casi idénticos (los gustos están bien impresos en la mente, me parece) ¿y para qué quiero DOS pares similares? Rápidamente junto la ropa descartada y la llevo donde sé que la ocupan, sabiendo que después de un rato que las he entregado me arrepentiré de soltar alguna prenda especial. También me  ha pasado que he regalado prendas nuevas, sin uso, que aún tenían sus etiquetas y se me han ido por error.

¡Quién como mi hermana de Costa Rica, que todo el año usa lo mismo! Ella se queja de que se aburre con la ropa y hace un simulacro de cambio estacional guardando la mitad de su guardarropa cada seis meses. Nadie está conforme, parece. ¿Tendrá razón?

***

*leso, sa.

(Del lat. laesus, part. pas. de laedĕre, dañar, ofender).
 

3. adj. Chile. Tonto, necio, de pocos alcances.



9 comentarios:

Winnie0 dijo...

ja ja Me has hecho reir Ale al reconocerme en algunas de esas preguntas...Varias tallas entran en mi armario sin atreverme a tirar ni una ni otra.....en fin. Un beso y buenas noches

Hilda dijo...

yo lo único que hgao es rotar el orden de mi ropa según la estación. Cuando noto que alguna ropa está en buenas condiciones y ya no me queda, la regalo a una asociación. Aunque la mayoría de la ropa la uso hasta desgastarla. No soy de comprarme mucha ropa :)

saludos. Hilda

Gabriela dijo...

Por eso yo he tomado una sabia decisión: toda mi ropa está a la mano. En los cajones la de verano, que es más delgada, y colgada en el closet la de invierno. Sé que si tuviera que hacer el cambio cada cambio de estación no lo haría nunca. ja, ja.

Fernando dijo...

Así es, Alemamá: cada 6 meses es un rollo tremendo, lo es en mi casa que soy 1, más será en la tuya con (todavía) 4. Pero al menos tienes suerte, vais del frío al calor, al revés que nosotros.

Tremendo lo de regalar ropa nueva sin darse cuenta, qué rabia.

Y genial lo de tu hermana, que se fuerza a cambiar de ropa aunque en Costa Rica no haga falta. Por cierto, salió otro día un reportaje sobre su Presidenta, qué simpática y qué joven.

Cyrano dijo...

Si, es cosa de locos, guardar y sacar la ropa que aburriminto y que tal valor el probarse la ropa a ver si te queda bien

Cyrano dijo...

Fe de Erratas:
dice "aburriminto" debe decir aburrimiento

Santisiembra dijo...

Hola Alemama, paso a saludarte y me encuentro con esa imagen tan subliminar de cambio de estación. Afortunadamente aca no tenemos ese problema, más bien nos pasa como tu amiga, nos inventamos los cambios porque nos aburrimos de los trajes. Saludos

Andy dijo...

A mí también me estresa un poco el cambio de armario.Además, eso de "me estará bien el pantalón del año pasado" es algo que asusta un poco, jaja.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Y yo que creí que era problema solamente de mi señora.


Un beso.

Algo de mí

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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