Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



martes, 12 de junio de 2012

¿Decirlo o callarlo?


No sólo he encontrado nuevas amigas en unas islas y caletas escondidas e insospechadas, de buen clima que hay acá en la red, sino que me inspiran nuevos temas, como éste de Dolega. Tomo como base mi comentario allá y pongo otro ejemplo parecido.

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Una vez me encontré con mi "casto y tranquilo " vecino, a las 4 de la tarde, en un campo solitario y lleno de dunas de arena donde andábamos con una amiga y los niños de ambas. El hombre iba con una "mina" joven muy acaramelados en su camioneta. No cabía dudas de los menesteres en que andaban, pero ante la disyuntiva de decírselo o no a su buena mujer me callé.  ¿Para qué meterme en enredos? era una señora mucho mayor que yo, podría haber sido mi madre y no era mi amiga tampoco. No lo hice, pero hasta hoy dudo de la bondad de mi acto. Definitivamente fue más cómodo, sí, pero, ¿100% correcto? hasta hoy lo dudo.

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Una vecina que tuve años atrás me contó que en una oportunidad se había encontrado con la hija de una muy buena amiga suya a las 9:00 A.M. en un carro del Metro de Santiago. La joven iba absolutamente borracha, de regreso de alguna fiesta y de seguro sin dormir.

Pensó mucho si decirlo o no a sus padres, y al final se preguntó a si misma: _Si fuera mi hija, ¿yo querría saberlo?. _Sí, entonces fue a informarlo con mucho cuidado y cariño, pero aún así la madre dijo que no podía creerlo, que ésto y que lo otro, y para hacer el cuento corto, perdió a su amiga y quedó amargada.

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¿Quién no ha estado en la disyuntiva de informar a las víctimas que son objeto de un engaño de sus seres queridos? Si tuvieras una historia que aportar, me encantaría que la dejaras en los comentarios, sobre todo con el resultado de tu intervención.

11 comentarios:

dolega dijo...

Mi experiencia ya la sabes por mi post. El marido de una buena amiga tuvo un a experiencia extramatrimonial,me enteré, se lo dije y perdí la amiga.
Muchos años después, en el trabajo todo el mundo sabía que una de las compañeras tenía amigos en el trabajo estando casada. El marido tenía amigos dentro de nuestra empresa donde trabajaba su mujer. Nadie decíamos nada.
Un día una compañera nos acusó de todo, de ser cobardes, egoistas y que si nos pasara a nosotras quisieramos saberlo etc.etc.
Se lo contó al marido y encima de no creerla la infiel hizo lo posible y lo imposible hasta que la despidieron a la delatora.
Moraleja: La gente la mayoría de las veces no queremos saber cosas que nos dañan. Y si nos lo dicen lo rechazamos.
Besos

yeste lima dijo...

Es complicado a veces inmiscuirse en los problemas de los demás, sobre todo cuando se trata de infedilidades. También depende de si la señora o el caballero engañados son amigos o casi "desconocidos", creo que si fueran amigos primaría el sacar a tu amiga de su ignorancia y después que ella decidiera.

En el caso de los hijos, ya es distinto. El hijo de mi vecina y amiga iba al mismo instituto que mi hija y lo pillé varias veces haciendo "novillos", faltaba a clase y se iba con algunos compañeros a un parque vecino seguro de que su madre a esa hora no lo podía ver. Hice lo que tú mencionas, me pregunté si me gustaría saberlo en caso de ser mi hija y la respuesta fue afirmativa.
Con mucho tacto y con cariño se lo dije a mi amiga y ella me lo agradeció, el chico tuvo su reprimenda y la madre estuvo más al tanto de la asistencia de su hijo a clases.

Todo fue bien pero no todos los casos son iguales.

Un beso.

Marga dijo...

Hola Ale, yo acabo de poner mi ejemplo en el blog de Dolega... cuento corto: no se lo dije a la afectada sino a su mejor amiga, que fue corriendo a decírselo, resultado, yo hablaba sin fundamento. (Yo y medio mundo, porque la historia llegó a sitio sinsospechados). Ah, y un pedido, me mandó a decir la "agraviada" que por favor "no se lo diga a nadie". (Ni falta que hacía, ya todo mundo lo sabía).
A veces hay verdades que preferimos ignorarlas. Hay un dicho que no sé quién lo dijo: "Mientras más corras para huir de tus problemas, más cansada estarás cuando te logren atrapar".

Mónica Álvarez Lama dijo...

Hola Ale:

Ojos que no ven corazón,que no siente.Difícil disyuntiva.Depende mucho de quien recibe la mala noticia.Hay diferentes reacciones como personas hay.Todo tiene un riesgo.

Saludos desde Ñuñoa

Gabriela dijo...

Difícil dilema. Creo que cuando uno revela una situación como esta, la molestia no es tanto por el hecho mismo sino porque el ofendido siente y sabe lo que está pasando pero se niega a "verlo".
Acá se aplicaría eso de no hay peor ciego que el que no quiere ver.

susana dijo...

De pareja no, pero de hijos sí. Una vez vi a las hijas de una amiga en la calle que se estaban peleando y se lo dije a su madre, que estaba trabajando en ese momento. No me dijo nada pero me di cuenta de que le había sentado mal. Un beso.

Ale Jr. dijo...

Que dificil, la verdad. Me recuerda a lo que leí no se donde: " La gente de verdad necesita ayuda y te podrían atacar si lo haces pero AYUDALES DE TODAS MANERAS".

Cyrano dijo...

Soy de los que prefieren que las cosas se sepan por mas duras que sean y a cualquier costo.

AleMamá dijo...

Me parece que vamos prefiriendo la sinceridad a toda costa.... sí, pero llegado el momento....como decimos en Chile: "¡Otra cosa es con guitarra!"
Es muy difícil el tema.

Gracias por comentar.

hna. josefina dijo...

Es verdad, es muy difícil el tema.
Y Jesús lo trata en el Evangelio. Pero sigue siendo muy difícil, incluso haciendo como Él dice.

AleMamá dijo...

¿A qué pasaje te refieres, Josefina?
Gracias por venir

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Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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