La imaginación se me va cuando veo los lugares que quisiera visitar despacio y gustando el sabor local sin apuros.Hoy he visto fotos de los Dolomitas en Italia, por los que transité sin poder parar por el apuro de llegar a Roma y partir a la desbandada en seguida de lo que YO iba a hacer ahí: la canonización de Josemaría Escrivá por Juan Pablo II el Magno el seis de octubre de dos mil dos.
¡Hay tanto que ver en el mundo y dan ganas de hacerlo algún día!
Antes la gente no salía de su entorno pequeño y era feliz, sin esta nostalgia por lo que queda más allá de sus fronteras y de sus medios reales. ¿Cómo evitarlo? Miro muchas fotos, en las series o películas me fijo tanto en los personajes como en el entorno, feo o bello, para suplir lo que intuyo pero no alcanzo y así cuando lo vea --si es que lo hago-- será como vivir en un sueño, un deja-vu que disfrutaré por lo inalcansable que lo veo hoy.
De cualquier forma, el haber podido pasar por ahí aunque sin detenerse es algo que no tiene precio y estoy muy agradecida. Lo que quedó sin ser, que me quede junto al recuerdo de los maravillosos momentos que he vivido.
Gracias a los que lo hicieron posible.
miércoles, agosto 10, 2005




