Un rincón para detenerse con buen clima en general. Como en todos los sitios, acá no faltarán los nubarrones, pero con que pasen, ¡todo en su lugar!



lunes, 29 de octubre de 2007

Manivelas: meditación profunda.




Tantas tendenitis (¿o tendinitis?) si casi todo lo conseguimos apretando sólo unos botones, blandos como mantequilla caliente, entonces, ¿de qué nos enfermamos?

Mi madre, con mucha gracia, dice que ella es de la era de las manivelas, o manubrios, según la RAE que sabe tanto.

Anotaré cosas comunes y corrientes que esa generación ha usado casi toda la vida y que van cambiando:
  • Molinillos de café.
  • Teléfonos de magneto.
  • Victrolas.
  • Autos.
  • Agua del pozo en el campo.
  • Cedazo para puré.
  • Rallador de queso.
Se aceptan sugerencias para alargar la lista.

Nosotros estamos acostumbrados al 'botonaje' , desde el timbre de la puerta hasta la cadena del baño. Si pensamos en algo nuevo, por lo menos tendrá perillas, como los iPod, y ¡hay que ver lo que facilitan la vida por su sencillez de uso! Imagínate un celular con cuerda. Imposible, perdería parte importante de su funcionalidad.

Mi padre se quebró un brazo en varias partes a los 26 años por culpa de un volante de esos. Estaba echando a andar un auto y la manivela comenzó a girar y se lo enganchó. Sus fracturas fueron tremendas y expuestas y requirió mucho tiempo de operaciones y rehabilitación para quedar bien. Hoy mantiene dentro de su brazo un metal que no quiso sacarse y que ya es parte de su cuerpo.

Para los nostálgicos, les cuento que no todo está perdido: hay una generación de artefactos electrónicos, que , en caso de fallas de las baterías, traen en su equipo una manivela para cargarlos y seguir funcionando. En mi playa remota lejos de la luz eléctrica lo agradecería muchísimo.




jueves, 25 de octubre de 2007

Recuerdo de Susana


Susana vivía a un par de cuadras de mi anterior casa. Era de edad algo más que mediana, pero no vieja, pues se esmeraba en su cuidado personal, de arreglar su pelo y su maquilaje y todo lo que a su presentación se refería. Era muy escrupulosa en este punto, tanto que yo sabía que si la encontraba de paso a la peluquería mejor no la saludara, pues, o se hacía la que no me vió, o la haría pasar un muy mal rato si insistía en ello.

Era la soledad personificada en lo familiar. Arrendaba un departmentito cerca de la casa de su único hermano y sobrinas. Era viuda y todos sus embarazos terminaron en nada, no conservaba sus criaturas. Se volcó a su familia más próxima buscando su aprobación haciéndose necesaria por los pequeños y grandes servicios que les prestaba a ellos y a las amigas que fue conociendo en mi barrio, como yo, que fui elegida quién sabe por qué por ella, pues no teníamos en común más que ir a la misma parroquia en la esquina de mi casa, y unilateralmente decidió visitarme los miércoles a la hora del te. Muchas veces fue inoportuna, pero ¡cómo decirle que espaciara sus visitas si se presentía que había anhelado ir y se había arreglado especialmente! no tenía corazón, la verdad.

Pasó el tiempo, y Susana desapareció de mi casa y del barrio. No inquietó a nadie. Para muchos fue un alivio y nadie preguntó más, hasta aquel día que no podré olvidar jamás, en que tocó mi timbre un día de noviembre, me pidió dinero para pagar un taxi que, a juzgar por lo pagado, venía de lejos, y contrariamente a su costumbre, llegó sin su placa de dientes, sin cartera,sin pintura en la cara, pero siempre pulcra y me contó un cuento chino sobre las razones para tan extraña actitud.

Pasaron las horas y yo debía seguir mis ocupaciones y le pregunté si alojaría en la casa de su hermano, y ahí comenzó la verdadera historia de Susy: estaba huyendo de la casa de reposo en que su hermano la había dejado contra su voluntad, dando órdenes de que no la viera nadie que no fuera su familia, cosa que tampoco ocurría, quedando internada, casi interdicta, sin poder cobrar su pensión personalmente, sola, aislada y triste. Me partió el alma cuando me mostró la alfombra y me dijo que la recibiera esa noche, que le bastaba la alfombra, que ya no hacía tanto frío.....

Para mi esposo algo así es impensable, por lo que le sugerí ir donde Carmen, una amiga que yo conocía pues ella nos presentó, y donde Susana había alojado largas temporadas acompañándola cuando Carmen enviudó. Esa "amiga", que era absolutamente libre de actuar, no la recibió. Le dijo unas palabras de buena educación pero de una frialdad congelante, nada parecido a la amistad que le demostraba cuando ella la necesitó y su solitaria amiga estaba ahí, para servirla.

Seguí deambulando con ella en mi auto hasta que fuimos donde Silvia, otra vecina de las conocidas de ella y le pedí acomodo mientras Susana arreglaba sus cosas. Ella no tuvo más inconveiente que la preocupación de que anduviese sin sus artículos personales, pero le arregló cama y comida de inmediato. Silvia no nadaba en la abundancia tampoco, pues vivía de la pensión que le dejó su padre; era soltera.

Seguí los acontecimientos de cerca, y a los pocos días llegó la policía a buscarla por denuncia del hermano, abogado de profesión, que -- ignoro cómo y por qué-- era el responsable de ella. Se la llevaron entre los llantos de Susana y su amiga.

De nuevo a su reclusión en un lugar lejano, y nunca más supe de su existencia. Han pasado los años, ya debe estar muerta y, hasta donde sé, nadie la volvió a ver.





Luego de publicar esta historia, llegó a mi sitio otra Susana, que acaba de publicar un cuento maravilloso sobre una anciana.
Pueden leerlo aqui* en el blog de Susana Navarro Gómez

miércoles, 24 de octubre de 2007

Blog de Angie

Posteo para recomendar un nuevo blog excelente: el Blog de Angie.
Es una mujer joven, escribe maravilloso y tiene ideas muy claras que expone con claridad. No hay pérdidas ahí.
Ella tiene dos patrias España y Chile....¿o Chile y España? A mí me ha gustado mucho. Ya me dirán si a Uds. también.





viernes, 19 de octubre de 2007

Molinos de Viento

En un viaje a Alemania, me tocó ver por primera vez un enorme molino eólico, para aprovechar la energía del viento, energía limpia y más que necesaria con los precios de los combustibles fósiles como están y la contaminación que nos rodea. Me encantó verlos desde una distancia prudente y sin oir si hacían o no el ruido que me han comentado. Pensé ¿son bellos o contaminan la vista? en todo caso son útiles e interesantes.

Estando en Navarra, me encontré con que cada cerro que rodea esa preciosa región del norte de España estaba coronado por una cadena de esos aparatos que ni soñaron los antiguos peregrinos del Camino de Santiago que recorrían esas alturas, y que sin embargo sí conocieron muy bien los famosos molinos que enfrentó el Quijote.


Hoy el autor del blog La Tierra de los Árboles ha posteado algo muy bonito sobre ellos. En realidad es un blog que me está atrapando, podrías visitarlo si no lo conoces. De ahí saqué la idea de postear algo que me ha girado como sus aspas en la cabeza, porque en el campo que rodea la playita en que está ubicada nuestra casa de veraneo, se están instalando unos campos de energía del viento que son toda una novedad; por lo consiguiente, han hecho subir el precio de unas tierras que casi no tienen valor agrícola por falta de agua, porque están al límite del desierto de Atacama. Será maravilloso llegar a ver que por tener esta cualidad de ser ventosas y desagradables* , se transformen en un aporte real a la economía y limpieza energética del país, y con el tiempo, ¿cómo sabes? pueden llegar a ser iconos de la Región de Coquimbo.

*Nota: Mi playa no es ventosa, pues los mismos cerros la protegen. El viento, cuando lo hay, es con dirección mar-tierra y es muy agradable en verano.

**Nota: El molino manchego es foto de Goathemala, del blog mencionado.
La que compara el yate con el molino es de Iñaki Andrés. Los que no los han visto ni se imaginan. Gracias a ambos.





jueves, 18 de octubre de 2007

Pelos

Lo mejor es no tener pelos. Nunca estamos conformes. Si somos morenos, nos teñimos de rubio. Las rubias "son tontas" y nadie quiere serlo. Cada uno sabe dentro de su ser las espectativas que tenemos con ese elemento de nuestro cuerpo y los sinsabores que nos da.


Mi pelo ondulado era mi desesperación cuando jovencita colegiala y ahora es mi salvación de la peluquería, que detesto. Con mis rizos no se nota la diferencia; al menos yo, no, y se me ve más del que tengo.



Como a los hombres se les cae casi sin excepción, bien podría haber considerado la naturaleza su ausencia desde el comienzo y estarían tan contentos ellos y nosotras, sin andar retirándolos del lavatorio ni el piso de la casa, y sin estornudos por alergias. Eso sin hablar de pelos de gato, ¡atchís! (perdón).




Para terminar mi meditación trascendental, es mejor no tener un pelo de tonta y decir las cosas que valen la pena ¡sin pelos en la lengua!




Mhhhh, pensándolo bien, sí vale la pena tener algunos pelos, por aquello de salvarse aunque sea por uno;
ASÍ:

(Ella se aseguró)


sábado, 13 de octubre de 2007

Fin del Mundo



Con la pregunta: ¿Qué haría usted antes del fin del mundo? se ha hecho una encuesta que dejo acá por si quisieran ver más. Yo puse unas preguntas que tienen algo que ver con el tema en este sitio, para tantear un poco. La dejaré ahí unos días, hasta cambiar el post de la primera página.


Una encuesta realizada en Gran Bretaña reveló lo que haría la gente los últimos 60 minutos de su vida antes de que un asteroide se estrelle contra la Tierra y ponga fin a su existencia

Predeciblemente, un 54 por ciento de los británicos consultados en una encuesta dijeron que les gustaría pasar ese tiempo con sus seres queridos o hablando con ellos por teléfono.

Pero el sondeo también reveló una fuerte tendencia hedonista: un 13 por ciento se sentaría, aceptaría lo inevitable y se serviría una copa de champaña.

El sexo sólo atrajo a un nueve por ciento, mientras que sólo el tres por ciento acudiría a las plegarias.

Curiosamente un dos por ciento dijo que consumiría comida alta en grasas, mientras otro dos por ciento decidió que, con sólo una hora de vida por delante, era el momento de comenzar a saquear.

El sondeo fue encargado por Ziji Publishing para celebrar la edición del libro "Cloud Cuckoo Land" del novelista debutante Steven Sivell, quien "usa la premisa clásica de una inminente colisión con un meteorito como una metáfora para las amenazas que enfrenta la humanidad".


Como creyente y amante de mi familia, no pude elegir entre las preguntas excluyentes entre sí que puse en mi encueta, pues lo que yo haría sería que juntos fuéramos a un lugar de oración, si fuera posible antes del fin, a arreglar las cuentas con el Ser que nos puso en el mundo --que al fin de cuentas es lo más importante-- y por considerar que lo es, intentaría que todos los que amo hicieran lo mismo. Esa sería la base para esperar con la mayor calma posible el fin por una catástrofe anunciada.

En el inminente momento del todo o nada, me gustaría estar abrazados, apretados, de pie, en oración, esperando el inmediato instante del encuentro con la muerte, ¡que de todos modos vamos a tener! pero, claro, no así, todos a una. Enfrentarlo con los míos sería lo máximo, pero no tengo a todos cerca, al contrario. Tengo dos hijos en Europa; uno estudiando en España y otra casada en Alemania. ¿Qué hacer para estar unidos en el momento de la verdad? íntimamente, estoy convencida de que hasta en los amores hay prioridades, y que ellos estarían enfrentando el momento supremo de un modo similar pero apoyándose en los cercanos aunque piensen obviamente en nosotros como nosotros en ellos. ¡Qué Dios nos pille confesados! como decimos por acá.
***

Regresando al HOY, AHORA, todo esto es una fantasía que tiene bases reales, pero nadie nos ha anunciado que será mientras vivamos. No es malo hacer el ejercicio de pensarlo y, como suelo hacer simulacros mentales sobre calamidades naturales diversas, soy motivo de risa para mis hijos, pues siempre les leo que hacer en caso de terremotos, incendios, salidas de mar, y cualquier cosa tremenda. De volcanes alguna vez también les he hecho una charla, pues veraneamos a los pies del volcán más activo de Chile, el volcán Villarrica, al lado del hermoso lago del mismo nombre. Buehhhhhh, ¡mejor estar preparados!


viernes, 12 de octubre de 2007

Baño de música


He llegado cansada, he tenido un mal día, estoy triste, de mal humor, pero me espera un baño de espuma y de música, con aroma a lavanda --el mismo olor de mi abuela-- y música de Strauss; sí, no estoy para algo serio hoy. Me sumerjo hasta el ensueño en ambos baños.

¡Ahí van unos acordes tomados de las manos,cayendo en cascadas! en esa burbuja se persiguen unas traviesas corcheas mientras, en puntillas, las pausadas y contrastantes blancas y negras se suceden. Con mis chapoteos no están muy convencidas de ser tomadas todo lo en serio que merecen.

Hacen su entrada los violines, suaves como mi jabón con crema de aceites que van suavizando las asperezas de mi espíritu agitado y adolorido para dejarlo terso y sereno.

Los contrabajos y timbales se acompasan con mi corazón, allá en mis profundidades, poniendo vibraciones donde las creía muertas; los cornos y trompetas hacen que con decisión me levante de las reconstituyentes aguas y enfrente con paso marcial las horas que quedan antes de bailar un vals al compás de la vida: un-dos-tres, un-dos-tres; todo-está-bien, todo-está-bien.



martes, 9 de octubre de 2007

Zapatos nuevos

Esta semana murió Gloria Elena Inostroza Díaz, lejana pariente de mi abuela. Era concertista en piano y profesora de música, e inundó de melodías mi infancia. ¿Cómo no recordar sus prácticas de Chopin comenzadas y recomenzadas mil veces sin darse nunca por satisfecha?

Era huérfana de madre y vivía con su abuela en una casa grande, pero muy angosta, de tres pisos y con una terraza arriba de todo lo demás, que era mi delicia. Desde ahí yo contaba las torres de iglesias que había alrededor, pues como vivían cerca del centro de Santiago no había tantos edificios altos, y era fácil ver esos hitos puestos cada pocas cuadras en la ciudad que yacía a nuestros pies.

Esa casa tenía un vitral oblongo y pequeño al lado de la puerta de entrada con un ciervo de colores, muy bonito, y que le venía al estilo del barrio y de la vivienda. Me fascinaba contemplarlo por la mañana cuando tomaba vida con la luz del este. ¡Y el olor a gas! yo nunca supe qué era lo que podía oler tan mal hasta adulta. ¿Cómo podían soportarlo sin temer una explosión? Entonces no lo consideraba, pero ahora --en que vemos peligros por todos lados y nos querellamos por cualquier cosa de la que no seamos directamente responsables-- pienso con admiración en la paciencia o pachorra para solucionarlo.

Gloria vivía con tía Elena que tenía un marido experto en negocios en que casi siempre terminaba pagado con la mercadería que no se podía vender, como unos zapatos de niños que llegaban hasta el número veintinueve nada más. Mi tía no era rica y tenía los zapatos por montones y su problema de regalos para nosotros solucionado, pero sólo duró hasta que me crecieron los pies más allá de la numeración existente y debí recibir todavía un par de años los zapatos "ballerina" color chicle que me fascinaban y por lo tanto no decía ni pío cuando me los ponía con los pies como puños, apretados dentro de ellos, hasta que mi madre se dio cuenta y los confiscó. Nunca más he tenido zapatos rosa...... :(



viernes, 5 de octubre de 2007

Halloween


Nuevamente llega octubre y no sólo del brazo de la primavera, también se nos acerca la inefable "fiesta" de Halloween.

Por estas tierras de mitos propios muy ricos y originales, cualquiera supondría que no necesitamos pedirles prestados ni a los celtas ni a los gringos festejos que nos son absolutamnete extraños y , que si hay quienes los celebren es por el empeño que pone el comercio, al que le hacía falta una celebración cíclica que les apuntale las arcas entre el Día del Niño en agosto y Navidad en diciembre. Dos meses sin algo especial es mucho pedir.

Piénsenlo: el 14 de febrero, San Valentín con sus corazones, rosas y almíbares varios; luego la Pascua de Resurrección con los conejos ¡ovíparos! (¿los conejos no se pondrán celosos de conejas que tienen hijos tan ilegítimos como unos vástagos de chocolate salidos de un huevo? ¡suena a cuento hasta para conejos!); enseguida el Día de la Madre en mayo para continuar con el ya dicho Dia del Niño, del Padre, los abuelos, la secretaria, la mujer y muchos otros de menor penetración.




Algo de mí

Mi foto
Vitacura, Santiago de Chile, Chile
Mujer, hija, esposa, madre, y como consecuencia, ahora soy abuela de Sofía,Isabel y Juanito, por el momento, mientras llegan los demás que están en la mente de Dios. Tengo 5 hijos, uno de ellos es sacerdote católico. Una bendición inmerecida. Mi apodo bloguero de AleMamá se lo debo a mi yerno. Para distinguirme de su esposa llamada como yo (y no por culpa mía) comenzó a llamarme así. Muchos me lo escriben como "Alemana", pero no, se trata de Ale, como apócope de Alejandra, y mamá por el mejor papel que la vida me ha dado, el de esposa y madre. Soy chilena, católica, y con la cultura occidental muy metida en el alma. Me interesa la tecnología y la ciencia al servicio del hombre, considerando la Ley de Dios siempre, siempre, siempre.

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