Pasa poco y pasa mojado, pues llueve. Gracias a Dios cae agua sobre Santiago, pero ¡con un frío! La sensación térmica es muy baja y con el agua dan ganas de guardarse y eso estoy haciendo ahora, pero pienso en los que aún viven en las aldeas de casas de emergencia después del terremoto del 27 de febrero de 2010. Pobre gente.
No hemos podido reconstruir más rápido y ya la ayuda de los primeros días no llega como entonces pues hay otras noticias que van dejando atrás el desastre que dejó la naturaleza. Nos ponemos insensibles o preferimos no pensar mucho en eso, pero cuando hace frío los recuerdo, y poco más puedo hacer. ¡Cómo valoro mi cama tibia y mis sábanas limpias estos días grises!








