A propósito del post anterior, he estado recordando algunas costumbres o situaciones de crueldad con los animales que he sabido o vivido de cerca, cosa que recuerdo seguido y me vuelve la tristeza de que pasaran.
Sucedió que veraneábamos con varios tíos y primos acampando cerca del río Achibueno, en la precordillera de Linares, Chile, donde había un paredón en la ribera frente a la playita donde nos bañábamos. En esa imponente mole había algunas rocas en las que descansaban algunos jotes/zopilotes/buitres. No molestaban a nadie y su labor en la naturaleza es de puros beneficios higiénicos al librarnos de la carroña emponzoñadora.
Así estaban las cosas cuando a uno de los mozos que ayudaban en el campamento se le ocurrió proponer lanzarle piedras a uno de los pájaros que estaba algo separado, y entusiasmó a todos los niños varones para imitarlo, con gran jolgorio de su parte y de los seguidores de la hazaña.
Pienso que desde la primera pedrada acertaron al ave, porque ya no voló ni se defendió mucho mientras seguía la lapidación. Fue mucho rato, o así me pareció, porque me dolió todo. Por diversión hicieron sufrir a un ser inocente, bastante indefenso y eso es algo que me repugna más de lo expresable.
Tengo otros casos que quizás iré contando acá para ejemplificar lo que NO debe hacerse, porque sé muchos ejemplos en que se de tortura y mata sin razón y cruelmente.















