
Yo no sé casi nada de moda. Sólo me interesa la "elegancia" --de
SABER ELEGIR-- pues está claro que hay una tendencia importante al feísmo y mostrar más de lo prudente y puede ser moda, pero no elegancia, que a mi juicio es discreta, algo misteriosa, muy personal, un je-ne-sais-quoi.
Este tema importa más de lo que se suele creer. Se puede negar, como muchos niegan su gusto por los culebrones de la T.V, pero que está en el aire, está. Me interesa en la medida que me interpreta o no, pues toda moda es adaptable, y pienso que si no lo fuera seríamos realmente lo que se suele llamar esclavos de ella, nosotros, nuestra sociedad que tanto gusta de ejercer su libertad, salvo en algunos puntos en que ni somos conscientes de la manipulación a que se nos somete, y éste es uno, y no sólo en lo tocante a los trapos, también hay ideas, poses, opiniones y dietas de moda, ¡de cuanto hay!
Por naturaleza es pasajera, si no, nadie andaría demodé jamás, y acá quisiera apuntar, a la rebelión contra esos tan bien llamados dictadores de la moda, muchas veces rivales de las mujeres a quienes dicen vestir para gustar a los hombres --y a sí mismas-- agrego yo.
La moda uniforma a personas diferentes, y lo más increíble es que si nos preguntamos con honestidad, nos gusta ser individuos y no masa, sin embargo ni chistamos ante el brochazo que nos deja de los mismos colores y el mismo concepto.
A todos nos gusta el cambio. Es muy rico variar de pinta, pero ¡por favor!, conservemos nuestra identidad, nuestra dignidad, la belleza de nuestro sexo de por sí portador del misterio de la vida que cobijamos y nuestras vestimentas y complementos debieran manifestarlo de un modo adecuado.
La moda se ha democratizado, es más accesible y más barata, aunque muchos todavía pretenden distinguirse por el costo (no el valor) o por las marcas, que es lo mismo.
Las personas verdaderamente elegantes suelen tener un estilo muy personal; su buen gusto hace que sean percibidas como inteligentes, marcadoras de tendencias que a su vez son imitadas por admiración. Tampoco se verán pasadas de moda ni disfrazadas pues lo que se lleva lo conocen perfectamente, pero lo han adaptado a su modo de ser y vivir. No hay quiebres en su vestuario pues los cambios serán graduales, y de paso, ahorrarán dinero.
Una persona elegante lleva la ropa, el perfume o los accesorios de un modo muy natural; nada que use se ve fuera de contexto como sería el caso si se sigue una moda ciegamente, sin pensar en su propia condición. En esto se puede pecar por defecto o por exceso. Si hay que vestir según el lugar y momento que nos corresponde-- si jóvenes, como jóvenes; si deportistas como tales, y no iremos a un matrimonio de jeans ni a la playa de largo-- ¿por qué entonces usar cosas que nos hacen ver patéticas por seguir la tendencia? pienso en una anciana con minifalda o en una niña vestida de travesti como se ven por ahí, o --en otra vertiente del asunto-- mujeres anoréxicas o semi desnudas expuestas a ataques sexuales o a un resfrío de proporciones.
Literalmente, hay mucho paño que cortar.