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| Nuestro tigre de jardín |
El único gato que de tres nos va quedando, es colorín, afónico y turnio*, pero el amor es incondiconal y lo queremos así, tal como es. También se asoma por las ventanas y por cada lugar por el que pueda colarse, y entra y sale todo el día si siente movimiento, porque tal como a los borrachos que no gustan de tomar solos, al nuestro le gusta comer en compañía. Es un caso.
Apareció en le tejado la Semana Santa de 1998 junto a toda su camada que -literalmente- llovían del cielo. Una gata vagabunda hizo nido en casa y nosotros nos quedamos con el fruto de sus amoríos, hasta hoy, y pensando que cualquier día se nos despacha como ya nos ha ocurrido tantas veces.
Por su afonía sabemos que si maúlla es realmente por algo grave, pues para él viene siendo un rugido fenomenal. Generalmente es por algún percance en su colita rayada.
De su estrabismo hay algunas anécdotas simpáticas pero que pudieron no serlo, y definitivamente para él fueron para considerar. Les dejo una:
Cuando estaban arreglando la fachada de la casa pusieron un andamio por fuera del dormitorio de Tere, mi hija, y el gato quiso saltar, pero calculó mal ¡y pasó entre la pared y el andamio cayendo varios metros hasta el suelo!
*Turnio: Bizco, de ojos torcidos
Este post ha sido inspirado en uno de Juan Ignacio que encuentran acá*